LA EMBESTIDA DE ROSPIGLIOSI
- El otrora político de izquierda radical, hoy súbdito de Keiko Fujimori, quiere “barrer” con quienes no se pliegan a sus intereses.
Por: Toto de la Torre Ugarte
Resulta desgarrador contemplar cómo la democracia peruana, esa estructura siempre precaria y acechada por los fantasmas del caudillismo, sufre hoy un embate que pretende demoler sus cimientos más elementales. La reciente arremetida del fujimorista Fernando Rospigliosi contra el Poder Judicial no es solo un exabrupto retórico; es la manifestación de una pulsión autoritaria que busca subordinar la Ley al capricho ideológico y la impunidad.
Desde una tribuna que debería honrar la institucionalidad, Rospigliosi ha lanzado una amenaza que hiela la sangre: “barrer” con el Poder Judicial si los magistrados persisten en no aplicar esa ley de amnistía encubierta -mal llamada de prescripción- para delitos de lesa humanidad. Es la lógica del matón de esquina trasladada al hemiciclo: o fallas como yo quiero, o te desaparezco. Esta pretensión de condicionar las decisiones judiciales destruye la esencia misma de la justicia y nos devuelve a las cavernas del derecho. ¿Y su jefa Keiko qué dice? Buenas noches los pastores.
La Corte Suprema ha reaccionado con una dignidad que saludamos, advirtiendo que condicionar la labor de los jueces es dinamitar la separación de poderes. Porque, digámoslo claro -como diría el buen periodismo de resistencia-, lo que busca el fujimorismo y sus aliados es el control total de los mecanismos de castigo y perdón. No les basta con el Congreso; ahora exigen un Poder Judicial genuflexo que ignore los tratados internacionales de derechos humanos, esos que el Perú suscribió para no volver a ser una republiqueta de fusilamientos y fosas comunes.
FRAGILIDAD ABSOLUTA. El panorama es desolador. Según el último informe de Latinobarómetro, la confianza de los peruanos en sus instituciones apenas alcanza el 8%, y el apoyo a la democracia ha caído al 28% en el último año. En este contexto de fragilidad absoluta, que un político con poder real amenace con purgas judiciales es gasolina lanzada sobre una pradera seca. Se está normalizando la idea de que la ley es un estorbo para la «pacificación» de los culpables.
No podemos permitir que el rencor y la urgencia por limpiar pasados tenebrosos se impongan sobre el Estado de Derecho. Si el Congreso logra su cometido de «barrer» con quienes no se pliegan a sus intereses, el Perú dejará de ser una democracia para convertirse en una dictadura parlamentaria de fachada legalista. La libertad, esa que tanto nos costó recuperar, no se defiende con amenazas de limpieza institucional, sino con el respeto irrestricto a la autonomía de quienes tienen la difícil tarea de juzgar. El silencio ante este atropello sería, simplemente, complicidad. ¿Tú qué dices, Keiko?
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“Se está normalizando la idea de que la ley es un estorbo para la ‘pacificación’ de los culpables”.
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Años tiene el también exministro del Interior.
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- “Eso muestra que la policía está haciendo su trabajo y que finalmente nadie puede escapar de la sanción que merece”, dijo Rospigliosi sobre la extradición de ‘El Monstruo’.
- Rospigliosi militó en Vanguardia Revolucionaria (1968-1980), Perú Posible (2001-2004), Peruanos Por el Kambio (2016-2019), Fuerza Popular (desde 2020). Varias camisetas.



