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Purificación electoral y crisis democrática

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Purificación electoral y crisis democrática

Las elecciones últimas, cual laxante político, han constituido un proceso de purificación democrática en nuestro país; no lo suficiente para consolidar la democracia en términos sustantivos pero si para actualizar la vigencia de liderazgos y actores políticos en el contexto actual. De los 24 partidos existentes antes de las elecciones hoy quedan 9. Legalmente han sido excluidos de nuestro sistema multipartidario 2 tercios y solo un tercio queda vigente. De las 15 organizaciones depuradas 11 han perdido su inscripción por no alcanzar los votos exigidos por la valla electoral y 4 por ni siquiera presentar candidatos. El voto popular y las nuevas reglas, cual enema electoral, han sido efectivos para eliminar de la oferta política nacional partidos, clubes electorales y vientres de alquiler.

El histórico y casi centenario Partido Aprista, por décadas el más grande y único partido “de masas” fue depurado; quizás sea un recuerdo la fatídica frase de que se puede gobernar con o sin el APRA pero jamás contra él. El suicidio de su líder anticipo al suicidio político del partido. La pérdida de inscripción no es una muerte política claro está, pero son los signos de una nueva época muy distinta y ajena al régimen político que este partido tradicional representaba. El otro partido histórico que ha perdido su inscripción es el cincuentón PPC, que pudo participar en las elecciones pero su votación fue lejana a la valla electoral. La muerte preelectoral de su líder histórico (para no ver el sacrificio de su obra) anunció la muerte de este partido tradicional, que fue el partido cristiano y limeño de profesionales, tecnócratas y empresarios de derecha.

Tres partidos de fines del siglo pasado perdieron su inscripción: el FREPAP, religioso y agrícola, nacido en los 80 que reapareció sorpresivamente en las elecciones congresales del 2019; Perú Patria Segura cuyo nombre original fue Cambio 90, permitió el triunfo de Alberto Fujimori y en la última década intentó independizarse del fujimorismo; y UPP el partido creado en los 90 por Javier Pérez de Cuellar y que sin él quedo reducido a ser vientre de alquiler. Otros 3 partidos nacidos en la primera década depurados son: el Partido Nacionalista del ex Presidente Ollanta Humala; Restauración Nacional formada por cristianos evangélicos llamado Victoria Nacional fue realmente una derrota nacional; y Democracia Directa creado por los aportantes fonavistas fue casi siempre un vientre de alquiler.

Los 7 partidos restantes depurados creados la última década fueron organizaciones fugaces con presencia pública y congresal como el Frente Amplio y el Partido Morado que cerraron el periodo gubernamental presidiendo el Congreso y la Presidencia de la República; otros sin presencia pública como el RUNA (“comprado” al antes llamado “Siempre Unidos”), Perú Nación, Vamos Perú y Todos por el Perú; y el último que llegó democráticamente al gobierno como y con PPK y perdió la inscripción como Contigo y sin PPK.

Nuestro sistema multipartidario sigue estando muy saturado con los 9 vigentes que mantienen la imagen de partidos, clubes electorales y vientres de alquiler. De todos ellos el único que viene del antiguo régimen, con cerca de 65 años es Acción Popular, el precursor que sin ideología se puede ganar elecciones y gobernar el Perú. Ha sobrevivido aliándose en épocas de crisis y es de los pocos con presencia nacional, municipal y congresal (hoy preside el Congreso). Sus líderes que fueron presidentes (Belaunde 2 veces y Paniagua como transitorio) han dejado una imagen de honradez que hoy es un lujo. El fugaz fiasco de Merino por ser fugaz no le causó tanto daño.

