¡Remoción de JNJ y radical tacha a Fiscal Benavides!

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Patricia Benavides y sus títulos bambas

Herbert Mujica
Jefe de Investigación

 

Si desea demostrar el Congreso que sirve para algo, tiene la gran oportunidad si se toma la molestia (sus integrantes) de leer el artículo 157 de la Constitución, que dice a la letra:

“Remoción de los miembros del Consejo Nacional de la Magistratura:

Los miembros del Consejo Nacional de la Magistratura (hoy JNJ) pueden ser removidos por causa grave mediante acuerdo del Congreso adoptado con el voto conforme de los dos tercios del número legal de miembros.”

Afirma con tenacidad indignada y militante, el doctor Guillermo Olivera Díaz:

“Remoción de JNJ porque a ojos vista sus miembros no sirven al país: ¡su ACCIÓN e INACCIÓN pro CORRUPCIÓN lacera al pueblo!

Que Torres Vásquez solicite esta remoción con el planteamiento de la añorada Cuestión de Confianza.”

Si los de JNJ pasaron por alto la ultra rápida consagración académica de la actual y precaria Fiscal de la Nación, Patricia Benavides, con documentos que hay que analizar y cuestionar y eventualmente, invalidar, hay un tema gravísimo de corrupción porque la celeridad de la protagonista de este entuerto, habría sido gratificada con favor evidente con los grados de doctorado y magisterio.

Si A es igual a B; y B es igual a C, entonces A es igual a C.

Si JNJ pasó por alto la irregularidad de documentos de favor y dio la alta calificación a la Fiscal Benavides, entonces la trampa es inolcultable, por tanto ¡a la cárcel todo Cristo! decía en una de sus sabrosas tradiciones Ricardo Palma. En los días que corren, generosos y la favorecida, no merecen, por razón alguna ¡ni la más mínima! estar donde están.

Los poemas y cánticos que hace 200 años venimos leyendo contra la corrupción son tan usuales que no nos sorprenden. Por el contrario son parte común y corriente de nuestro ADN social. No es posible concebir al Perú sin corrupción.

El porcentaje de aprobación de que goza el Congreso es minúsculo. El ciudadano percibe que no sólo hay demasiada mediocridad, mucha ambición y estupidez en grado sumo. Primitivos hasta la médula, la mayoría de legiferantes no conoce al Perú. Aborda el suceso político con la premisa que sólo le interesa lo que le favorece.

La minoría ilustrada (aunque parezca una suposición cuasi imposible) del Congreso, no atina a imponerse de ninguna manera. Los rebuznos priman, los cacareos inundan las “discusiones” y lo peor pareciera mostrarse en toda su desnudez impúdica en el recinto de Plaza Bolívar.

¿No es entonces ésta una magnífica oportunidad para reivindicar los fueros de su alicaída imagen y la chance de demostrar que sirven para algo sensiblemente vital para el país? El Congreso no puede dejar pasar esta ocasión.

Más aún. Remover una Junta Nacional de Justicia que favorece intereses corruptos constituiría la primera piedra de un nuevo pacto social entre el pueblo y el Congreso. ¿Quién se atreve a decir lo contrario?

De carambola, despedir de su puesto de favor a la Fiscal de la Nación, Patricia Benavides, una lógica consecuencia que demostrará con diáfana e imbatible razón que hubo mudez, complicidad y trampa para encaramar a una persona no idónea a un cargo tan importante.

Hay otra importante razón. Concédase la posibilidad que el Congreso decida pasar por alto la chance de aplicar el Art. 157 a la JNJ y consecuentemente la remoción de la Fiscal Benavides con el agregado importante de ser una solicitud de confianza del gobierno del presidente Castillo. ¿Qué pasaría? Ni más ni menos que el suicidio más vergonzoso.

¿Y qué tal si la Cuestión de Confianza solicitada por el gobierno vía su primer ministro Aníbal Torres, es otorgada como la génesis de otro nuevo pacto social? La política en Perú no puede seguir siendo un tema de antropofagia.

Los gringos tienen un aforismo sereno que dice: wait and see. Esperemos y veamos.

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