Entre curules y fajines (caña)
- Mientras el país se hunde en la anemia, el Congreso duplica su presupuesto para alimentar su propia ineficiencia.
Por: Toto de la Torre Ugarte
Lo que ha revelado el reciente informe de Ojo-Público no es solo una cifra, es un escupitajo en el rostro de un país que se desangra en la pobreza y extrema pobreza. Mientras el ciudadano de a pie hace malabares con un sueldo mínimo que es un insulto a la dignidad, el Congreso de la República ha decidido que la austeridad es una palabra prohibida, un arcaísmo de mal gusto. En apenas un lustro, este cónclave de la mediocridad ha logrado lo que ningún sector productivo del país: duplicar su presupuesto, pasando de los 600 millones de soles en 2019 a la pavorosa suma de S/1,768 millones proyectados para el 2026.
Es la apoteosis del despilfarro. No estamos ante una inversión en inteligencia legislativa o en la modernización de nuestras instituciones; estamos ante el engorde de una burocracia parasitaria que ha convertido la representación nacional en una agencia de empleos para amigos, amantes y cómplices.
Los datos son de un cinismo escalofriante: el 71% de estos recursos, es decir, más de 1,260 millones de soles, se destina exclusivamente a planillas y obligaciones sociales. Han creado un ejército de más de 3,600 trabajadores, donde la meritocracia ha sido sustituida por el carné partidario y el «mochasueldismo» como deporte nacional.
FRIOLERA. Miren el cuadro del desastre: mientras más del 80% de los peruanos desprecia profundamente a esta institución, cada congresista nos cuesta hoy la friolera de 7.1 millones de soles anuales. Es una democracia de oro para un pueblo de barro. Han gastado S/100 millones solo en remodelaciones para recibir a la futura bicameralidad, esa trampa que nos vendieron como solución y que no es más que una ampliación de la mesa para que más comensales participen del festín. “Nosotros sabíamos que la bicameralidad sí iba a implicar un gasto mayor”, dijo Flavio Cruz (PL).
Este aumento del 168% en la última década es la prueba irrefutable de que el Parlamento no sirve al país, se sirve de él. Es un sistema de autocomplacencia donde se aprueban bonos de S/10,000 en madrugadas clandestinas mientras el déficit fiscal nos respira en la nuca. El Perú no tiene un Congreso; tiene una corporación del beneficio propio que ha decidido que, ante la crisis, la solución es saquear el Tesoro Público. Lo que vemos no es política, es pillaje con terno, una pantomima costosa que terminará por hundir lo poco que queda de nuestra fe en la libertad.
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“Cada congresista nos cuesta hoy la friolera de 7.1 millones de soles anuales”.
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130
diputados y 60 senadores tendremos desde 2026.
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Según Fernando Rospigliosi, president del Congreso, el incremento de S/356 millones al presupuesto anterior se debe al retorno a la bicameralidad y a nuevas obras de infraestructura legislativa.
“Somos ciento treinta congresistas actualmente. Con la bicameralidad, se aumentan sesenta más y eso requiere presupuesto”, sostuvo el legislador Esdras Medina durante la discusión previa a la votación.



