Han transcurrido nueve meses del asesinato de 13 trabajadores en un socavón de la Minera Poderosa que demostró cómo ronderos, brigadas de seguridad informales, bandas de ladrones de mineral y mineros ilegales se disputan con violencia y armas de guerra el control del oro de Pataz, en La Libertad.
Este diario pudo constatar como la población continúa sus acciones en medio del temor y con la incertidumbre de que la muerte les toque la puerta. Con las intervenciones y operaciones del Comando Unificado de Pataz las organizaciones criminales retrocedieron, sin embargo, para las autoridades y la población, Luis Cueva Rojas sería autor de más de una muerte y podría desencadenar una guerra con más sangre.
La Policía ha identificado a siete organizaciones criminales, aunque no descarta que el número sea mayor: La Jauría, Los Pulpos, Los Ochenta, Los Malditos de Río Seco y facciones del Tren de Aragua, la banda criminal de origen venezolano que controla la extorsión. Completan la lista Los Parqueros de Pataz, la Gran Alianza y Gato Coté.

DESAPARECIDOS Y MUERTOS
Alex V. es el padre de Jorge un joven de 24 años que junto a otras cinco personas desapareció en esa trágica jornada. Con la angustia de cualquier progenitor en estos casos, Vera llegó hasta un lugar conocido como “El Piquete” que no es más que un local de castigo creado por los ronderos.
“Mi hijo salió con sus amigos y no supimos más de él. Por amigos de la zona supimos que un grupo de personas fue vista en una casa, rústica, así que fuimos. Allí uno de los trabajadores nos confirmó que si retuvieron a cinco personas y que incluso vieron que no tenían antecedentes, pero no sabían donde estaban”, dijo don Alex.
Según dijo ese predio pertenece a Luis Cueva Rojas y que cuando estaban buscando a su hijo, las paredes eran de un color, pero cuando realizaron las pruebas de luminol, habían pintado todo.
Pero la población de Pataz, padres, madres, niños, aseguran que trabajan día a día extrayendo el mineral precioso para poder sobre vivir. El problema se originó desde que aparecieron las milicias o grupos armados que ejecutaron a familias enteras en la zona de conflicto minero. “Nosotros solo extraemos oro para poder comer, trabamos días enteros y no puedes quejarte y si quieres vender a otro o dejar de trabajar, desapareces y luego apareces en el río, muerto o quizá en el fondo de un abismo.



