Terrorismo, el de mis tiempos. O del nuevo concepto de terrorista

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    I

    Nací en plena guerra interna peruana. El año en que llegué al mundo, solo en Lima, sufrieron detenciones, torturas y muerte unas 33 personas, de las cuales 29 víctimas se atribuyen a las fuerzas estatales, 2 al PCP y 1 al MRTA.

    El terrorismo estaba a la orden del día, ya sea del Estado, ya sea de los guerrilleros.

    Los actos terroristas iban desde torturar a detenidos en comisarías pasando por ráfagas de balas por encapuchados hasta coches bomba.

    II

    Ahora, en el 2023, parece que los términos terrorismo, acto terrorista y terrorista han cambiado radicalmente su concepto.

    Terrorismo ya no es el uso sistemático del terror por una organización o un grupo con fines políticos. Terror que incluye actos de grave perturbación de la paz pública como, por ejemplo, la detonación de un artefacto explosivo o hacer uso de armas de fuego para asesinar a mansalva o el sabotaje premeditado que afecte gravemente la estructura económica del Estado.

    Esto ya no hace falta para hablar de terrorismo. No, no, para nada. El terrorista ha mutado, dicen.

    III

    ¿Qué es terrorismo, entonces, al día de hoy? Estos actos: tirar una piedra o darle un palazo a policías revestidos con armaduras completas, bloquear carreteras con palos y piedras, quemar una comisaría que se cae a pedazos, usar las avenidas para protestar con pancartas y banderas, exigir la renuncia de Boluarte, pedir una nueva Constitución, y otros actos que no incluyen ni detonar bombas ni disparar balas ni destruir la estructura social estatal.

    Así es, ahora cualquier cosa es terrorismo. O, tal vez, no; quizá terrorismo ahora es actos honorables.

    ¿Levantar la voz de protesta? Terrorismo. ¿Estar contra el régimen cívico-militar de Boluarte? Terruco. ¿Exigir nuevas elecciones? Tuco. ¿Pedir una Asamblea Constituyente? Terrucazo. ¿Y una nueva Constitución? Ah, la reencarnación de Abimael Guzmán.

    IV

    En eso se ha convertido el terrorismo. Terrorista es cualquiera que está contra la injusticia. Ya no hay que poner una bomba o disparar una bala para ser terrorista.

    Si ese es el nuevo concepto de terrorismo y terrorista, entonces soy terrorista. Todos los hermanos del sur andino también son terroristas. Diez mil, veinte mil, cincuenta mil, todos los que marchan, terroristas. Todos somos revoltosos vándalos terrucos.

    Si tener conciencia de clase y luchar por justicia a todo nivel es ser terrorista, entonces seamos terroristas, seámoslo siempre.