Contáctanos

Especial

Rebelión popular en Colombia: rechazo a un mayor ajuste neoliberal

Publicado

el

Marcha protesta Colombia

El modelo económico colombiano, que durante décadas fue puesto como referencia regional, está en crisis. Una inmensa movilización popular dejó al descubierto la debilidad de un sistema que ha agudizado la desigualdad. Lo mismo sucede en Ecuador y en Chile.

La rebelión reunió a diversos sectores, desde centrales de trabajadores, movimientos sociales, artistas, partidos de oposición y miles de personas que se convocaron a través de las redes sociales.

Existen diversas motivaciones para entender esta masiva reacción social, que analistas colombianos estiman como la más importante desde 1977. Todas ellas se resumen en el hastío de la mayoría de la población a una política neoliberal que propone seguir reduciendo derechos sociales y económicos.

El presidente Iván Duque, que ganó las elecciones con el 54% de los votos a mediados de junio del año pasado, acumula el desgaste de la fuerza de centroderecha que está desde hace muchos años en el poder. Ahora, con el Partido Centro Democrático, fundado por Álvaro Uribe; antes, con el Partido de la U del expresidente Juan Manuel Santos.

Esta corriente política es dominante de la realidad colombiana desde hace varias décadas. El rechazo social que ahora se manifiesta no es solo contra medidas impulsadas por el Gobierno de Duque, sino contra un modelo económico que no brinda respuestas en términos de mejorar el bienestar social.

Las últimas encuestas revelan que Duque ha venido perdiendo apoyo de forma acelerada, puesto que la aprobación a su gestión es del 26% y la imagen negativa del 69%.

REFORMAS

Las demandas sociales se concentran en el rechazo del neoliberalismo, contra la corrupción, el deficiente sistema de salud y la precarización laboral.

Duque presentó dos proyectos de reforma. El primero, en materia de pensiones, con el objetivo de establecer un sistema previsional único de ahorro individual, debilitando el actual régimen de solidaridad intergeneracional.

Si prosperara, sería eliminar el fondo estatal de jubilaciones (Colpensiones); además, el plan propone aumentar la edad para jubilarse.

Es un proyecto similar al del modelo jubilatorio chileno, que hoy está en crisis por las deficientes prestaciones que entrega a los trabajadores al momento del retiro.

El segundo proyecto es el laboral, profundizando la precarización, al permitir el contrato por horas o por días, como también la cobertura del servicio de salud y pensiones por días. Plantea también la posibilidad de pagar el 75% del salario mínimo a jóvenes menores de 28 años, mujeres mayores de 57 años y hombres mayores de 62 años.

MOTIVOS

Esta reforma puso en guardia al movimiento sindical, que representa a apenas el 4,5 % de los trabajadores y también provocó el rechazo de la población joven y de mediana edad.

La reacción se produjo porque lo que se propone desde el Gobierno es eliminar los pocos derechos laborales que aún están vigentes.

Son reformas recomendadas en documentos públicos por organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y la OCDE.

El director de la Revista Sur de Colombia, Pedro Santana Rodríguez, señala que sobran motivos para la protesta. Indica que el desempleo, la precarización de las condiciones laborales y la pérdida del poder adquisitivo de los salarios se profundizaron en los primeros 15 meses del Gobierno de Duque.

Esto, en un contexto de continuos asesinatos de líderes sociales, que ya superan los 800 desde noviembre de 2016, y de excombatientes de las FARC, que ya suman 168 desde la firma de los acuerdos de paz en noviembre de 2016.

Santana Rodríguez apunta que el incumplimiento de los acuerdos suscritos con las guerrillas y los anuncios de profundización del modelo neoliberal “son motivos más que suficientes para salir a protestar”.

EL PLAN DUQUE

La inesperada reacción, teniendo en cuenta las características de la sociedad colombiana, cruzada por décadas de guerra interna, tiene el contexto del Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022, presentado en el Congreso por el presidente Iván Duque, en febrero pasado.

El Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) publicó el documento Seis tesis sobre ese plan, de Diego Carrero Barón.

De ese informe se extrae las siguientes conclusiones, en base al contenido del plan:

Recorte del gasto público y transformación institucional para la austeridad fiscal. Más reformas tributarias regresivas y privatizaciones. Crecimiento económico y balanza de pagos basados en la promoción de la inversión extranjera y el modelo extractivista. Ampliación de la precarización laboral y recorte de derechos de los trabajadores.

Incumplimiento y desconocimiento sistemático al Acuerdo de Paz y las víctimas.

La represión como eje del control territorial.

