Vilma Zeña Santamaría estaba como no habida desde el 2018, cuando fue hallada culpable del delito de trata de personas agravada con fines de explotación laboral y esclavitud.
La Policía Nacional del Perú (PNP) capturó a Vilma Marveli Zeña Santamaría (47años),sentenciada a más de 30 años de prisión por el delito de trata de personas agravada y esclavitud, en el marco del recordado caso Nicolini, tragedia que cobró la vida de dos jóvenes trabajadores encerrados en un conteiner, en la zona comercial de Las Malvinas, Cercado de Lima, en junio del 2017.
La intervención policial se realizó a las 10:40 horas en la avenida Perú 2480, urbanización Perú, en el distrito de San Martín de Porres, como parte de un operativo para ejecutar una requisitoria vigente emitida por la 11.ª Sala Penal de Apelaciones de Lima.
Zeña Santamaría se encontraba prófuga de la justicia y figuraba en la lista de “Los Más Buscados” del Ministerio del Interior (Mininter), con una recompensa de 50,000 soles por información que permitiera su ubicación.
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Tras su captura, Zeña fue puesta bajo custodia de la División de Investigación contra el Crimen Organizado y trasladada a la sede de la Dirincri, en la avenida España, en el Cercado de Lima.
La detención se produce días después de que la Corte Suprema ratificara, el pasado 16 de enero, su condena de 32 años de cárcel, convirtiendo el fallo en un precedente clave en casos de esclavitud laboral en el Perú.
Antecedentes del caso Nicolini
El 22 de junio de 2017, un devastador incendio se desató en la galería Nicolini, ubicada en el Cercado de Lima. Durante el siniestro, murieron Jovi Herrera Alania y Jorge Luis Huamán Villalobos, dos jóvenes que trabajaban en condiciones inhumanas dentro de un contenedor metálico instalado de manera ilegal en la azotea del local.

Las víctimas permanecían encerradas con candados, sin ventilación, sin servicios básicos ni salidas de emergencia. Al iniciarse el fuego, no pudieron escapar y fallecieron calcinados.
El hecho, transmitido y documentado en tiempo real por diversos medios, conmocionó al país y expuso la grave problemática de la explotación laboral en el comercio informal.

Las investigaciones determinaron que Vilma Zeña era propietaria del almacén informal donde laboraban los jóvenes, lo que la vinculó directamente con la tragedia conocida como el caso Nicolini, símbolo de una de las peores expresiones de la precariedad y la esclavitud moderna en el Perú.




