GUADALUPE VELA Y CRISTINA BERAÚN dejaron sus cargos luego de reportajes que vincularon sus contrataciones a visitas a Palacio, en un contexto de insinuaciones personales y cuestionamientos que, según denunciaron, omitieron su trayectoria profesional y afectaron su honor.
Dos funcionarias que mantuvieron vínculos laborales con el Estado presentaron su renuncia a cargos públicos tras una intensa exposición mediática que incluyó insinuaciones de carácter sexual y cuestionamientos a su idoneidad profesional, luego de una visita al despacho presidencial realizada el 1 de noviembre de 2025. Se trata de Guadalupe Vela y Cristina Beraún, cuyos nombres fueron difundidos en reportajes periodísticos que asociaron sus contrataciones estatales a dichoencuentro nocturno.
A través de un comunicado público, Guadalupe Vela señaló que a lo largo de su vida profesional ha trabajado tanto en el sector público como en el privado, cumpliendo con los requisitos técnicos y la experiencia que cada función le ha demandado.
Indicó que su trayectoria ha estado marcada por un compromiso sostenido con diversos sectores del país, en especial en la Amazonía peruana, acompañando procesos vinculados a mujeres indígenas, emprendedoras, agricultores y otros actores locales, labor que ha sido reconocida por instituciones nacionales e internacionales.
Vela denunció que, en los últimos días, fue objeto de una injusta exposición pública que incluyó insinuaciones de carácter personal y sexual, así como la deslegitimación de sus capacidades profesionales.
Sostuvo que este trato diferenciado, estigmatizante y discriminatorio por razón de género afectó gravemente su honor, reputación profesional, tranquilidad personal e integridad psicológica, lo que la llevó a tomar la decisión de renunciar a su cargo de asesora en el Ministerio del Ambiente.
En una situación similar, Cristina Beraún también presentó su dimisión tras verse involucrada en los cuestionamientos mediáticos. El caso ha puesto en el centro del debate el enfoque de algunos reportajes, que, según las propias involucradas y sectores de opinión, priorizaron insinuaciones y estereotipos de género por encima de la evaluación objetiva de las competencias profesionales de las funcionarias. Ambas reafirmaron su disposición de continuar aportando al servicio público y al desarrollo del país desde el ejercicio profesional, con integridad y convicción.