Carrero Barón apunta a que el Plan Duque, lejos de fomentar la equidad, se estructura sobre una lógica en la que la organización de las finanzas públicas privilegian el cumplimiento de la regla fiscal para el pago de rentas al sistema financiero.

Esto, en un contexto de focalización del gasto público, promoción de reformas tributarias regresivas y recorte de derechos sociales y laborales, así como desfinanciación del Acuerdo de Paz.

EDUCACIÓN

Otra fuente de resistencia social estuvo originada en el ámbito de la educación.

En las manifestaciones hubo una presencia masiva de estudiantes de las universidades públicas y privadas. En el último año, estos jóvenes han estado en las calles reclamando más inversión para el área.

Después de dos meses de protestas, Duque se comprometió a destinar el equivalente a 1.300 millones de dólares adicionales a las universidades.

Esos fondos quedaron solo en promesas y los estudiantes estallaron. No hubo giro de esos recursos.

La movilización consolidó formas de protesta festivas, con bailes y canciones, con una participación mayoritaria de jóvenes. Existen cuatro líneas de la demanda social: el rechazo al oficialismo, el reclamo de mejorar la situación económica sin ajuste, el respaldo a la paz como estrategia dominante en lugar de la guerra, y una abierta resistencia a las violaciones estatales a los derechos humanos.

No es solo la oposición al modelo económico, sino a un proyecto neoliberal que involucra la cuestión política, el cuadro social y la intervención sobre la subjetividad de la población.

El aspecto distintivo de este movimiento para la historia moderna colombiana es que es transversal y masivo.

Marcha protesta Colombia

VULNERABLE

Un reciente estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) exhibe resultados “particularmente deficientes” en términos de empleo vulnerable, desigualdad y confianza en las instituciones en Colombia.

El país tiene uno de los porcentajes de la población con trabajo precario más elevado de América Latina, al alcanzar el 46,8% de las personas empleadas. Solo Perú tiene un porcentaje más elevado, del 49,7%. Es un indicador que refleja el alto grado de fragilidad de los trabajadores.

El reporte señala que, pese a que en años recientes se han logrado mejoras, el índice de Gini se mantiene alto (50.8), apenas más bajo que Brasil (51.3).

El coeficiente Gini es una medida de la desigualdad de ingresos entre las personas: el valor se mide entre 0 y 100; siendo cero la máxima igualdad (todas las personas tienen los mismos ingresos) y 100, la máxima desigualdad (todos los ingresos los tiene una sola persona).

Otro dato contundente es que 86% de la población considera que la corrupción es generalizada, cifra mayor que el promedio de América Latina y el Caribe (74,5%) y de la OCDE (54,0%).

DESIGUALDAD

La raíz de la insatisfacción social es la marcada desigualdad en los ingresos predominantes en la sociedad colombiana.

El Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE) reveló en un informe que la pobreza multidimensional, a nivel nacional, alcanza al 19,6%.

El Banco Mundial estima que el 20% de la población rica concentra 55,7% del ingreso nacional, mientras que el 20% pobre solo recibe el 3,9%.

Es una estructura inequitativa en el reparto de los ingresos que no ha cambiado sustancialmente en casi 30 años. Con datos de 1992, los porcentajes son casi idénticos:

el sector acaudalado retenía el 56,7% y el grupo social más pobre, el 3,7%.

La consolidación de una estructura socioeconómica desigual tiene que ver con la permanencia de una matriz productiva basada en la primarización y explotación de los recursos naturales.

Las propuestas económicas de Duque no alteran esa tendencia; por el contrario, las reafirma. Postula la necesidad de eliminar impuestos a las empresas extractivistas e imponer más tributos a los trabajadores.

Es un modelo de reducción del consumo popular, que no genera empleo y no pretende retirar a Colombia del ranking de los países con la peor desigualdad del mundo.

Javier Calderón Castillo, sociólogo y miembro del Grupo de Pensamiento Crítico Colombiano del Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe, explica que la cuestión de la desigualdad extrema no es un punto menor en Colombia.

En el artículo 21N: calles, cacerolas y una advertencia al Gobierno de Duque, indica que apenas un 22% de los trabajadores cotiza al sistema de pensiones en forma regular, conformando así una sociedad en la que los mayores de 65 años están sin trabajo y sin jubilación y solo dos de cada 10 colombianos pueden jubilarse.

Calderón Castilla afirma que “así, la juventud no tiene futuro con la actual estructura laboral y los adultos mayores están condenados a terminar sus días en la pobreza”.

 

ALFREDdO ZAIAT
SPUTNIK MUNDO

Especial

La policía cubana, vista por un periodista norteamericano

Publicado

en

La policía cubana, vista por un periodista norteamericano

Un grupo de policías mus­culosos que llevan pistolas y bastones semiautomáticos se mueven lentamente entre la multitud al final de un con­cierto de salsa al aire libre. Mis amigos y yo tenemos una botella de ron, y creo que los policías lo confiscarán y tal vez hasta nos arresten.