El Fujimorismo con más de 30 años es la corriente política que más partidos ha creado, fusionado y recreado: Cambio 90, Nueva Mayoría, Vamos Vecino, Perú 2000, Alianza para el Futuro, Fuerza 2011 y Fuerza Popular. Profundiza la imagen que una organización caudillista, sin ideología, con invitados más que militantes y con estructuras de poder diferentes a la partidaria puede ganar y gobernar el país. Su presencia y fuerza nacional ha permitido que su lideresa dispute 3 veces consecutivas la segunda vuelta electoral. Su gran límite es el anti fujimorismo también creado por ellos y el éxito de su sobrevivencia se encuentra más en el Palacio de Justicia que en el palacio presidencial o congresal. No debe sorprender que varios políticos que perdieron sus partidos se aúpen en el fujimorismo, como lo están haciendo, para aprovechar la ausencia de sus líderes por razones de la justicia y de su libertad.

Somos Perú (SP), APP y Renovación Popular (RP) tienen orígenes en liderazgos municipales de los 90. SP se consolidó como partido municipal y congresal, en los últimos tiempos ha “prestado” su inscripción para invitados a nivel distrital, provincial, regional o nacional. APP es una empresa más que partido, con trabajadores más que militantes; el Presidente de Directorio articula y financia su holding empresarial, con su familia y con invitados que a veces incorpora como funcionarios empresariales; tiene presencia nacional que le permite llegar a municipios, regiones y congreso pero que no da la talla para el nivel Presidencial; mantiene su vigencia pero difícil ver candidato distinto al dueño o sin su apellido. Y RP antes llamado Solidaridad Nacional es un reconvertido ideologizado con el pensamiento cristiano de ultra derecha.

Perú Libre recientemente inscrito y triunfador en las últimas elecciones en primera y segunda vuelta con Pedro Castillo ha mostrado fuerte presencia provinciana, es un partido de izquierda con un mensaje sustantivo de cambio; su aliado Juntos por el Perú también de izquierda es el nuevo nombre del Partido Humanista Perú. Ambos, aliados en el gobierno, tienen la oportunidad de consolidar su propuesta democrática de izquierda, cambio, inclusión, integración y gobernabilidad articulada a la gran mayoría del país.

El último vigente es Avanza País adquirido por su nuevo líder y que ha logrado presencia congresal. Nacerán otros partidos en el futuro que fugazmente aparecerán y desaparecerán con las elecciones. El gran drama democrático nuestro es tener un “sancochado electoral” a nivel institucional, normativo y de sistemas de representación que ojalá evite que la actual purificación electoral se convierta en una hemorragia democrática permanente que impida nuestra realización como un mejor Perú.

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Don Tuno, el señor de los cuerpos astrales

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Don Tuno, el señor de los cuerpos astrales

EDUARDO GONZÁLEZ VIAÑA

 

Cuando presentaba mi nuevo libro “¡Kutimuy, Garcilaso!”, un periodista me preguntó cuánto tiempo me había tomado escribir sus 500 páginas. Les respondí que tal vez cinco meses lo habíamos tipeado, pero que prepararlo me había tomado toda la vida.

Me refiero a que escribir sobre Garcilaso Inca de la Vega, el padre de nuestra nacionalidad, me había llevado a pensar en las más antiguas raíces culturales de nuestra estirpe y que todos mis libros han había sido una preparación para este. Don Tuno, actor y personaje de uno de ellos, me mostró de qué manera las antiguas artes de curar y formas de ver el mundo se perpetuaban hasta hoy y le daban sentido a nuestras vidas.

Hablaré de don Tuno, un chamán de Trujillo quien era al mismo tiempo ceramista, pintor, escultor  y curandero. ¿Me siguen?

Encontré a mi compadre Don Tuno, fabricando un hombre.

-Te está saliendo mal.- le critiqué.

-Tú lo que quieres es mujer.-respondió, y volvió a su tarea.

A mitad y mitad entre la sombra de la noche y las primeras luces del día, mirando desde el pequeño banco de madera donde me hallaba, el Maestro Eduardo Calderón Palomino, llamado también Don Tuno, lucía descomunal.

