Home ESPECTACULOS A los 75 años falleció Willie Colón, uno de Los Dioses de...

A los 75 años falleció Willie Colón, uno de Los Dioses de la Salsa

128
0

El mundo llora a intérprete den ‘Idilio’, ‘Talento de televisión’, ‘Gitana’ y tantos otros himnos rumberos.

Se nos fue Willie Colón. Y duele como cuando la aguja del tocadiscos se levanta en lo mejor de la canción. Duele como esa última vuelta
en la pista cuando uno no quiere que se acabe la noche. En el Perú lo quisimos como a un dios salsero, tan grande y tan sagrado como Héctor Lavoe. Aquí no era solo un músico: era ceremonia, era promesa de baile eterno, era cita obligada con el corazón abierto.
Cada vez que pisó Lima, lo vimos como quien recibe a un rey del barrio.
Y él respondía con trombón encendido y sonrisa cómplice, como diciendo: “Esta noche no se duerme, mi gente”.
Desde el Bronx para el mundo, Willie entendió que la salsa no era solo ritmo: era historia, era denuncia, era ternura con calle. Empezó joven, atrevido, casi desafiante. Le decían “El Malo”, pero lo suyo era pura sensibilidad afinada en metal. Su trombón no sonaba:abrazaba.
¿Cómo olvidar ‘Idilio’? Esa canción que en Perú hizo milagros. Dos amigos que salieron a bailar “solo por divertirnos”, una copa, una vuelta más, otra más… y terminaron casándose.Porque ‘Idilio’ no se baila: se vive. Es de esas canciones que te miran a los ojos y te dicen que el amor puede empezar con un paso mal dado y terminar en promesa eterna.
Y luego estaba ‘El Gran Varón’, esa crónica valiente que rompió prejuicios cuando pocos se atrevían. Willie no solo hacía mover los pies; hacía pensar, hacía sentir, hacía llorar en medio del tumbao. Tenía esa rara virtud de mezclar lágrima y sabor sin que se peleen.
IRREPETIBLE
Su música era así: te llevaba suavecito y de pronto te soltaba un golpe de verdad. Te hacía reír en la esquina y reflexionar en el taxi de regreso a casa. Era banda sonora de barrios, de amores imposibles, de matrimonios felices, de despedidas que no querían serlo.
Hoy las redes se llenan de videos borrosos de conciertos, de parejas girando en salas pequeñas, de padres enseñando a sus hijos a contar “uno, dos, tres… cinco, seis, siete”. Porque Willie no se fue del todo. Vive en cada paso cruzado, en cada trombón que se
atreve a sonar con orgullo, en cada peruano que dice: “Pon una de Colón y que nadie se siente”.
Se nos fue el maestro con letras mayúsculas. Pero la salsa -esa que huele a barrio, a noche tibia,a sudor feliz- no está de luto: está agradecida.
Y si alguna vez alguien dijo, con esa ironía de esquina brava, que “no tiene talento pero es buenamoza”, que nos
disculpe la frase la vida misma: Willie tenía talento de sobra… y la salsa, esa morena sabrosa que él hizo brillar, sigue
siendo la más hermosa del baile.
Porque mientras haya una pista encendida y un corazón dispuesto, el trombón seguirá sonando. Y allá arriba, seguro, ya empezó la descarga.

Se nos fue el maestro con letras mayúsculas. Pero la salsa -esa que huele a barrio, a noche tibia, a sudor feliz- no está
de luto: está agradecida”.

40 PRODUCCIONES, 30 MILLONES DE COPIAS VENDIDAS, 15 DISCOS DE ORO, CINCO DE PLATINO Y 11 NOMINACIONES AL GRAMMY