En cambio, la policía nos pide que bebamos, y rápida­mente cumplimos. Confiscan la botella de vidrio para que no se pueda romper y usar como arma.

Este incidente tuvo lugar en La Habana hace algunos años, y dice mucho sobre lo que constituye una buena vi­gilancia policial. Los policías estaban interesados en preve­nir el crimen, no en agravar­lo.

Contrariamente a la ima­gen de comunistas brutales y represivos, la policía en Cuba ofrece un ejemplo instructivo para los activistas en los Es­tados Unidos. La policía vive en las ciudades que patru­llan. Generalmente tratan a los ciudadanos con respeto. Como documenté en mi libro Dateline Havana, las golpizas policiales a criminales son ra­ras y los asesinatos policiales son inexistentes. Cuba tiene una de las tasas de crimina­lidad más bajas de América Latina.

Las continuas protestas por las vidas de los negros en los Estados Unidos han forzado un debate nacional sin precedentes sobre el pa­pel de la policía. ¿Deben los departamentos de policía ser financiados y ese dinero ser desviado para ayudar a las comunidades pobres? ¿Debe­ría la policía ser abolida por completo?

Cuba ha luchado con pro­blemas policiales desde la re­volución de 1959. El gobierno, aunque ciertamente tiene su cuota de fallas, ha creado un sistema de interacción entre la comunidad y la policía que reduce el crimen sin depen­der de la fuerza bruta.

La lucha contra el crimen en Cuba comienza con una red de seguridad social, que brinda a cada cubano educación gratuita, atención médica gratuita y eventos culturales subsidiados. Cuba no sufre los azotes de la falta de vivienda y la adicción a las dro­gas instigada por los carteles, a pe­sar de los intentos regulares de los traficantes de contrabandear dro­gas a Cuba desde Florida.

La economía socialista signifi­ca que Cuba no tiene extremos de riqueza y pobreza. He visitado las casas de funcionarios gubernamen­tales de alto rango que viven en ve­cindarios de ingresos medios. Me he encontrado con agentes de policía que vivían en un modesto complejo de apartamentos en el mismo ve­cindario que patrullaban.

Cuba usa la presión de la comu­nidad para desalentar el crimen. Los Comités para la Defensa de la Revolución (CDR) se crearon origi­nalmente a principios de la década de 1960 para erradicar a los contra­rrevolucionarios respaldados por Estados Unidos. Hoy en día, los CDR promueven la salud pública y ac­túan como grupos de vigilancia del vecindario.

Humberto Carillo Ramírez, un líder nacional de CDR entonces, me dijo en un documental de radio que los residentes locales a menudo sa­ben quiénes son los delincuentes.

“Si una familia no envía a sus hijos a la escuela o si un joven no está trabajando y se está metiendo en problemas…nos reunimos con ellos “, dice. “Vivimos en [su] blo­que… Explicamos por qué es malo para el país y también explicamos las graves consecuencias legales para ellos”.

Cuando los residentes son con­denados por delitos, los miembros de CDR los visitan en la cárcel. “Queremos…reincorporarlos a la so­ciedad después de que salgan “, dice Carillo.

A principios de la década de 1990. Cuba enfrentó una crisis eco­nómica masiva provocada por el co­lapso de la Unión Soviética e inten­sificada por los esfuerzos de Estados Unidos para derrocar al gobierno. Los cubanos enfrentaron una gra­ve escasez de gasolina, alimentos y electricidad. A partir de 1996, la na­ción experimentó un fuerte aumen­to en los robos de viviendas y asaltos callejeros; incluso hubo un intento de robo de un vehículo blindado.

Según los estándares de Estados Unidos, el crimen en Cuba seguía siendo ligero, pero era más de lo que los cubanos estaban dispues­tos a aceptar. En 1999, el gobierno aprobó una ley que duplicó algunas penas de prisión. Los jueces tam­bién permitieron que menos prisioneros salieran en libertad condicional. La policía estaba estacionada en cada esquina de las zonas turísticas. La represión resultó en una caída del 20 por ciento en la delincuencia, me dijo el juez de la Corte Suprema Jorge Bodes Torres en una entre­vista en ese momento.

Él atribuye el éxito a las medidas de “ley y orden” y a la organización comunitaria. “La mayoría de las personas están involucradas en la lucha contra el crimen”, dice. “Ese es el factor más importante”.