Era su panza lo que más contribuía a las asombrosas proporciones de aquella silueta a contraluz. Su cabeza parecía tallada mil años atrás con unos ojos chinos y una nariz de hacha a los que se añadía una larga cabellera recogida en la forma que lo hicieran los profetas.

Desde esas horas, el Tuno se encontraba dedicado a la fabricación de cerámicas y tallas de madera. A las siete comenzaba a ser un sanador. En ese momento, venidos desde Trujillo y desde todos los pueblos por donde corre el río Moche, arribaban a su casa personas que confesaban padecer de todo tipo de dolencias y pesares.

El maestro los recibía uno por uno de manera reservada y les iba recetando las pociones de yerbas que consideraba necesarias para su curación. Algunos cargaban en una bolsa de tela un pequeño roedor muy escurridizo, el cuy, cuyo uso es indispensable para los diagnósticos más especializados.

He llegado a contar entre cincuenta a sesenta los cuyes sacrificados en una sola mañana. Sobre el cuerpo del paciente que, a veces no había declarado sus síntomas, el curador sobaba varias veces el breve animal todavía vivo al tiempo que repetía un ensalmo casi inaudible.

Algo de eso he intentado yo durante los años transcurridos desde que publiqué el libro. He vivido luego en geografías muy diferentes, desde los Andes del Perú hasta las empinadas calles de San Francisco y Berkeley, el bosque esotérico de Oregón y las montañas de Asturias colmadas de minerales y de dioses.

-Está hecho a mi imagen y semejanza.- dijo el maestro satisfecho. Levantó la talla de madera que estaba diseñando y comenzó a mirarlo cerrando un ojo.

-Hmm. Está un poco gordo.

Sacó una cuchilla y comenzó a desbastarlo del lado de la barriga. Luego depositó las herramientas sobre la mesa. Tomó un papel de lija y se lanzó a la tarea de perfeccionar su obra. Quince minutos más tarde, la talla de madera estaba perfecta.

Llegó luego la hora de la cerámica, pero el Tuno estaba un poco cansado. YA se habían ido sus pacientes, y nosotros nos fuimos a tomar un café.

Mi compadre Eduardo Calderón Palomino falleció en 1996. Un día le prometí que nuestro libro seguiría vivo todo el tiempo entreverado con los cuerpos astrales y la nostalgia. Por eso, lo recuerdo hoy que sería su cumpleaños

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El bicentenario la patria adoptiva

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Antonio Raymondi, un italiano que adoptó al Perú como la Segunda Patria

JOSÉ LUIS AYALA

 

Antonio Raimondi, Juan Capelo y Eduardo de Habich, entre otros intelectuales italianos que se identificaron con el Perú, aseveraron con razón: “No somos peruanos, pero el Perú es nuestra patria adoptiva, y la patria de nuestras familias, por consiguiente, nos hemos identificado con sus intereses más íntimos y que deciden su prosperidad y existencia”. Así entonces, el Perú se convierte en Patria adoptiva de todos los extranjeros que viven por mucho tiempo y, se identifican con los problemas que tiene que resolverse tanto del pasado como del presente.

El historiador italiano Giovanni Bonfiglio, ha indagado a través de un meritorio trabajo de historia, acerca de la presencia de importantes ciudadanos italianos en el Perú. Se trata de “La actitud de los intelectuales europeos que radicaron en el Perú durante la segunda mitad del siglo XIX” y, viene a ser un oportuno trabajo que se puede leer en el libro: La República peregrina. Hombres de amas y letras en América del Sur. 1800-1884, edición a cargo de Carmen Mc Evoy y Ana María Stuven.

