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Día de la Enfermera: «Para mí la vacunación es vida”, afirma la Lic. Janett Rutti Villaverde, de la DIRIS Lima Este

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El trabajo que ejercen no tiene límites ni descanso, pero ver recuperado al paciente con su rostro de felicidad es la mayor recompensa que reciben y les llena el alma. Nos referimos a las enfermeras (os) del “batallón turquesa”, que son el pilar fundamental en el cuidado de la salud, entre ellas la Lic. Janett Katty Rutti Villaverde, quien en sus 27 años de servicio ha luchado en la parte preventiva contra el cólera, la tos ferina, la tuberculosis, dengue, hepatitis C y el COVID-19 con un récord en vacunación de 33 mil dosis.

En representación de las 526 enfermeras que trabajan en la Dirección de Redes Integradas de Salud (DIRIS) Lima Este, del Ministerio de Salud (MINSA), conversamos con ella a propósito del Día de la Enfermera Peruana que se celebra cada 30 de agosto.

“Yo siento mucha alegría y satisfacción al ver recuperado a un paciente. Entiendo que mi vida ha tenido sentido con mi vocación y, por eso, vivo agradecida a Dios por haberme ayudado a convertirme en enfermera. Si volviera a nacer, sería otra vez enfermera”, manifiesta Rutti Villaverde, quien tiene a su cargo la Estrategia Sanitaria de Inmunizaciones de la RIS Jicamarca y labora en el Centro de Salud Villa Leticia de Cajamarquilla.

La Lic. en Enfermería, madre de dos hijas, inició su carrera en un pueblo alejado de Loreto, de cinco días de viaje desde Lima, por el Río Ucayali, donde le tocó cumplir su Servicio Rural y Urbano Marginal de Salud (SERUMS). “Estuve en el centro de salud Juancito, donde solo laboraba un Técnico de Enfermería, que era anciano. No había más personal, luego llegó el médico, obstetra y laboratorio. Tampoco tenían luz y agua potable. La gente es humilde y vive de la pesca y la siembra. Ahí aprendí mucho”, manifiesta.

MILAGRO DE VIDA.
Durante su permanencia en esta región, Rutti vivió una experiencia que la marcó para siempre. Junto a la obstetra y el laboratorista, salvó la vida de un bebé en un maratónico viaje de ocho horas en bote.
“Hubo un parto gemelar. Estábamos trabajando y nació el primer bebé, que fue una mujercita, y del segundo bebé solo salió su manito. Agarramos nuestro botecito y emprendimos camino a Requena. Pasamos lluvia, sol, hambre. En el trayecto coordinábamos por radio en cada pueblo con nuestros colegas. Llegamos después de ocho horas. La parturienta ingresó a la sala de operaciones y se pudo salvar junto a su gemelo. Recuerdo que lloramos de felicidad. Valió la pena tanto esfuerzo”, relata.
Esto es solo uno de los numerosos casos que le tocó vivir a la profesional de la salud a lo largo de su profesión. Conoció de cerca la epidemia de la tos ferina, hepatitis B y el cólera en la selva e incluso vio morir a algunos niños.
Siempre ha laborado en la parte asistencial (primer nivel de atención) y también estuvo en la primera línea cuando se desató el COVID-19, epidemia en la que perdió a familiares y colegas. Ella no paró desde el primer día en que llegaron las vacunas al país y todo ese tiempo prácticamente vivía en el vacunatorio de Cajamarquilla. “No había horario. Entrábamos a trabajar a las 5 de la mañana. Las colas eran inmensas, interminables. Al día vacunábamos hasta 2500 vecinos. Parecía que nunca iba a acabar”, recuerda la valiente enfermera.
La Lic. Rutti Villaverde supo lidiar con su familia que siempre le reclamó su presencia. Se conoce todos los cerros de Saracoto, Chambala, La Campiña y Jicamarca como la palma de su mano, llevando vacunas a la población casa por casa. “Como dice el Director General, Dr. Jorge Ramírez Castillo, la vacunación es vida. Las vacunas son muy importantes para prevenir enfermedades y por eso le ponemos énfasis a nuestro trabajo porque queremos que las personas estén inmunizadas. Solo pedimos empatía al momento que tocamos una puerta ya que únicamente queremos que le sonrían a la vida en salud”.

El dato
La enfermera concluye que se siente muy feliz cuando el paciente o su familia reconoce el esfuerzo y, “al verlos sanos y sonriendo, solo me queda decir que estoy haciendo bien mi trabajo y continuaré hasta que Dios lo permita”.