Los disidentes políticos cu­banos están totalmente en des­acuerdo. Afirman que la policía golpea y encarcela rutinariamen­te a los opositores del gobierno. Sin embargo, como he documen­tado, muchos de estos disidentes son financiados por Washington y regularmente difunden noti­cias falsas, por lo que sus recla­mos de brutalidad sistemática carecen de credibilidad.

Algunos cubanos tienen quejas legítimas. Entrevisté a docenas de jóvenes afrocubanos que fueron detenidos e interro­gados por la policía porque son negros.

Pablo Michel, un joven afro­cubano, me cuenta que fue detenido por la policía varias veces en las zonas turísticas de La Habana. En una ocasión, llevó a dos turistas blancas al aeropuerto de La Habana. La po­licía se detuvo e interrogó a Mi­chel, sospechando que estaba dirigiendo un servicio de taxi ilegal. Él dice que los cubanos blancos que llevan extranjeros al aeropuerto “no tienen los mismos problemas”.

Michel y otros entrevistados dicen que la policía no realiza búsquedas violentas y que no golpean ni disparan a los sospe­chosos. Sin embargo, muchos policías estereotipados cubanos de piel oscura como ladrones y buscavidas, dice.

A fines del año pasado, el gobierno cubano anunció una importante campaña contra el racismo. Los funcionarios pla­nean identificar áreas específi­cas de discriminación, iniciar un debate público y educar al público.

“Este es un verdadero paso adelante, después de haber lu­chado durante tantos años”, dijo a Reuters Deyni Terri, fundado­ra de la Alianza de Unidad Racial en La Habana, en noviembre pa­sado. “Es un buen comienzo.”

Obviamente, las institu­ciones desarrolladas en Cuba no pueden transferirse sim­plemente al por mayor a los Estados Unidos. Pero podemos aprender del concepto de parti­cipación de la comunidad, dice Max Rameau, un organizador del grupo de base Pan-African Community Action con sede en Washington, DC, que ha es­tudiado las prácticas policiales cubanas.

“Necesitamos diferentes en­tidades de la comunidad para diferentes tareas que son res­ponsables de la seguridad y el bienestar del vecindario”, me dice en una entrevista telefó­nica. Por ejemplo, los grupos comunitarios estadounidenses pueden resolver problemas de salud mental y disputas familia­res sin involucrar a la policía.

Pero Rameau no apoya des­hacerse de la policía por com­pleto.

Si un supremacista blanco ataca a una iglesia negra, como sucedió en Carolina del Sur en 2015, dice: “Queremos asegu­rarnos de que nuestro equi­po de seguridad comunitaria pueda responder. En cualquier sociedad con diferentes clases, tendrás policía. Pero debería­mos tener control sobre ellos”.

El debate de los Estados Unidos sobre la actuación policial se ha desplazado cla­ramente hacia la izquierda. Después del asesinato po­licial de Michael Brown en 2014 en Ferguson, Missouri, los políticos pidieron a la policía que usara cámaras corporales. Hoy, después del asesinato de George Floyd, el Ayuntamiento de Minneapo­lis ha votado para desmante­lar la fuerza policial, aunque todavía está dando detalles.

Los grupos contra la bru­talidad policial han desarro­llado una variedad de planes para descentralizar los de­partamentos de policía en fuerzas comunitarias, gober­nadas por juntas civiles.

Por primera vez en la historia reciente, personas de todos los orígenes en los Estados Unidos están dis­cutiendo seriamente cómo cambiar fundamentalmente las fuerzas policiales. Las ex­periencias de Cuba deberían ser parte de esa discusión.

Seguir leyendo

Especial

Estudiantes peruanos ganan hackatón del MIT para enfrentar al Covid-19

Publicado

en

Estudiantes peruanos ganan hackatón del MIT para enfrentar al Covid-19

Un chatbot para faci­litar el reporte remoto de casos de coronavirus es uno de los proyectos ganadores del “MIT Co­vid-19 Challenge: Latin America vs Covid-19”, una hackatón virtual de 48 horas desarrollada para buscar soluciones de impacto relevante en Latinoamérica.

Esta aplicación que usa inteligencia artifi­cial fue creada por un grupo de estudiantes de las universidades de Harvard, Stanford y Brown, entre los que se encuentran cuatro peruanos.

Una integrante del equipo es Valerie Agui­lar Dellisanti, quien jun­to con sus compañeros, se propuso crear un sistema para realizar chequeos y controles de forma remota para la detección de la en­fermedad.

