Desafio del CAL: recuperar la tradición y prestigio profesional
Publicado el 04/01/2026
El Colegio de abogados de Lima, en los últimos años ha perdido su tradición y prestigio sumado a que las gestiones de diversas juntas directivas han sumado méritos para desprestigiar la profesión al no aplicar las disposiciones correctoras vigentes en la institución.
En este contexto la crisis actual pareciera ser sin retorno desde la gestión administrativa cuya tarea está a cargo de la Junta Directiva que elegimos cada dos años, sin embargo los agremiados hacemos gala de nuestra indiferencia al sólo cumplir con elegir y no estar pendientes de ¿qué hacen los elegidos en nuestro nombre? Resultados que están expresados en la voluntad de la mayoría que eligió el último proceso (Junta Directiva, delegados y Junta de Vigilancia), los que han hecho un campo de batalla judicial cuyas consecuencias caen directamente en el desprestigio institucional y profesional.
Estimados colegas, cuesta entender cómo es posible que nuestros representantes elegidos para gestionar el patrimonio institucional, se vean expuestos a mutuas acusaciones de cometer diferentes delitos, haciendo inviable la convivencia intra estamentos, los cuales al parecer se sienten satisfechos con su incipiente gestión que no se ve expresada en favor de los agremiados, por ejemplo en el ámbito académico en dos años no se ha realizado actos académicos que promuevan la alfabetización digital de los agremiados, por el contrario es de gran debate la disposición de recursos económicos de nuestra caja, la que es patrimonio de todos, y que al disponer los recursos declarados intangibles incurren en una evidente violación de los derechos humanos de los colegas a quienes se posterga su atención dejándolos en total indefensión.
Destaca el hecho de constatar que muchos colegas han reclamado públicamente una gestión transparente a quienes expresamos nuestra gratitud, reiterando nuestro compromiso con promover mediante la junta que corresponda una gestión con integridad, transparencia y aplicación del debido proceso sin distinción ni exclusiones, en primer lugar hacer que se cumplan las disposiciones legales, pertinentes y con ello permita recuperar la tradición institucional y el prestigio profesional ahora tarea de todos, que se debe conseguir con el concurso de los agremiados comprometidos con el futuro de la institución más antigua de la República.
Es evidente que la gestión actual acredita la crisis en su máxima expresión, de acuerdo a las publicaciones hay una guerra sin cuartel de todos contra todos entre nuestros representantes, Junta Directiva, delegados, junta de vigilancia contando con la indiferencia de casi todos y la mayoría que los eligió quienes guardan silencio sepulcral, no asumen la responsabilidad que les toca como es; ser solidarios de la catastrófica gestión al extremo que el comité electoral entiendo está haciendo el intento de hacer elecciones; a la fecha han publicado dos avisos, uno para elegir el representante del CAL ante el JNE y otro para reemplazar a las autoridades que por sus resultados no han priorizado el beneficio gremial.
Al respecto consideramos que los colegas que votaron por la Junta actual, son responsables solidarios de la gestión de los representantes salientes, los que al parecer tampoco entienden que el ejercicio del cargo es en nuestro nombre mandato que no concede opción de aprovechamiento indebido para buscar espacios de participación política, que en el mejor de los casos asumimos habrán renunciado al ejercicio del cargo ya que el CAL es una institución reconocida por el artículo 20 de la Constitución para representar a los abogados incorporados en él, mas no habilitante para postular a cargo político, el sólo hecho de esta realidad indica una evidente politización de la institución por lo que consideramos debe aplicarse la más severa sanción a quienes incurran en dicho acto, por desnaturalizar la finalidad institucional.
Constatamos que en los últimos tiempos la gestión administrativa del CAL, ha sido dirigida por colegas sin visión de futuro, limitándose a ver el día a día como se observa en este tiempo y conformarse con las dietas que son consumidas de nuestros aportes, tenemos que por mandato de la ley debe formarse un colegio en cada distrito judicial, que siendo realistas si se formara el distrito judicial de Lima Oeste, el CAL volverá a ser lo que fue en su fundación, tendrá como ámbito jurisdiccional sólo Lima metropolitana y Barrios Altos.
A éste camino borrascoso de la gestión administrativa se ha adherido el Comité electoral, al no haber cumplido con el mandato del Estatuto (art.25), al publicar de manera extemporánea el reglamento de elecciones, contaminando el proceso electoral, proceso que se ve politizado por las candidaturas a legisladores tanto del colega que desempeña el cargo de Decano y del vice presidente de la Junta de Vigilancia, dos actores de los órganos de gestión y que ahora aparecen en diferentes medios y a propia confesión postulando a cargo de elección política, lo cual es su derecho pero no deben ni pueden usar el cargo para ser candidatos, lo honesto y ético es que asumimos habrán renunciado al cargo o los estamentos pertinentes deben vacarlos para no vincularlos a la bicentenaria institución.
Es muy importante, que la gestión sea transparente, por ello sugerimos se determine y ejecute las sanciones que corresponden a los que resulten responsables producto de una auditoria forense respecto a todos los ingresos y gastos, así como la intangibilidad de los fondos de la Caja, por lo que incluso debe hacerse una Auditoria a las incorporaciones la misma que permitirá la actualización del registro de colegiados.
NO AL BORRON Y CUENTA O DEUDA NUEVA
POR LA RECUPERACIÓN DE LA TRADICIÓN Y PRESTIGIO INSTITUCIONAL
POR UNA GESTIÓN TRANSPARENTE CON INTEGRIDAD
EJECUCIÓN DE SANCIONES Y CUMPLIMIENTO DE MANDATOS JUDICIALES EN LO QUE CORRESPONDA.