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De cómo el ‘Depredador’ arrugó todito, desistió de patear el penal y la vejez futbolística se le vino encima

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La hora del descanso del Guerrero debió producirse hace rato, pero prima la terquedad inoperativa.


PAOLO YA NO ES GUERRERO
• Radiografía de un Alianza que malgastó una millonada y terminó eliminado por un aguerrido 2 de Mayo
Por: Sección deportiva

La caída duele más cuando tiene nombre propio. Y hoy el nombre que retumba en la tribuna, con bronca y decepción mezcladas, es el de Paolo Guerrero, un ídolo que parece empeñado en estirar una despedida que debió ser digna.
A los 42 años, el ‘Depredador’ ya no compite contra defensas rivales, compite contra el calendario. Y el calendario siempre gana. Quedan chispazos, sí, restos del jugador feroz que fue, pero en la cancha ya no impone; persigue la pelota como un niño al que se la quitan fácil.
Esa obstinación personal está malogrando una carrera monumental. La hinchada blanquiazul, que lo recibió como salvador, hoy lo mira con fastidio. No es crueldad, es hartazgo. Porque el problema ya no es que falle, es que insiste en no aceptar que el cuerpo ya firmó su retiro.
La escena quedará como postal de esta decadencia: el 9 de Alianza Lima arrugando en el momento en que debía asumir. El penal que podía torcer la historia, que podía sostener con alfileres la ilusión en la Copa Libertadores, terminó siendo una confesión pública de fragilidad: “no me sentía con confianza”. Maldita sea. Un capitán que no confía en sí mismo es un equipo que ya entró derrotado. Y eso duele más que la eliminación. Porque no fue solo una decisión técnica, fue una renuncia emocional frente a miles que pagan su entrada para creer. La tribuna no perdona la cobardía simbólica, y menos cuando viene del jugador que debía cargar el peso de la historia.
PERDIÓ LA BATALLA. Y la ironía es brutal. Alianza armó un plantel caro, inflado de nombres, precisamente para mejorar la jornada internacional del año pasado. Se invirtió como club grande para comportarse como club grande. ¿El resultado? Un equipo chiquito, pero con cojones, como 2 de Mayo, lo dejó fuera. No lo superó con billetera, lo superó con carácter. Esa comparación es la que incendia al hincha: un proyecto millonario arrodillado por un rival que jugó con hambre. Ahí está la verdadera humillación. No es perder, es perder sin alma.
Pero cargar todo sobre Guerrero sería cómodo y hasta injusto. La responsabilidad es compartida por una dirigencia que armó un plantel sin fuego competitivo, con jugadores por debajo de su nivel real y un técnico que nunca transmitió autoridad ni rebeldía. Su mejor táctica es el uso de la ruda. Habrase visto.
Un equipo grande no puede vivir de marketing nostálgico ni de apellidos gastados. Se construye con presente, no con homenajes. Mientras tanto, la institución se desangra en su propio desorden: el escándalo de los tres jugadores acusados de violar a una joven en Uruguay terminó de exponer un club sin control interno ni autoridad moral. Vergüenza futbolística y vergüenza institucional, todo servido en bandeja internacional.
El hincha blanquiazul no solo digiere derrotas: se siente traicionado. Por un ídolo que no acepta que dejó de ser Dios, por dirigentes que juegan a la ruleta con la historia del club y por un vestuario que proyecta más escándalos que goles. Lo que estamos viendo no es una mala racha, es una crisis de identidad.

Y mientras nadie tenga el coraje de cortar por lo sano -ídolos incluidos-, el club blanquiazul seguirá arrastrando su grandeza como un recuerdo viejo. Porque el fútbol perdona errores, pero no perdona la necedad. Y hoy la necedad tiene 42 años, un penal no pateado y un equipo entero pagando la factura.

“La hinchada blanquiazul, que lo recibió como salvador, hoy lo mira con fastidio”.

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años cumple hoy el equipo de La Victoria.


• “Ellos (Alianza) invirtieron 10 millones de dólares, pero nadie entra con la billetera a la cancha. Es once contra once”, dijo Hugo Romero, presidente de 2 de Mayo tras lograr la clasificación.
• “Así que lo único que tenemos que hacer es estar todos juntos para poder conseguir el objetivo principal, que es el campeonato», añadió el resistido director deportivo Franco Navarro.