ASÍ FUNCIONA

“Imaginemos que una persona tiene sín­tomas de coronavirus, entonces envía un men­saje a nuestro chatbot que verifica sus datos de identidad y a través de los SMS le realiza un triaje, y con esa informa­ción detallada se hace un diagnóstico. Poste­riormente, dependiendo del resultado, se hace un seguimiento o se lo re­dirige a la central 113”, explica Valerie, orgullo­sa de que su proyecto haya resultado uno de los elegidos.

Su equipo estuvo con­formado por Marcelo Peña, Valeria Wu y Ro­drigo Chanamé de Perú; Jorge Armenta, Santiago Hernández y José Lavarie­ga de México, todos ellos estudiantes universitarios de las principales univer­sidades de EE. UU.

La hackatón, organiza­da por el Instituto Tecno­lógico de Massachusetts (MIT), se realizó del 19 al 21 de junio y convocó a 1 500 jóvenes emprende­dores de todo el mundo, quienes en equipos multi­disciplinarios colaboraron para desarrollar solucio­nes innovadoras frente a la crisis de Covid-19.

Valerie Aguilar Dellisanti, integrante del equipo que creó el chatbot, cursa el primer año en la Universidad de Brown.

Valerie Aguilar Dellisanti, integrante del equipo que creó el chatbot, cursa el primer año en la Universidad de Brown.

COORDINACIÓN CON EL GOBIERNO

Como se recordará Valerie, egresada de los colegios Saco Oliveros y Alexander Von Hum­boldt, sorprendió el año pasado a la comunidad educativa al ganar be­cas en 10 universidades top del mundo: Yale, Duke, Amherst Colle­ge, Singapur y Brown, entre otras.

Ella ahora busca co­ordinar la integración de los datos del bot con la base de datos del Es­tado para implementar este servicio que será de gran ayuda para nues­tro sistema de preven­ción y diagnóstico del coronavirus.

“Por ahora necesita­mos contactos con el Estado, con la Reniec y los ejecutivos del Mi­nisterio de Salud y de la Línea 113 para incorpo­rar los datos al sistema y realizar las pruebas lo más antes posible para colaborar en la lucha contra esta pandemia.”, puntualiza.

Actualmente, Va­lerie Aguilar cursa el primer año en la Uni­versidad de Brown y seguirá dos carreras: Ingeniería de Sistemas y Economía y Relacio­nes Internacionales y Públicas.

En tanto emplea toda su energía, conoci­miento y liderazgo para contribuir a frenar esta pandemia mundial en el país.

Seguir leyendo

Especial

Vencimos al coronavirus porque estábamos preparados

Publicado

en

Vencimos al coronavirus porque estábamos preparados

Hace unos días, un equipo de 85 médicos procedentes de Cuba llegó a nuestro país como parte de un acuerdo solidario entre el estado peruano y el gobierno de dicho país para brindar apoyo en la lucha contra la pandemia del Covid19 que se desarrolla inten­samente a lo largo de nuestro territorio nacional.

Para conocer los detalles de esta misión médica conversa­mos con Sergio González, emba­jador de Cuba en el Perú, quien nos comentó que este grupo de profesionales de la salud estará destacado en Ayacucho (16), Mo­quegua (16), Arequipa (26) y An­cash (27). “En esta última región comenzarán a trabajar en Chim­bote, donde al parecer existe un preocupante crecimiento de la epidemia”, expresó.

—¿Cómo han sido las nego­ciaciones con el estado perua­no para concretar la ayuda?

— Intensas y fructíferas. Las partes han debido evaluar innu­merables detalles técnicos pro­pios de la actividad médica a la que se enfrentarán los colabora­dores de la Isla, pero sobre todo los relativos a las condiciones de trabajo y condiciones prácticas de existencia, que se han acorda­do en estricto apego a las normas laborales, migratorias y hasta sa­nitarias de ambos países. Todo esto debió hacerse en las circuns­tancias que impone el modo pausa mundial, la limitación de movimientos dentro del Perú, el cierre de aeropuertos que impli­ca el cese de las operaciones de las aerolíneas y otras. Pero pre­valeció el ánimo de concretar la iniciativa, que fue ampliamente consensuada entre las autori­dades de gobierno y las goberna­ciones regionales, el ministerio de Salud, el de Relaciones Exteriores y el Colegio Médico, así como los mi­nisterios homólogos cubanos y las respectivas embajadas. En el tramo final, el ministerio de Defensa y la Policía Nacional del Perú desempe­ñaron un decisivo rol para asegurar el traslado.

—¿Aparte de Perú a que otros países de la región están llegan­do para brindar el apoyo solida­rio?

— Para enfrentar la Covid-19 han viajado alrededor de 2,500 co­laboradores en 32 brigadas cuba­nas del contingente Henry Reeve a 25 países. En algunos casos se han sumado a otros profesionales que ya estaban trabajando en virtud de acuerdos bilaterales previos.

