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María del Carmen es un peligro: quiere reemplazar a Jerí, pero es conocida por sus posturas de racismo y clasismo

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Legisladora de AP en 2022 habló de “blancos e indios”, jaloneó a “Chabelita” en pleno Hemiciclo y evitó darle la mano a expresidente Castillo.

Alva compite por la Mesa Directiva -y el sillón presidencial- con Héctor Acuña Peralta, Edgard Reymundo y José María Balcázar.

El Congreso de la República elegirá este miércoles 18 de febrero a las 6:00 de la tarde al sucesor de José
Jerí tras su censura y vacancia, aprobadas con 75 votos a favor, 24 en contra y 3 abstenciones. La decisión
abrió una sucesión inmediata que coloca en el centro de la disputa a cuatro postulantes: Héctor Acuña (Honor y Democracia), Edgard Reymundo (Bloque Democrático Popular), José María Balcázar (Perú Libre)
y María del Carmen Alva (Acción Popular). Sin embargo, es la candidatura de Alva la que concentra la mayor controversia por su trayectoria confrontacional y por reiteradas acusaciones de racismo y clasismo
formuladas en el ámbito político y social.
Sectores críticos advierten que el eventual ascenso de Alva a la jefatura del Estado, por sucesión constitucional, implicaría colocar al frente del país a una figura marcada por episodios de polarización y cuestionamientos éticos.
La contienda interna refleja perfiles diferenciados, pero la expresidenta del Congreso encarna el liderazgo más
polarizante en un escenario de desconfianza institucional y crisis política.
EL RACISMO Y
CLASISMO DE LA
ÉLITE LIMEÑA

Las críticas se sostienen en incidentes públicos ampliamente difundidos durante su gestión 2021-2022. En
julio de 2022, durante una actividad en Piura, afirmó que el Congreso trabajaba para “blancos
e indios”, frase que generó rechazo de la Defensoría del Pueblo por su carga colonial y discriminatoria.
Un mes después, protagonizó el jaloneo del brazo a la congresista y exobrera de limpieza Isabel Cortez,
episodio que el Ministerio de la Mujer y diversas bancadas calificaron como un acto de prepotencia con connotaciones raciales.
Las imágenes del altercado evidenciaron un trato agresivo que obligó a la intervención de otros legisladores para evitar que el incidente escalara.
A estos hechos se suman denuncias del congresista Darwin Espinoza, quien en 2022 señaló que Alva habría proferido insultos racistas contra colegas de su propia bancada, además de expresiones misóginas contra parlamentarias. También fue objeto de cuestionamientos por gestos considerados despectivos hacia el entonces presidente Pedro Castillo durante actos oficiales, interpretados por algunos sectores como muestras de superioridad y desprecio hacia autoridades de origen popular. El conjunto de estos episodios consolidó
la percepción de un liderazgo confrontacional y socialmente excluyente.
LOS OTROS
CANDIDATOS
EN LA DISPUTA

Frente a Alva, las otras candidaturas presentan trayectorias menos polémicas. Héctor Acuña es
identificado con un perfil técnico vinculado a la gestión presupuestal; Edgard Reymundo representa
posiciones de izquierda parlamentaria con énfasis en control político; y José María Balcázar mantiene
un perfil jurídico, aunque también ha estado bajo cobertura mediática por investigaciones fiscales.
No obstante, ninguno concentra el nivel de cuestionamiento público que rodea a la ex presidenta
del Congreso.
La elección del nuevo titular del Parlamento se realizará mediante votación presencial por cédulas,
conforme al Reglamento del Congreso. Quien resulte elegido asumirá de inmediato la Presidencia del
Congreso y, por sucesión constitucional, la encargatura de la Presidencia de la República hasta el 28 de
julio de 2026, en medio de un contexto marcado por inseguridad ciudadana, polarización política y debilitamiento de la confianza en las instituciones.
EL PELIGRO DE
MARICARMEN
EN PALACIO

La eventual llegada de María del Carmen Alva a la Presidencia de la República, por sucesión constitucional, reabriría el debate sobre el tipo de liderazgo que requiere el país en medio de una coyuntura de
crisis política, inseguridad ciudadana y desconfianzainstitucional. Su historial de enfrentamientos, expresiones discriminatorias y estilo confrontacional es visto por sectores críticos como un factor que podría
profundizar la polarización y debilitar los esfuerzos de concertación nacional. En este contexto, la decisión del Congreso no solo definirá un relevo administrativo, sino la señal política sobre la conducción del Estado
en un momento que exige moderación, diálogo y legitimidad democrática.

MARÍA DEL CARMEN ALVA ofreció disculpas públicas tras el incidente con Isabel Cortez en 2022, reconociendo que su reacción fue inadecuada.Sin embargo, no asumió responsabilidad por los presuntos insultos
racistas denunciados por colegas ni por la polémica expresión sobre “blancos e indios”, lo que reavivó cuestionamientos sobre la falta de sanciones efectivas en la Comisión de Ética del Congreso.