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La Quinta Heeren: joya arquitectónica que reverdecerá

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La emblemática Quinta Heeren, joya arquitectón enclavada en el jiró corazón de los Barrios Altos, ahora de propiedad de la Municipalidad Metropolotina de Lima (MML), inicia un proceso de recuperación y puesta en valor, como parte de la estrategia de revitalización del Centro Histórico de Lima.

Renzo Reggiardo Barreto, alcalde de Lima, hizo el anuncio en colorida reunión que contó con autoridades municipales, diplomáticas, del sector turismo, vecinos de los Barrios Altos, entre otros, puntualizando que la ceremonia se realiza dentro del marco del 491 aniversario de la Fundación de Lima

Puso en relieve la puesta en valor de Barrios Altos como territorio histórico, cultural y barrial, resaltando su rol en la construcción de la memoria urbana y su proyección como espacio vivo del Centro Histórico. Precisó que la ceremonia forma parte de una mirada de largo plazo que apunta a la recuperación integral del inmueble y su reincorporación progresiva a la dinámica cultural y social de la ciudad.

Diplomáticos como Nathalie Kennedy, embajadora de Francia en el Perú, el embajador Luis Mendívil-Canales, director ejecutivo del Instituto Raúl Porras Barrenechea, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), Alejandro Jiménez, Gerente de la MML, Luis Martçin Gogdanovich, presidente de PROLIMA, vecinos, gestores culturales y ciudadanía en general se dieron cita, reforzando el vínculo entre patrimonio, comunidad y celebración de la ciudad.

En determinado momento, el alcalde Reggiardo agradeció a la embajadora Kennedy por el apoyo que brinda su país a la restauración de la Quinta Heeren y espera que esa colaboración continúe adelante. Posteriormente hubo la siembra de un árbol en la que participaron diversas autoridades y también la destacada antropóloga, arqueóloga y educadora Ruth Shady, fundadora y directora del sitio arqueológico de Caral, al norte de Lima.

Monumento Histórico

Cabe recordar que la Quinta Heeren fue declarada Monumento Histórico en 1972 y forma parte de la Zona Monumental de Lima, inscrita en la lista de Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. Sus valores históricos, formales, tipológicos, tecnológicos y paisajísticos la consagran como un bien cultural de alta significación, mientras que su presencia en la literatura, la música criolla, las leyendas urbanas y el imaginario colectivo la consolidan como un símbolo de la memoria limeña.

En la actualidad, el inmueble se encuentra en estado de vulnerabilidad estructural y requiere acciones urgentes de conservación y puesta en valor para garantizar su permanencia y su reinserción en la vida cultural y turística de la ciudad.

En esta nueva etapa bajo la propiedad de la MML, PROLIMA asume la restauración integral de la Quinta Heeren, un proceso que ha iniciado con la adquisición del inmueble y que contempla la intervención profunda de sus 13 bloques patrimoniales, respetando su autenticidad arquitectónica y su valor histórico. El proyecto incluye también el paisajismo y recuperación del parque histórico, la construcción de una edificación moderna destinada a actividades vecinales y culturales, el equipamiento especializado y mobiliario diseñado para su uso contemporáneo, así como la implementación de un Plan de Gestión Cultural Participativa con los vecinos.

Así, la Quinta Heeren volverá a integrarse plenamente a la vida urbana de Lima, convirtiéndose en un espacio público vivo, inclusivo y sostenible, y en un símbolo del renacer patrimonial y urbano de Barrios Altos.

Historia de Quinta Heeren y proyecto

La Quinta Heeren, ubicada en el sector de Barrios Altos en el Cercado de Lima, constituye uno de los ejemplos más representativos de la arquitectura doméstica republicana de fines del siglo XIX. Fue concebida por el ingeniero alemán Óscar Heeren entre 1880 y 1890, quien, tras su experiencia diplomática en Japón y sus vínculos con Europa, diseñó un conjunto residencial inspirado en modelos europeos y orientales, configurando un espacio de gran singularidad dentro del tejido urbano limeño.

El complejo se levantó sobre antiguas huertas y terrenos de monasterios adquiridos por Heeren, alcanzando una extensión de aproximadamente 36,000 m². En su concepción original, combinó áreas residenciales con espacios comunes organizados en torno a una plazuela central, jardines ornamentales, esculturas y pabellones. Esta integración de arquitectura y paisaje introdujo en Lima un modelo urbano innovador que articulaba la vivienda privada con la vida social y cultural.

A finales del siglo XIX y primeras décadas del XX, la Quinta Heeren se consolidó como un centro diplomático y social de gran relevancia, alojando embajadas de países como Francia, Bélgica, Japón, Alemania y Estados Unidos, así como residencias de distinguidas familias limeñas. Asimismo, se convirtió en un punto de encuentro para intelectuales, diplomáticos y artistas, siendo testimonio del cosmopolitismo que caracterizó a Lima en esa época.

El inmueble también tuvo un rol destacado en el ámbito cultural y artístico. En sus espacios funcionó la academia de pintura al aire libre de Teófilo Castillo, y posteriormente albergó a personajes notables como José Pardo y Barreda, el jardinero japonés Tatsugoro Matsumoto, el pintor Víctor Humareda y el músico criollo y reportero gráfico Carlos “Chino” Domínguez. Estos usos reforzaron su importancia como espacio de creación, convivencia e identidad cultural.

Con el paso del tiempo, la Quinta experimentó transformaciones vinculadas a los cambios urbanos y sociales de la capital. La salida de embajadas, el fallecimiento de Heeren y la expansión de nuevas áreas residenciales provocaron la pérdida de su centralidad como enclave de élite. Posteriormente, a partir de la década de 1970, fue ocupada por familias populares que aportaron un carácter barrial y festivo, aunque este proceso también estuvo acompañado de un marcado deterioro físico, agravado por los efectos sísmicos y la falta de mantenimiento. (JAC).