Los analfabetos políticos y el poder

Publicado el 04/01/2026

Las elecciones generales del 2026 se llevarán a cabo el domingo 12 de abril, para elegir al presidente de la República , así como a los representantes ante el Congreso y el Parlamento Andino, para el periodo 2026-2031. Serán elecciones absolutamente complicadas. En una sola cédula aparecerán más de 40 partidos políticos.

Bertolt Brecht, poeta que supo definir a un analfabeto político.

El presidente y vicepresidentes de la República, serán elegidos por sufragio directo y en distrito electoral único. En caso de que ninguno  alcance más del 50 % de los votos, válidamente emitidos, se realizará una segunda elección. 

Para el Congreso se elegirán a 190 congresistas, senadores y diputados en 27 distritos electorales, de los 24 departamentos más la provincia de Lima y El Callao, además los peruanos residentes en el extranjero. Se pondrá en ejecución el procedimiento de la cifra repartidora con doble voto preferencial opcional. Para ingresar al Congreso, los partidos deben alcanzar el 5 % a nivel nacional o ganar al menos siete escaños en una circunscripción.

El Senado estará compuesto por un mínimo de 60 senadores, elegidos en parte por circunscripciones electorales y en parte por un distrito único nacional. La Cámara de Diputados tendrá por lo menos 130 diputados.  Para ser senador, se requiere ser peruano de nacimiento, tener al menos 45 años o haber sido congresista o diputado. Para ser diputado, se necesita ser peruano de nacimiento, tener al menos 25 años y gozar del derecho de sufragio. Los candidatos a la presidencia o vicepresidencias podrán postular simultáneamente al Senado o a la Cámara de Diputados.  El presidente de la República no podrá disolver el Senado, pero sí la Cámara de Diputados. ​

Se trata de 27 474 621 personas que conforman la población electoral, 26 316 857 tienen registrado el domicilio en el territorio nacional, 1 157 764 en el extranjero. Hay más mujeres electoras (13 850 301) ante los hombres (13 624 320).

Así entonces, la campaña electoral será un festival de ofrecimientos sociales y políticos de toda índole. Todos los partidos están obligados a ofrecer propuestas inviables. La competencia hará que el que pague más al poder mediático, tendrá gran la cobertura de los medios.

No habrá mítines masivos cuyos militantes o simpatizantes se concentren en el Campo de Marte, desfilen por calles y avenidas hasta llegar a la Plaza San Martín, para concurrir a un mitin grandioso. El cierre de la campaña era un indicativo acerca del resultado de las elecciones.

Sin embargo, el problema de fondo no está en lo complejo del acto de votación y menos en la ausencia de electores. El problema está en la gran cantidad de analfabetos políticos que votan sin criterio y sin un análisis mínimo. Son los más. El más peligroso analfabeto político, es una persona que tiene el grado académico, formación superior o que mal que bien ha terminado de estudiar secundaria. Aquel que sabe leer y escribir pero que carece de criterio político. Nada se puede esperar de quienes repiten los slogans. Así, las elecciones se convierten en un certamen en el que los analfabetos, asisten a un festival en el que no hay ideologías, sino grupos de personas que quieren acumular más riqueza de la que ya tienen.

El analfabetismo político, sin embargo, mucho tiene que ver con el sistema educativo. La educación oficial colonial es incapaz de descolonizar la desfasada ideología dominante, en todos los niveles. No tenemos una respuesta coherente a tres preguntas básicas: ¿Qué hemos sido? ¿Qué somos? ¿Qué podemos ser?

¿Qué podemos esperar de la mayoría de electores que carecen de un mínimo criterio crítico y además no leen? Si no entienden lo que leen, la situación en más grave todavía. Para Paulo Freire, leer es mucho más que decodificar la palabra, es un acto crítico, político y transformador. La educación debe formar en los estudiantes una mentalidad libertaria, propia para cada realidad.

Para Enrique Dussel, leer es un acto «analéctico» y «liberador», una forma de crítica que va más allá de la «Totalidad» dominante, buscando la voz del «Otro» (los oprimidos) y la realidad negada por la modernidad eurocéntrica, para construir un nuevo proyecto transmoderno de liberación, no desde un centro abstracto sino desde la praxis situada en la periferia.

Eugen Berthold Friedrich Brecht (Augsburgo, 10 de febrero de 1898-Berlín Este, 14 de agosto de 1956), escribió sobre este tema el poema El analfabeto político, que en parte dice:

No oye, no habla, ni participa en los acontecimientos políticos. /
No sabe que el costo de la vida, / el precio del pan, del pescado, de la harina, / del alquiler, de los zapatos / o las medicinas dependen de las decisiones políticas. / El analfabeto político es tan burro, / que se enorgullece e hincha el pecho / diciendo que odia la política. / No sabe, el imbécil, que,
de su ignorancia política / nace la prostituta, / el menor abandonado, / y el peor de todos los bandidos, / que es el político trapacero, granuja, corrupto y servil / de las empresas nacionales y multinacionales.

Ningún candidato a la presidencia alcanzará ser electo, de modo que habrá una segunda lección. ¿Con los mismos electores analfabetos? Esa es la realidad.