En el tablero de ajedrez de la industria textil peruana, hay una pieza que siempre se mueve con paso firme: Diógenes Alva, fundador del emporio comercial de Gamarra. El hombre que vio nacer las primeras galerías entre hilos y máquinas de coser, ha decidido desempolvar la corona y retomar su lugar como presidente de la Coordinadora de Empresarios de Gamarra. Sí, el «Rey» ha vuelto, recargado con ese liderazgo único que se hacía extrañar.
El fundador histórico y estratega de mil batallas regresa a la primera línea en un momento donde el emporio comercial de La Victoria parece un reino bajo asedio. Entre la marea de importaciones que amenazan con destronar la producción nacional y los retos de seguridad que le quitan el sueño a miles de microempresarios, Diógenes llega con la experiencia de quien conoce cada pasaje y cada almacén del imperio.
Su agenda no es secreta: quiere que Gamarra vuelva a brillar como la joya de la corona económica del país. “Con el presidente que sea, con los ministros que sean, vamos a defender a nuestros emprendedores. Tenemos que lograr que Gamarra crezca y sea un lugar seguro para todos” dice Alva al retomar su cargo dirigencial.
La directiva de la Coordinadora de empresarios de Gamarra, anuncia que serán una gestión de «mano firme y aguja fina», buscando unificar a los gremios para exigir al Gobierno salvaguardias, que no sean solo retórica. Para Alva, Gamarra no es solo un mercado; es su castillo, y está dispuesto a defenderlo con la misma tenacidad con la que construyó su fortuna. El retorno del «Rey» promete poner orden en la corte y recordarle a todos que, en cuestión de exportaciones y resiliencia, todavía hay mucha tela que cortar.




