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UNALM: estudio evalúa la presencia de plaguicidas de uso agrícola en el agua y sedimentos del río Lurín

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La investigación de la estudiante del Programa de Doctorado en Ingeniería y Ciencias Ambientales de la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM), Celia Vásquez Samaniego, analiza el transporte y la acumulación de plaguicidas agrícolas en la cuenca del río Lurín mediante el modelo hidrológico SWAT, herramienta científica que permite simular cómo estos contaminantes se movilizan desde zonas agrícolas hacia el agua y los sedimentos.

La estudiante del Programa de Doctorado en Ingeniería y Ciencias Ambientales de la Universidad Nacional Agraria La Molina, Celia Vásquez Samaniego, está desarrollando una investigación que evalúa el transporte y la acumulación de plaguicidas de uso agrícola en el agua y los sedimentos del río Lurín, en Lima.
La ingeniera agrícola explica que el objetivo central de su estudio es comprender cómo los plaguicidas se movilizan y se acumulan dentro de la cuenca hidrográfica del referido afluente. Para ello, emplea el modelo hidrológico SWAT (Soil and Water Assessment Tool), una herramienta utilizada a nivel internacional que permite simular la influencia de la lluvia, las características del suelo y el uso agrícola del territorio en el desplazamiento de contaminantes.
“SWAT es un modelo informático que permite representar cómo se mueve el agua dentro de una cuenca hidrográfica. En términos sencillos, ayuda a entender qué ocurre cuando llueve: cuánta agua se infiltra en el suelo, cuánta escurre hacia el río y cómo fluye a lo largo del tiempo”, detalló la investigadora.
En el modelo también se incorpora información sobre el clima, la pendiente del terreno, y la cobertura vegetal de la cuenca del río Lurín. “Con estos datos, el modelo puede estimar cómo circula el agua dentro de la cuenca y cómo podría transportar plaguicidas desde las zonas agrícolas hasta el río”, sostuvo Celia Vásquez.
Destino ambiental de los plaguicidas
La investigadora señala que sí es posible estimar el destino ambiental de los plaguicidas mediante modelos científicos como el SWAT, que integran información como los antes mencionados, además de las propiedades físicoquímicas de cada plaguicida.
“Cada plaguicida tiene características propias que influyen en su comportamiento: algunos se disuelven fácilmente en el agua, otros tienden a adherirse al suelo o a los sedimentos, y algunos se degradan más rápido que otros. Estas propiedades, combinadas con datos sobre lluvia, temperatura y caudal del río, permiten simular cómo se transportan, transforman o acumulan en el ambiente”, afirma.
De esta manera, el estudio permitirá estimar cuánta cantidad de plaguicida podría llegar al río, en qué épocas del año podrían registrarse mayores concentraciones y en qué zonas de la cuenca podría haber mayor acumulación.
“Es importante señalar que estas predicciones no son exactas al cien por ciento, ya que dependen de la calidad de los datos disponibles y de los supuestos del modelo. Sin embargo, son herramientas muy valiosas para anticipar riesgos, comparar escenarios y apoyar la toma de decisiones ambientales antes de que ocurran impactos mayores”, agregó Celia Vásquez.
Pasantía en Estados Unidos
Como parte del fortalecimiento de su investigación, la estudiante realizará una pasantía en Texas A&M AgriLife Research – Temple Research & Extension Center, en Estados Unidos, entre mayo y julio del presente año. Esta experiencia le permitirá profundizar en modelación hidrológica avanzada, calibración hidrológica y aplicación de técnicas de inteligencia artificial orientadas a mejorar la predicción del destino ambiental de los plaguicidas.
Entre los impactos esperados de la investigación, Vásquez Samaniego destaca la mejora en la disponibilidad de información científica para la gestión sostenible del agua en cuencas agrícolas. Asimismo, su estudio contribuirá a fortalecer la toma de decisiones de agricultores y autoridades respecto al uso responsable de plaguicidas, favorecerá la protección de los ecosistemas acuáticos y del recurso hídrico, y promoverá prácticas agrícolas más sostenibles en territorios con alta presión productiva.