TRUMP NO EXISTE

Publicado el 11/01/2026

Nuestros tiempos viven ahora un cambio en la estructura del poder mundial. La legalidad internacional, que cambia para nuestros días luego de las atrocidades que ocasionó la Segunda Guerra Mundial, o también basándose en los principios del Tratado de Westfalia vigente desde 1648, indica que lo que hizo Donald Trump con el ejército del pueblo de los Estados Unidos está totalmente prohibido por la naturaleza misma de las sociedades. 

Al ocurrir disparates como el reciente secuestro del presidente legítimo de Venezuela, Nicolás Maduro, siempre se crean nuevos órdenes internacionales para impedir que las guerras nucleares se vuelvan una selva en donde gana el que sea más fuerte. El freno es: ‘no vale todo’. No puede valer todo. Si así fuera, entonces, el mundo sería una monarquía absoluta y el país rey sería —actualmente— Estados Unidos. No se puede permitir que suceda la ahora famosa injerencia internacional en un país por más que el presidente haga mal o bien las cosas. Ya sea un dictador, un tirano, un torpe, un rey o lo que sea. Si tal injerencia sucediese el mundo entero tendría derecho a defenderse de Estados Unidos en cualquier momento y entonces volveremos a tener una Guerra Mundial es la que ya se tendría que extinguir la especie por completo o, por lo menos, se quedaría muy cerca de tal catástrofe. 

Nuestros tiempos entran así a una nueva etapa de la historia del planeta. Ya tenemos a la potencia mundial en su ocaso, que es Estados Unidos, y una potencia mundial en crecimiento que es China. Aquí se entiende por potencia mundial en sentidos armamentísticos y económicos (como lo son Estados Unidos, China o Rusia), mas no en sentidos sociales (como lo son Cuba, Kerala o la misma Venezuela). Y, como ya nos ha enseñado la historia, la potencia en ocaso siempre se pondrá más agresiva. Eso siempre sucedió así en todas las historias de todas las potencias mundiales. 

Pero ahora sucede que Trump viola todos los derechos internacionales como se le viene en gana justamente porque ya no tiene derecho internacional. Trump ha llevado a Estados Unidos al borde de su ruina porque ya quedó evidenciado que no existen derechos internacionales para él. Y el mismo idiota incluso lo declara en una entrevista para el New York Times. Si todo el derecho internacional del planeta queda a criterio de un loco neroniano, entonces, es el fin de esta Roma americana. El mundo irá contra él porque el mundo ya no tiene nada qué perder. ¡Ya lo perdió todo! El idiota de Trump acaba de darle el argumento a cualquier país que tenga una bomba nuclear a que la utilice contra él porque ya no hay garantías de nada. 

Los procesos de extracción de gobiernos autoritarios se deben producir en el interior de las fronteras de los países en el proceso capitalista de la historia, ya que ese es justamente su fuente de alimentación valorizante. Las fronteras son las que hacen posible el saqueo de valor de los grupos de interés a través de la transferencia de valor de unos pueblos por otros. Y no puede ser que las fronteras sirvan como argumento para pagar un salario más bajo —y obtener así saqueo de valor— pero cuando ya no conviene se saltea por un rato las reglas porque el dólar está en el punto más crítico de su historia y es necesario robar petróleo para salvarlo. Eso es hacer trampa al mismo juego capitalista. Así entonces el capitalismo en Norteamérica ya fracasó hace mucho tiempo y estos parches sirven para alargar un poco más la vida del pobre moribundo que sólo sobrevive por las armas que acumuló cuando estuvo en apogeo. 

Luego tenemos el mismo hecho de la invasión extranjera. Ir a llorarle una intervención armada externa en tu propio país a un extranjero, por más que tengas al mismo Satán en tu palacio de gobierno, es una traición a la patria absoluta e indiscutible. Hay que tener caca en la cabeza para festejar que los aviones del ejército gringo bombardeen las calles en donde jugabas a la pelota cuando eras chico. Hay que tener caca en la cabeza para festejar que un ejército extranjero mate a tus compatriotas y reviente las calles en donde creció tu madre, en donde tu padre corrió cuando aún podía correr y en donde se amaron tus abuelos y todos tus antepasados. Festejar que el ejército de otro continente dispare contra la gente de tu país, los mate y te destroce las calles de tu ciudad natal es una falta de respeto a todos tus antepasados. En el caso de que alguien lo haya hecho la única opción que le queda es meterse un tiro en la cabeza por traición a la patria y así terminar él mismo con su miseria. 

El territorio de una nación tiene inmunidades suficientes para que la soberanía nacional no sea violada. Así tenemos que ese territorio no puede ser intervenido por otro país y menos para, como en este caso, secuestrar al presidente elegido democráticamente. La elección de Maduro fue ratificada por un jurado venezolano y, por eso mismo, no puede ser que un juez en Estados Unidos contradiga a otros jueces y entonces así Trump haga lo que se le viene en gana el cualquier parte del mundo. 

En 2024 la Corte Penal Internacional emitió una orden de captura contra el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, por delitos de lesa humanidad, crímenes de guerra y asesinato de civiles. Pero, aún así, no puede ir ningún presidente de ningún país a sacarlo de los pelos de Israel y meterlo en una jaula en el sótano de una casa. Eso no existe en ningún derecho internacional. Y tampoco existe la compensación penal. Es decir, no se puede decir que porque Netanyahu o Maduro  violan del derechos internacionales, entonces, yo también los violo porque ellos los violan. Otra vez, no existe tal estupidez en el derecho internacional ni en el de ningún planeta. O sea, si un choro entra a tu casa en la noche y viola a tu hermana, eso no te da derecho a entrar a la casa del choro a violar a la suya. ¡Eso no existe! Entonces, ¿qué existe? Existe la fuerza del poder de las armas que sólo pueden ser repelidas en una guerra de fuego contra fuego y a eso se dirige la historia de nuestros tiempos. 

Y como Trump no existe en Venezuela se vislumbran dos posibilidades: una guerra civil o que el  lugar de Maduro sea ocupado por Diosdado Cabello o algún otro chavista, que es el ismo que el pueblo venezolano quiere en el gobierno del país llanero y lo demostró legítimamente siempre en las urnas. Y evitar siempre la vergüenza de estar apoyando la intervención militar de un país norteamericano en territorio sudamericano ya sea Pedro Castillo, sea Milei, sea Kast, sea Lula o sea quien diablos sea. Y, en el caso de que alguien lo haga, siempre tiene la bala, la pistola, su mano y su cabeza.