¡Soy inocente!

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Editorial Diario UNO

“Mis enemigos políticos, la derecha tradicional y la izquierda recalcitrante, coindicen en señalar que me he enriquecido robando las arcas públicas. Esto es falso, Jamás he tocado un dinero del Estado. Nadie podrá encontrar que he robado los fondos públicos”.

“Igualmente, se dice que mis familiares han participado en negociaciones incompatibles para beneficiarse de licitaciones y contratos con entidades públicas. Esto también es falso. Mi familia es pequeña, no tienen cargos públicos y no tienen ninguna autorización para tomar mi nombre. No hay ninguna prueba de que lo hayan hecho”.

“Otra leyenda política es que el lado del consejo de ministros, que funciona de acuerdo al orden constitucional, existe un gobierno paralelo, un gobierno en la sombra, un superasesor que espía a mis rivales políticos, que trama las respuestas a sus ataques, que escribe mis discursos, que maneja las redes de inteligencia de los ministerios del Interior y de Defensa y que solo me reporta a mí. Esa es también una fantasía. Mi gobierno es transparente como el agua, no hay nada oculto. El único que toma las decisiones soy yo, en consulta solo con mi almohada”.

“También se me critica que mi primer ministro es enemigo de la prensa, que para criticando y denostando a los periodistas, que no les da entrevistas, que los denigra. Esta es una exageración. Por su formación profesional, mi primer ministro no está acostumbrado a los medios de comunicación, los respeta, pero no se deja manosear. Respetos guardan respetos”.

“Los más mezquinos no aceptan que todas las semanas viaje a provincias a resolver los problemas en el sitio, llamando la atención a las autoridades del gobierno central, los gobiernos regionales o los gobiernos locales que no cumplen bien con su función y que no ejecutan debidamente el presupuesto público. ¡Son parásitos! Es cierto que me comprometo con los pobladores a ejecutar obras. Ahora, si los ministros no cumplen mis ofrecimientos, tendré que evaluarlos y reemplazarlos”.

“La Fiscalía de la Nación ha iniciado una persecución política en mi contra. Le creen a los colaboradores eficaces, a los arrepentidos y hasta mis exministros, pero no me creen a mi. No soy un corrupto, no soy un violador de la Constitución, solo soy un hombre del pueblo”.

Si hasta este punto de la lectura, el lector no se ha dado cuenta, le aclaramos que todas las citas son frases del expresidente Alberto Fujimori. Cualquier parecido con los dichos del profesor Pedro Castillo, es pura coincidencia.

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