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Gobierno tuvo que retroceder en su intenciónde eliminar la venta de genéricos en farmacias

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“MAÑANA SACO el decreto de urgencia” dijo apurado el ministro de salud César Vásquez al anunciar, ayer, rectificación de omisión garrafal de su portafolio que más parecía favor a los grandes laboratorios.

Sin darnos cuenta, los peruanos nos quedamos el 25 de febrero pasado sin medicamentos genéricos. Ese día vencía el plazo de extensión de la venta obligatoria de estos productos en todas las farmacias. Paradójicamente, la voz de alarma la dieron las cadenas farmacéuticas Inkafarma y Mifarma las cuales en un comunicado conjunto aseguraron que, pesar de que el plazo de la venta obligatoria había expirado, ellas “seguirían manteniendo el stock de medicamentos genéricos esenciales en todos sus establecimientos a nivel nacional”.
De inmediato, profesionales, farmacias independientes y organizaciones sociales criticaron la medida y el ministro tuvo que ir al Congreso a explicar y a caminar de puntitas para atrás, tratando de que nadie se de cuenta de lo que había pasado.
INCREIBLE OMISIÓN
Un medicamento genérico es igual a un medicamento de marca en dosificación, seguridad y calidad. Ello porque cuando vence la patente de exclusividad del medicamento de marca, se convierte en genérico. Y la diferencia no viene de nuestros países atrasados, sino de los países desarrollados y es rigurosamente controlada por organismo supervisores como la Food and Drug Administration (FDA) de los EE. UU. Por no pagar patentes, los genéricos son más baratos.
Pero el lobby de los laboratorios por años ha hecho correr el falso rumor que son menos curativos que los productos de marca.
En el Perú, la introducción de los genéricos durante la década de 1990 fue toda una revolución y un alivio a la economía de los más pobres, por la diferencia de precios. Hoy en día, según la estadística del propio ministerio de Salud, las diferencias pueden ser más que significativas. El blíster del genérico paracetamol puede costar un sol, mientras que el mismo producto de uno de marca se vende entre los 5 y 8 soles, pasa lo mismo con el genérico omeprazol, una caja de 30 unidades genéricas puede costar menos de 5 soles, en tanto que el medicamento de marca no baja de 50 soles por caja.
El problema surgió porque la obligatoriedad de la venta de medicamentos genéricos en el Perú, carecía de una base legal firme. El Decreto de Urgencia 007-2019 le dio
como fecha de finalización el 31 de diciembre
de 2020. Luego la pandemia obligó a prorrogarla hasta el 25 de febrero de este año y amplió a 40 el número de productos genéricos que deberían expenderse en todas las farmacias y boticas Ahí el Minsa hizo de la vista gorda y consintió que el plazo que se venciera sin hacer nada. Solo despertó con el aviso de las cadenas farmacéuticas.
Pero no se crea que ese aviso era desinteresado.Lo que pasa es que los tres
grandes laboratorios con las que están asociadas, también producen genéricos, o sea solo se estaban asegurando de “quemar” sus stocks. Luego, un tratamiento médico de cualquier enfermedad podría haber subido en 500% su costo, afectando especialmente a los sectores más pobres. Todo un escándalo.
PITEO GENÉRICO
Inmediatamente, el Colegio Químico Farmacéutico, Aspec y otras entidades denunciaron la omisión y sus consecuencias sobre la economía y salud populares. Además, el decano del Colegio Médico del Perú, Raúl Urquizo, consideró como un “descuido” por parte del Minsa la no prórroga del Decreto de Urgencia que hace obligatoria la venta de medicinas de este tipo en todas las farmacias del Perú. Los congresistas lo llevaron a dos comisiones del Congreso y el tema amenazaba pasar a mayores.
Tras el vendaval de críticas, y una reprimenda en Palacio, el ministro Vásquez, anunció en el Congreso que presentará un proyecto de ley para establecer un porcentaje mínimo del 30% de medicamentos genéricos en farmacias. También ha adelantado que, para que la rectificación sea completa, hoy debe publicarse un decreto de urgencia que extienda la obligatoriedad de venta de genéricos en las farmacias hasta que se apruebe la nueva ley, con lo cual la intentona de eliminar los genéricos quedaría enterrada.
Dicen que errar es humano y rectificar es divino. En este caso, el ministro se ha curado en salud, antes que los genéricos le caigan mal.