En la región, están en Antigua y Barbudas, Barbados, Belice, Do­minica, Granada, Honduras, Haití, Jamaica, México, Nicaragua, Suri­name, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, San Cristóbal y Nieves, Trinidad y Tobago y Venezuela.

En África están en Angola, Togo, Cabo Verde y Sudáfrica. En Europa, están en Italia y Andorra. Tam­bién están en el Medio Oriente, en Kuwait y Qatar.

Es por este aporte que se ha le­vantado una campaña internacio­nal a favor de la concesión del Pre­mio Nobel al contingente para la cooperación Henry Reeve, al que ya la OMS le otorgó el premio Dr. Lee Jong Wook.

— Este aporte cubano for­ma parte de la larga historia de solidaridad hacia nuestro país ¿qué significado tiene 50 años después del apoyo a Perú tras el terremoto de 1970?

— Extraordinario simbolismo. Un día como ayer, 06 de junio, hace 50 años Fidel se tendió en una camilla de un banco de sangre del barrio Vedado e hizo una donación, con la que convocó a los 8 millones 500 mil cubanos de entonces a dar su aporte voluntario. 150 mil bolsas de sangre y plasma se recogieron y, posteriormente, 37 constructores levantaron 6 hospitales, tres de ellos en la región. Hace unos meses pude visitar 2 que todavía funcionan y ahora van a alojar probablemente a una nueva hornada de médicos cu­banos. La mayor parte de ellos, no había nacido hace 50 años.

Es decir, la historia tiene esos ciclos, esas sorpresas. Para comple­tar, por estos mismos días en que conmemoramos medio siglo de la epopeya de solidaridad que siguió al terremoto, un grupo de la Aso­ciación Peruana de Graduados en Cuba hizo una donación de cajas de equipos de protección personal (EPP) a los colaboradores que han venido a sumarse a la lucha contra la Covid 19. Fueron una representación de los alre­dedor de 2,000 galenos graduados en Cuba por las becas otorgadas en dife­rentes momentos por el gobierno revo­lucionario.

—¿Qué le responden a las voces que hablan -otra vez- de una injeren­cia política cada vez que Cuba envía a sus médicos?

— Apenas le prestamos atención. Significa que cabalgamos, para recor­dar al Quijote. Pero no dejamos de re­flexionar.

La derecha recalcitrante y nuestros detractores tienen un dilema irracional e insoluble. ¡Que se pongan de acuerdo! O los acusan de ser “esclavos” o de ser “espías”, pero ambas condiciones, com­prenderás, son incompatibles. No exis­te la magia que pueda convertir a un esclavo en espía o agente político.

Es parte de la narrativa del eje Washington-Miami, que después en­cuentra en el Nuevo Herald y el grupo El Comercio una siempre servicial caja de resonancia. Parecía superada en la última etapa de la administración Oba­ma, quien llegó a suprimir el llamado Programa Parole para Profesionales Médicos Cubanos (que instaba a los médicos a desertar de sus misiones) y previamente había dicho (22 de marzo de 2016):

“Hemos desempeñado roles muy diferentes en el mundo. Pero nadie debería negar el servicio que miles de médicos cubanos han prestado a los po­bres y los que sufren. El año pasado, tra­bajadores de la salud estadounidenses –y militares de EEUU– trabajaron codo a codo con los cubanos para salvar vi­das y acabar con el Ébola en África Occi­dental. Creo que deberíamos continuar teniendo esa clase de cooperación en otros países”.

Pero cambió la administración y dentro de la nueva se entronizó la ma­fia mayamera, con Marco Rubio a la cabeza y su furibundo odio anticubano. El inefable John Bolton, asesor para la seguridad nacional, resumió en un ca­pricho la nueva doctrina: acabar con el mito de la medicina cubana y su coope­ración.

Aquí cabe la especulación. Tendrían nuestros detractores la misma desfa­chatez y mezquindad de actuar contra la hipotética administración de Hillary Clinton, de haber mantenido la actitud de Obama? Se opondrían a la “línea de Washington” si una administración diferente se decidiera por una actitud ci­vilizada de cooperación como insinuaba Obama?.

Pompeo – de quien todavía espera­mos una condena contra el ataque te­rrorista contra la embajada de Cuba en Washington, que su gobierno debería proteger— no pierde ocasión para de­nostar la colaboración cubana un día sí y otro también. Con él, el subsecretario Kozak y su encargada de negocios en La Habana, articulan un belicoso equipo de choque.

