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Con nuevas subestaciones de Soltec, Perú da pasos hacia la digitalización

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La creciente de manda de energía eléctrica  obliga a los países a no perder el tiempo. Por eso, Perú ha empezado a dar pasos contundentes hacia la digitalización como una forma eficiente de asegurar la energía que el país requiere hoy  y en las próximas décadas.

Para dar esos pasos, Perú ha tenido como aliado a GE. En los últimos meses se han instalado y puesto en marcha  dos subestaciones  digitales, las primeras en el país, que transformaran la industria energética y proveerán energía segura y confiable a un millón de personas en el sureste de Lima, con posibilidad de expandirse y ofrecer energía para más peruanos en el futuro.

Estas subestaciones digitales son la nueva apuesta de GE para proveer de energía a los lugares en los que se necesita, con ventajas palpables para clientes en todo el mundo. La empresa cuenta ya con un reconocido liderazgo en la instalación y operación de estas plantas en diversas partes de Europa y Norteamérica, incluso, ha iniciado las primeras instalaciones y contratos en Brasil.

Pero fue el 2017 que las subestaciones digitales llegaron a Perú. En este caso, la empresa Soltec (Soluciones Teleinformáticas y Control S.A.), que preside el Ing. Patricio Bracamonte, instaló una de ellas en Manchay, una importante zona de la que depende buena parte de la electricidad de la capital peruana.

“La puesta en marcha de la subestación en Manchay empezó a mediados de 2017 y desde finales de dicho año está en funcionamiento. Al principio, por tratarse de una tecnología nueva, tuvimos algunos retos, pero los resolvimos con éxito y la subestación marcha en óptimas condiciones. GE estuvo siempre con el cliente. Quedaron muy contentos”, afirma Thiago Furlanetto Wronski, Líder de Ingeniería de Grid Automation para GE Renewable Energy Latinoamérica.

A diferencia de los equipos convencionales, estas subestaciones ofrecen una mayor seguridad y disponibilidad. Además, las subestaciones digitales son un primer paso y una condición necesaria para poder utilizar y beneficiarse de las tecnologías que serán utilizadas en un futuro próximo. Dado que buena parte de los trabajos de instalación y mantenimiento pueden hacerse a distancia, no es necesario que las personas estén en sitio. Lo cual tiene como consecuencia disminuciones de tiempo, dinero y riesgos para los operadores.

“Otra ventaja es la disponibilidad de energía”, añade Furlanetto. “Tenemos menos fallas cuando utilizamos la tecnología de GE, el mantenimiento es más sencillo; y cuando tenemos problemas, logramos arreglarlos más rápidamente. Además, ahorramos espacio y tenemos menos cables de cobre lo que puede ser una ventaja económica para nuestros clientes”.

Esto es posible gracias a las Merging Units (MU), unidades convertidoras de señales analógicas a digitales, capaces de convertir y transmitir mediante fibra óptica todas las señales y datos de los equipos en sitio: transformadores de corriente y voltaje, interruptores, seccionadores y transformadores de potencia. Al convertir esta información en señales digitales, ya no se necesitan cables de cobre hacia la casa de control y, por ende, disminuye la posibilidad de accidentes a causa de descargas eléctricas.

La subestación de Manchay y otra más reciente, de San Miguel, están poniendo el ejemplo en cuanto a eficiencia energética y ahorro de recursos debido a la disminución en los costos de mantenimiento e infraestructura. La tendencia, sin embargo, es expandir la tecnología en toda la región.

 

“Veo una tendencia en América Latina hacia la digitalización”, afirma Thiago Furlanetto. “Es cierto que cuando se trata de nuevas tecnologías en energía y alta tensión, a los clientes les toma un poco de tiempo cambiar la tecnología, porque normalmente son operaciones críticas, pero cuando ven y comprenden las ventajas de la subestación digital, ya no hay marcha atrás. Quedan convencidos”.

Aunque son los primeros pasos, Thiago ve muchas posibilidades para el futuro, especialmente en lugares como Perú, donde la demanda energética aumentará.

 “Una subestación que se vuelve digital va a estar preparada para todos los cambios de tecnología que tendremos en los próximos años, y será más fácil hacerla más grande para atender la demanda energética cuando ésta aumente”.

El camino es largo pero prometedor. Por lo pronto, estas subestaciones han puesto al Perú y a Luz del Sur, un paso adelante en la modernización energética. (Publicado el 2019)

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