Mauro Palomino Salas fue condenado a la pena máxima de cadena perpetua al ser hallado culpable por abusar de su hija de tres años de edad y luego asesinarla a golpes. Este crimen ocurrió en marzo del 2025, luego que el Ministerio de la Mujer le entregara la custodia de la pequeña, confiando en que estaría segura en su hogar. El Ministerio Público del Cusco logró esta sentencia.
Por estos hechos, Rosa Surco Amao, madre de la víctima, también fue sentenciada a nueve años de prisión por permitir que su hija sea golpeada por su padre y no llevarla a un hospital. Fue hallada culpable por el delito de omisión de auxilio o aviso a la autoridad, así como exposición a peligro de personas dependientes, al tener vínculo de parentesco en agravio de su hija menor de edad.
La Fiscalía Especializada en Violencia contra las Mujeres y los Integrantes del Grupo Familiar de Cusco logró que se condene a esta pena a Mauro Palomino Salas por los delitos de violación sexual y feminicidio agravado en agravio de su hija, una menor de tres años de edad.
Según la investigación del fiscal Abraham Castañeda Loayza, la menor se encontraba bajo el cuidado de sus padres y fue víctima de violación sexual por parte de su padre.
La menor fue acogida desde los seis meses hasta que cumplió tres años de edad en la Unidad de Protección Especial de Víctimas del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables. Luego, la entidad entregó a la niña a sus padres.
Posteriormente, el hoy sentenciado jaló a la fuerza a la víctima para volver a violentarla sexualmente y le propinó un fuerte golpe en la cabeza con la intención de acabar con su vida, lo que causó un severo traumatismo encéfalo craneano.
Tras ello, el imputado pidió a la madre de la víctima llevarla a un descampado y abandonarla allí, lo que derivó en el deceso de la menor.