Después, un par de gobiernos obse­cuentes de la región y parte de la prensa derechista hacen el resto. Cuando, en medio de la epidemia, las muertes en EEUU alcanzaban los 6 dígitos, el gobier­no de Trump decidió dedicar 3 millones de dólares de los que aportan los contri­buyentes norteamericanos a perseguir y denunciar supuestas violaciones de los derechos de nuestros colaboradores. No los dedicó a comprar los tan nece­sarios ventiladores mecánicos ni al de­sarrollo de la vacuna contra la covid, sino a “acabar con el mito de la medi­cina cubana”. Nadie más en el Mundo, aparte de esos 4 gatos, está preocupado por los supuestos inconvenientes de la colaboración médica cubana.

Eso es lo que te diría, Francisco, para evitar hablar del irrespeto y la afrenta que significa para 164 países que sean considerados como “esclavistas” o ton­tos manipulables por haber recibido la colaboración de más de 400,000 profe­sionales de la salud de Cuba en 56 años, ni más concretamente de las 66 naciones en que hoy se desempeñan 29,000.

Y por si acaso, ratificamos que no queremos el copyright de los esquemas de colaboración. Si alguna gran potencia quiere emularnos, bienvenida sea. Ojalá tuviéramos a los médicos norteameri­canos o de otros países desplegados en todo el mundo resolviendo los abruma­dores problemas de salud y superando las carencias que la Covid 19 ha puesto de manifiesto.

No andamos por el Mundo torciendo brazos, ni utilizamos la solidaridad – porque no sería tal— ni la colaboración como moneda de cambio. La evidencia la puedes encontrar en que hemos man­tenido los acuerdos de colaboración en países que cambiaron de gobierno y sig­no político, incluso como resultado de golpes de estado. Allí donde las nuevas autoridades respetaron los acuerdos y manifestaron su interés por la actividad, nuestros colaboradores prosiguieron en­tregando sus esfuerzos con toda legitimi­dad y dignidad para beneficio de la salud de los pueblos que los acogieron.

A Cuba nunca le faltará voluntad de cooperación con el Perú, afirma el embajador Sergio González.

A
Cuba nunca le faltará voluntad de cooperación con el Perú, afirma el embajador Sergio González.

—¿Cómo está Cuba afrontando este tema de la pandemia?

Creo que no es pretencioso decir que estábamos preparados para la pandemia desde hace muchos años. Es decir, no tu­vimos que prepararnos para “este” fenó­meno en particular porque hemos desa­rrollado un sólido sistema de salud con capacidades suficientes para enfrentar cualquier contingencia y además con­tribuir a la lucha mundial contra otros flagelos.

La clave para el éxito de esa lucha han sido las políticas públicas, a partir de una firme voluntad del estado y la consideración de la salud como derecho humano inalienable, no una mercancía.

No se gradúan 95 mil médicos en una década. No se consigue una densi­dad de médicos de 9 por cada 1,000 habi­tantes (la mayor del mundo) de la noche a la mañana, ni se consiguen 5,2 camas hospitalarias por cada 1,000 personas en cuestión de semanas.

La epidemia la hemos enfrentado con un doble anillo de contención. El primero, con medidas sociales de prevención, apoyadas en ese potencial de recursos humanos calificados. Esto ha permitido que, sin llegar a la inmovilización general obligatoria, se hayan podido detectar los focos de contagio (unos 45 eventos), aislarlos y desactivarlos. La decisión ha sido aislar no solo a los contagiados activos, sino también a los asintomáticos y los sospechosos, en instituciones del Estado.

En el segundo anillo están las acciones clínicas y los protocolos de enfrentamiento a la epidemia una vez que se detecta un sospechoso. Para él se utilizan tratamientos preventivos. Luego, para los que desarrollan síntomas, se utiliza una variedad de acciones que incluyen el suministro de alrededor de 20 fármacos, la mayoría fabricados en Cuba. Se cuentan entre ellos el interferón alfa 2B ®, el itolizumab y un péptido novedoso creado por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de La Habana que lleva su nombre, el CIGB-258.

— ¿Vendrá otro grupo de profesionales o solo estos 85 que han llegado a Perú?

— Todo dependerá de cómo evolucione la pandemia en el Perú y en otras partes del mundo, que también han reclamado la colaboración cubana. Por nuestra parte, estaremos atentos a los requerimientos peruanos y haremos las evaluaciones pertinentes en cada momento. Voluntad de ayudar no nos faltará.

 

Y APLICAN FÁRMACOS CON ÉXITO

Científicos cubanos tras vacuna contra Covid-19

—¿Qué aportes científi­cos están brindando en esta lucha de encontrar una va­cuna?

