Rapiña internacional

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Así de simple. Mazetti confesó que muchos peruanos caerán mortalmente en la calle, la casa, o el hospital.
Así de simple. Mazetti confesó que muchos peruanos caerán mortalmente en la calle, la casa, o el hospital.

Pese al tono esperanzador del presidente Martín Vizcarra manifestando que la curva de crecimiento de infectados po­dría empezar a ser horizontal en las próximas semanas, las palabras del ministro de Salud, Víctor Zamora, de que algunos contagiados van a morir “en el hospital, otros en la calle, y otros en sus casas”, y de que “se creará un comando huma­nitario de levantamiento de cadáveres” (RPP 11/04/20), son más duras que las de Winston Churchill en la Cámara de los Comunes de Inglaterra cuando solo ofreció “sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas”, al jurar el cargo de primer ministro, luego de ocho meses de iniciada la Segunda Guerra Mundial y la capital británica estaba casi en escombros.

Un poco antes, Pilar Maz­zetti, titular del Comando de Operaciones COVID-19, sostuvo “no hay equipos de ventilación asistida suficientes, no hay prue­bas suficientes. Las circunstan­cias han hecho que ya no exista en el mundo la posibilidad de comprar, las fronteras están ce­rradas” (Perú21, 09/04/20).

Ambas declaraciones, dichas en tono de sincera confesión, aumentan el drama del lacerado pueblo peruano, porque dejan angustiosamente en claro que muchos de los nuestros caerán mortalmente en la calle, la casa, o el hospital, como viene suce­diendo; todo lo cual es nefasta consecuencia del abandono que padece el sistema de salud desde la época republicana.

LA VERDAD DEBE SER COMPLETA

Pero si de sincera confesión y de verdades dolorosas se tra­ta, nos gustaría que también el ministro o la jefa del Coman­do de Operaciones nos digan, con todas sus letras, a qué país poderoso se refirió ésta última cuando sostuvo en la misma de­claración que, “todos nuestros pedidos del mes pasado están retenidos en China y los que están en otros lugares tienen que pasar por un cierto país muy poderoso que lo que ha hecho es confiscar el contenido de los aviones que aterrizan en su suelo”; porque eso significa que aquí estamos ante un vil y descarado robo de pruebas, medicinas, respiradores, artificia­les, y equipos de protección espe­cial para contener la pandemia, y salvar preciosas vidas humanas en el Perú.

Si se refirió a los EEUU u otra potencia mundial, pues que el Perú entero lo sepa de manera oficial y a viva voz. No solo Pilar Mazzetti, sino también, y, sobre todo, el Canciller Gustavo Meza-Cuadra debe dar una explicación al país, porque esa confiscación afecta gravemente nuestras rela­ciones bilaterales, y corresponde también dar una respuesta firme y digna al respecto.

Eso ha sucedido en el contexto de que la BBC de Londres (11/04/20) informaba que un avión conte­niendo un pedido francés en el aeropuerto de China, partió direc­tamente a EEUU, al ser comprado en efectivo por este país.

Asimismo, el ministro del Inte­rior alemán, Andreas Geisel, cali­ficaba de “piratería moderna” a la acción de Washington de “confis­car” en Tailandia un cargamento de 200.000 mascarillas comprado para la policía de Berlín.

CRIMEN DE LESA HUMANIDAD

Los que ofrendan su vida tiene el derecho de saber quién les quitó la posibilidad de recuperarse y seguir viviendo, sus seres queri­dos también, así como todos los peruanos que estamos en peligro a diario.

Se sabe a estas alturas que solo tenemos 504 respiradores artificiales para nuestros 32 mi­llones de habitantes, y ese país poderoso al que se refiere Pilar Mazzetti nos ha confiscado gran parte de lo que necesitamos para recuperarnos, lo cual constituye no solo un acto de rapiña inter­nacional, sino también crimen de lesa humanidad, previsto en el artículo 7°, inciso 1k del Esta­tuto de Roma de la Corte Penal Internacional, por ser un acto inhumano que atenta gravemen­te contra la integridad física de nuestra población, en el carácter mortal de la pandemia.

Sobre esto no se puede ni debe guardar silencio cómplice. La dignidad de nuestros muertos y de la nación entera está de por medio; ¿o creen que, de haber sido al revés la confiscación, no tendríamos ya ante nuestras cos­tas a los portaaviones nuclea­res del confiscado, listos para bombardearnos, acusándonos de ser parte del “Eje chavista del mal”?

La titular del Comando de Operaciones ha referido que no solo de nuestro país, sino “el contenido de los aviones que aterrizan en su suelo”, lo cual implica que esos otros aviones confiscados estaban en la misma ruta que la de nuestros pedidos; por consi­guiente, son varios los afec­tados con esa confiscación abusiva y matonesca, aten­tatoria de la vida y salud de los latinoamericanos; lo cual expresa claramente, y en los hechos de estos momentos críticos, lo mucho que a ese país poderoso le importa la vida y el destino de los pueblos de esta región. Tomen nota señores.

 

* Antonio Castillo
Abogado

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