Excanciller González-Posada advierte que zonas limítrofes con Bolivia, Ecuador y Colombia presentan mayor extensión y menos control efectivo
El exministro de Relaciones Exteriores Luis González-Posada respaldó la declaración de emergencia en la frontera con Chile, pero advirtió que esta medida resulta insuficiente si no se extiende a otros límites territoriales del país. Las fronteras con Bolivia, Ecuador y Colombia, que suman más kilómetros que la tacneña, permanecen sin vigilancia adecuada y representan puntos críticos para el ingreso irregular de personas.
Declaraciones de Kast provocan respuesta del Estado peruano
González-Posada calificó de «audaces e intromisivas» las declaraciones del candidato presidencial chileno José Antonio Kast, quien prometió expulsar migrantes irregulares si gana las elecciones. El excanciller consideró que estas afirmaciones precipitaron la decisión gubernamental de militarizar temporalmente la zona fronteriza tacneña. «Esto no se puede manejar a empujones, a trompicones. Hay que manejarlo ordenadamente, el tema migratorio es muy sensible», declaró en entrevista con RPP.
Sin embargo, el diplomático señaló que la amenaza migratoria no se concentra únicamente en el sur del país. Las zonas limítrofes con las naciones vecinas presentan extensas áreas sin control ni vigilancia, donde pueden producirse movimientos migratorios irregulares y generar incidentes que deben prevenirse mediante políticas coordinadas entre los Estados.
Cooperación bilateral frente a militarización
González-Posada elogió el pronunciamiento del canciller Hugo de Zela sobre la creación de un Comité Binacional de Cooperación Migratoria con Chile. Calificó esta iniciativa como una «decisión inteligente» que prioriza el diálogo sobre la confrontación. El excanciller extendió esta propuesta a Bolivia, país con el que Perú también mantiene desafíos fronterizos sin resolver.
«Los estados deben colaborar, no confrontar», enfatizó el diplomático, quien descartó que la militarización de fronteras resuelva el problema migratorio. La solución pasa por reuniones entre autoridades de relaciones exteriores y migraciones para acordar políticas comunes que prevengan crisis humanitarias y conflictos diplomáticos.
Por su parte, el embajador De Zela ratificó la postura gubernamental de no permitir migración irregular. Afirmó que el país carece de condiciones y capacidades para recibir más extranjeros sin documentación legal. «Vamos a aplicar de manera estricta las leyes peruanas sobre el particular», sentenció el funcionario en conferencia de prensa.



