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La indiferencia social es la peor pandemia de un país

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Administradora refirió que ese 10% de la población peruana padecieron más los estragos del Covid-19.

Una de las obras más importantes del Premio Nobel de Literatura 1998, José Saramago fue sin dudas “Ensayo sobre la ceguera”, libro que fue recordado con mayor fuerza con la propagación mundial de la Covid-19. 

Sin embargo, controlado un poco este brote, la premisa principal del libro nos indica que nada ha cambiado: la peor pandemia que puede azotar a la humanidad es la indiferencia. 

Esa indiferencia que miles de personas mantienen hasta que aparecen jóvenes como María del Rosario Núñez, de 32 años, quien pese a contar con una discapacidad auditiva, hace lo posible por mejorar las condiciones de vida de esa población -desfavorecida en oportunidades- que según indicadores del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) representa a más de 3 millones de peruanos.  

“Creo que en la pandemia todos sufrimos, sin embargo, para las personas con alguna discapacidad fue más adverso. En mi caso, yo utilizo unos audífonos especiales. Cuando la orden de inmovilidad se dio yo no podía encontrar pilas para mis audífonos. No podía escuchar a las personas” narró Núñez a Diario Uno. 

“No podía ni acercarme a las personas para escuchar lo que me decían porque por regla sanitaria se debía “mantener la distancia” para no transmitir el virus. Eso era comprensible, pero no podía comunicarme. Vi lo que sucedió, ahora volteo la mirada para ayudar a las personas con alguna discapacidad que no les fue bien en la pandemia” continuó. 

Núñez recordó que desde el 2021 se aprobó en el Congreso la obligatoriedad para usar hasta el 1 % del presupuesto de gobiernos locales y regionales para atención a personas con discapacidad. Sin embargo, hasta la fecha no se ven resultados concretos en beneficio de esta población. 

“En las oficinas municipales de atención a las personas con discapacidad (Omaped) debemos ver acciones. En las municipalidades de Miraflores, San Isidro, Lince, Surquillo, Chorrillos, Barranco, Magdalena, solo por decir algunas en Lima Metropolitana hay avances, pero no aún con resultados alentadores” apuntó la también administradora de la Universidad San Ignacio de Loyola.

ESTADO AUSENTE

Núñez agregó que el Estado debe ayudar a ese 10% de la población en el Perú que tiene alguna discapacidad. Recordó que existe el Consejo Nacional para la Integración de la Persona con Discapacidad (CONADIS), pero sus procesos burocráticos no permiten llegar a la mayoría de esta población. 

“El Estado debe ayudar porque es un gran grupo de peruanos que no tienen oportunidades. Yo he tenido suerte porque mis padres dentro de sus oportunidades me dieron una educación, pero eso no sucede con la mayoría. Se tiene que trabajar mucho en las familias que no aceptan a sus hijos con algún tipo de discapacidad” apuntó.

La administradora estimó que las tasas de discapacidad serían superiores al 10% porque en el interior del país no visibilizan a los familiares con problemas físicos o mentales. 

“Creo que hay más de lo estimado, sobre todo en los pueblos alejados del país. Debemos enseñar a los padres o tutores a motivar a sus hijos. No excluirlos sino darles el soporte para que activen su valentía. No hay impedimento ni obstáculo para poder superarse” finalizó.