Desde hace casi 14 años, más de 500 vecinas del distrito de Santa Anita y de Cañete han sido capacitadas, a través de “Mujeres Emprendedoras”, programa de talleres productivos impulsado por la marca Cotidian.
Para muchos pequeños negocios del país, los últimos años han estado marcados por cambios en los hábitos de consumo, mayor competencia y la necesidad de adaptarse a nuevas herramientas. En ese contexto, el emprendimiento femenino se ha consolidado como un motor económico y social: miles de peruanas impulsan iniciativas propias que aportan a su cuidado y el de sus familias, contribuyendo con el desarrollo de sus comunidades. De acuerdo con el informe “Mujer emprendedora: indicadores de desempeño 2024” del Ministerio de la Producción (PRODUCE), el país registra alrededor de 2,3 millones de mujeres emprendedoras, una cifra que refleja su peso creciente en la actividad empresarial.
Frente a esa realidad, el fortalecimiento de capacidades técnicas y de gestión se vuelve clave para que sus iniciativas puedan mantenerse en el tiempo. Softys -empresa dedicada a la fabricación de productos de higiene y cuidado personal- impulsó un programa de talleres productivos que hoy se denomina “Mujeres Emprendedoras”, auspiciado por su marca Cotidian. La iniciativa brinda formación en manualidades y nociones básicas de gestión para que las vecinas de su zona de influencia de sus plantas industriales puedan desarrollar conocimientos, complementar sus ingresos y ordenar mejor sus pequeños negocios.

Emprendiendo en comunidad
La edición 2025 del programa se desarrolló entre octubre y diciembre en las plantas de Softys -en Santa Anita y Cañete-, y convocó a 198 participantes (frente a las 180 de 2024 y las 160 de 2023). Organizadas en grupos, las vecinas participaron en 15 sesiones presenciales de dos horas, dirigidas principalmente a mujeres mayores de 45 años.
El ciclo fue pensado y diseñado en 3 módulos, que partieron por el desarrollo de habilidades para la producción de lazos y moños decorativos para el cabello, en el caso de Santa Anita; y piezas de macramé y crochet, como macetas, collares y prendas de verano, en Cañete.
En segundo lugar, se consideró el avance en la adopción de tecnologías digitales, así como la brecha digital de género que persiste en hogares de menores ingresos y zonas periféricas, para incorporar una sesión de alfabetización digital. Este módulo les permitió aprender sobre el uso de billeteras digitales, trabajar casos prácticos de venta por internet y explorar herramientas de mensajería instantánea para crear su perfil de negocio. El tercer módulo, finalmente, se enfocó en la gestión de presupuesto, para fortalecer y potenciar su negocio y que este sea rentable.
La clausura del programa mostró los proyectos finales que se trabajaron y abrió espacio a testimonios sobre cómo planean ofrecerlos en su barrio o en pequeños bazares.
“Nuestros talleres ofrecen una oportunidad para que nuestras vecinas puedan poner en práctica una idea de negocio con materiales para su ejecución y con el acompañamiento de un docente. La intención es que las herramientas que compartimos las empoderen, fortalezcan sus habilidades y las ayuden a ganar independencia en la gestión de sus ingresos. Para muchas, el programa también es un espacio para sí mismas, donde comparten sobre su día a día, incluyendo los logros, satisfacciones, pero también las dificultades que puedan atravesar a nivel familiar o en su vecindario, generando una red de apoyo y soporte emocional entre vecinas”, señaló María Luisa Egusquiza, directora de legal y sostenibilidad de Softys Perú.
“Mujeres Emprendedoras” se articula con otras iniciativas que la compañía desarrolla desde un relacionamiento activo con las comunidades vecinas de sus operaciones de Santa Anita y Cañete, que construyen valor compartido.



