Pensar no basta

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    ¿Tú te crees que las ideas cambian la realidad? En serio, ¿te crees que pensando, el mundo cambia? No, ¿no? ¿O sí? 

    Puedo pensar que tengo un millón de dólares en el bolsillo y no por eso va a ser cierto o, más aún, no porque lo pienso, existe. Sin embargo, ¿no está acaso ese pensamiento flotando entre nosotros desde hace tanto tiempo; de que si creo que algo es o será, entonces es o será solo porque lo pensé? 

    Si lo piensas, es posible, ¿cierto? ¿Es en verdad así? 

    Si pienso que me irá bien, me irá bien. Si creo en las creencias que creen los que creen que saben, tendré éxito. Es así, ¿o no? ¿Que no es así? Si lo piensas mucho, mucho, entonces ¿no se hace real? Vibra alto, ese es el modo de atraer las buenas energías, porque somos energía, ¿verdad? Claro, como si la energía no fuera material. 

    ¿Qué tipo de bagatela gnoseológica es esta? ¿En qué momento el idealismo se hizo pop? Si no me deshago de la pobreza teniendo mente de tiburón, entonces ¿cómo? 

    ¿Ser pobre no era una decisión propia? 

    ¿Ser alcohólico no es algo que se decide? 

    ¿Cómo que que tengan tantos hijos no es porque sean unos irresponsables sino por las exclusiones sociales? 

    ¿Cómo que el pobre no es pobre porque no hace cosas para dejar de ser pobre? Hay pobres porque tienen mentalidad de pobre; es así, ¿no? ¿Que tampoco es así? 

    ¿No es que no esté vibrando la suficientemente alto sino que tiene problemas materiales reales que le están causando esa depresión? 

    En un momento se nos coló con todo una ideología barata y rastrera que no solo responsabiliza al individuo de sus desdichas sino que además responsabiliza a su mente, a sus ideas, a sus pensamientos. 

    ¿El estado de nuestra corporeidad, de la materia que somos, de la materia que es cada uno, no es ese estado, ese modo de ser, esa esencialidad existente de nuestra materia lo que dicta si una situación es de una manera y no de otra, más que las ideas? 

    Somos lo que somos por una serie de cambio materiales, no por ideas. 

    Las ideas son fruto de los cambios cuantitativos de nuestra materialidad corpórea. Las ideas que tenemos, incluso estas ideas, y la idea de idea como otras tantas ideas, no las hemos elegido nosotros, toda vez que hablamos un lenguaje que no hemos creado nosotros mismos siquiera. 

    Tanto nuestro cuerpo, nuestra materialidad, nuestra relación social e individual con la sociedad y los demás individuos, como nuestras ideas, creencias, lenguaje, son devenires cuantitativos, cambios de la materia que dieron origen a instancias cualitativas; por eso no aparece un millón de dólares en mi bolsillo cuando lo pienso. No por pensar en algo, ese algo es real o se hace real. Lo que somos es producto de interacciones sociales; el individuo es una determinación social. ¿Cómo es eso de que lo que socialmente somos y la sociedad, con sus relaciones internas, no son hechos materiales, sino que se determinan por ideas, por lo que pensamos, no por la materia que, transformándose, resulta como lo que socialmente somos? Nuestra condición social y su determinación no es consecuencia de ideas, de pensamientos, sino de transformaciones cuantitativas de la materia. 

    Los pensamientos solo cambian el modo en que sentimos el mundo y ahí termina su poder. Lo que cambia las condiciones objetivas reales son otras condiciones objetivas reales, no ideas, que son de carácter subjetivo limitado. 

    ¿Y las ideas no cambian el mundo, entonces? Sí lo hacen, pero no por ley de atracción o idealismos burdos, sino como organización política económica de la materia. Los cuerpos mueren, las ideas no.