— El interferón cubano se utilizó con gran éxito en Chi­na; mientras que el CIGB-258 ha sido efectivo en el 78% de los casos críticos y el 92,3% de los graves tratados en Cuba, mientras que a nivel mundial la sobrevivencia de los casos críticos que se logra es 30% sin el uso del mismo.

Aquí entra a jugar la otra conquista de la Revolución: su emblemática biotecnología y su industria farmacéutica, el desarrollo del potencial cientí­fico de la Isla.

La aplicación de estas con­ductas nos permitió superar a fines de abril el pico de la epidemia. Para que tengas una idea, La Habana ha sido el epi­centro y allí, en esos días de mayor cantidad de casos acti­vos, sólo se ocupó el 30% de las camas hospitalarias y el 8% de las camas de cuidados intensi­vos.

Hoy tenemos 248 casos activos y 3 críticos o graves, una situación favorable que nos permite considerar que la epidemia está bajo con­trol. Hemos acumulado 190 contagiados por cada millón de habitantes y lamentado la muerte de 7 personas por cada millón. Cuba ocupa el lugar 93 por el número de contagiados absolutos en el universo de más de 200 paí­ses.

El CIGB es uno de más de 100 centros de investigación que desarrolla un candidato vacunal contra la Covid-19. Pero las investigaciones avan­zan en ambos sentidos: en la búsqueda de la vacuna y en el desarrollo de tratamientos para la curación.

 

 

Seguir leyendo

PUBLICIDAD

Lo más reciente

Encerradas, un show de pícaras y desquiciadas Encerradas, un show de pícaras y desquiciadas
Espectáculoshace 3 horas

Encerradas, un show de pícaras y desquiciadas

El productor José Sali­nas de Leneas Performing Arts de USA anunció la próxima presentación de su nuevo espectáculo titulado “Encerradas”,...

INACAL aprueba documento técnico sobre escudos de protección facial INACAL aprueba documento técnico sobre escudos de protección facial
Actualidadhace 3 horas

INACAL aprueba documento técnico sobre escudos de protección facial

En el marco de la emergencia sanitaria por el Covid – 19, el Instituto Nacional de Calidad (Inacal), organismo público...

Ampay Haaland Ampay Haaland
Deporteshace 3 horas

Ampay Haaland

El futbolista del Borussia Dortmund Erling Haaland se vio involucrado en una discusión con el personal de seguridad de una...

Suspensión de líneas por comunicaciones malintencionadas continuará Suspensión de líneas por comunicaciones malintencionadas continuará
Políticahace 3 horas

Suspensión de líneas por comunicaciones malintencionadas continuará

La suspensión de líneas fijas o móviles desde donde se realicen comunicaciones malintencionadas a las centrales de emergencias, continuará incluso...

Debe haber registro virtual de hogares para nueva entrega de bonos Debe haber registro virtual de hogares para nueva entrega de bonos
Políticahace 3 horas

Debe haber registro virtual de hogares para nueva entrega de bonos

Con la finalidad de mi­tigar el impacto económico en los hogares de mayor vul­nerabilidad por efecto de la pandemia, las...

Lo arrestaron Lo arrestaron
Deporteshace 3 horas

Lo arrestaron

Un hecho insólito se vivió en las prácticas del Chamois Niortais, equipo de la Ligue 2 de Francia, cuando el...

Crecen 1.9% términos de intercambio en mayo Crecen 1.9% términos de intercambio en mayo
Economíahace 3 horas

Crecen 1.9% términos de intercambio en mayo

Los términos de intercam­bio registraron un aumento de 1.9% en mayo del 2020 con respecto al mes anterior, con lo...

Preocupa a OMS nuevo récord de casos Covid Preocupa a OMS nuevo récord de casos Covid
Mundohace 3 horas

Preocupa a OMS nuevo récord de casos Covid

La Organización Mun­dial de la Salud (OMS) re­portó este domingo un au­mento récord en los casos del virus de la...

Hamiltón corrió solo Hamiltón corrió solo
Deporteshace 3 horas

Hamiltón corrió solo

Le sacó 13 segundos de ventaja a su más cercano per­seguidor. Y no podía ser otro que su compañero de...

Recaudación cayó 47% en junio por pandemia Recaudación cayó 47% en junio por pandemia
Economíahace 3 horas

Recaudación cayó 47% en junio por pandemia

Debido a la menor activi­dad económica nacional y al desfavorable contexto inter­nacional ocasionado por la pandemia del coronavirus, la recaudación...

Anuncio

Tendencia

Av. Paseo de la República Nº 5610 Oficina 201 Miraflores - Lima - Perú Teléfonos: (+51 1) 782-1772
Copyright © 2018 - DIARIO UNO. El diario que siempre dice la verdad - Todos los derechos reservados - Diario UNO.