“En este trabajo –dice– Giovanni Bonfiglio, pretendemos analizar la actitud que, frente al Perú, tuvieron los más importantes intelectuales europeos que radicaron en el país durante la segunda mitad del siglo XIX. Hemos escogido seis casos, Juan Capello, Eduardo de Habich, Sebastián Lorente, Ernesto Malinowski, Luis Petriconi y Antonio Raimondi. Esta selección obedece a las siguientes razones. En primer lugar, se trata de intelectuales europeos más gravitantes en el Perú durante el período señalado; en segundo lugar, dejaron escrito y existen estudios sobre sus ideas y actividades; finalmente, todos ellos se sintieron peruanos y tuvieron una visión del país”. 1

Estos intelectuales italianos una vez instalados en el Perú, formaron sus familias y  tuvieron hijos, sus descendientes fueron peruanos por haber nacido en territorio peruano. Los padres debido a una evidente sensibilidad ciudadana e identidad con la sociedad de su tiempo, se incorporaron sin necesidad que los llamaran. Desarrollaron importantes tareas que contribuyeron no solo para conocer mejor el Perú, sino para indagar el pasado, explicar el presente y avizorar el futuro. Sin dejar de pensar en el  pueblo y el país donde nacieron.

Como señala –Giovanni Bonfiglio– “esta doble identidad era resultado de una evolución que se daba a lo largo de décadas de permanencia en el país, luego de las cuales comprendían que no tenían retorno. Todo migrante anhela volver a su país, pero en algún momento de su vida comprende que no lo hará: entonces, se produce un fenómeno de identificación con el país que lo acoge. En el caso de Raimondi es posible rastrear y reconstruir este proceso de paulatina identificación con el Perú”.

Todo migrante que no sabe si retornará o no a su tierra natal, vive desgarrado, se trata de lo que se llama  “La infinita añoranza”, y se traduce en una permanente angustia de no tener lo que tenía, comunicarse con gente que conocía y sobre todo estar rodeado de sus amigos y familiares. Ese hecho hace que desaparezca el concepto de Madre patria. Es más mucho más fuerte que el sentimiento de patria o matria.

En el caso de los intelectuales italianos asevera Giovanni Bonfiglio: “Para más de uno de estos intelectuales, la ‘necesidad de Patria’, se relaciona con el abandono y la soledad emocional en los que se encontraban. En ese sentido, eran como huérfanos en busca de una familia, No querían, sentirse extranjeros porque no deseaban sentirse solos. A excepción de Lorente, que volvió a España en dos ocasiones los demás nunca volvieron a su patria. Sabían que morirían en el Perú. En el caso de Malinowski,  la situación fue más dramática aún, porque salió del Perú durante la ocupación chilena (Por razones políticas internas), pero regresó en 1886 para participar en el esfuerzo de reconstrucción nacional. Si sus motivaciones hubiesen sido solo económicas, hubiera  podido encontrar un mejor empleo en otro lugar. Por su lado, De Habich viajó en dos ocasiones a Francia por disposición del gobierno peruano, encargado de reclutar a técnicos e ingenieros, así como la representación del país en exposiciones industriales  para atraer a los inversionistas y promover las exportaciones peruanas. Pero nunca volvió a Polonia.  2

Durante el siglo XXI la mayor migración de toda clase de personas sin intelectuales, docentes universitarios, periodistas ni escritores, es el descontrolado desplazamiento de ciudadanos venezolanos, que por ahora alcanza a la cifra de 1’200,000. Los hijos son peruanos de nacimiento y así están registrados. Los padres no saben cuándo volverán. Muchos de ellos se quedarán para siempre y desarrollarán el síndrome del retorno, sin conseguir regresar jamás. La mayoría de jóvenes venezolanos, solo sobreviven realizando labores menores, con un pésimo salario como ellos llaman “trabajos sucios”.

Las migraciones hacia el Perú tienen su propia historia. Todo empezó con la invasión española, luego los traficantes de seres humanos trajeron ciudadanos africanos en calidad de esclavos. Durante la época republicana llegaron chinos destinados a las haciendas azucareras, japoneses, italianos, etc., etc.  Se afirma que el Perú es un crisol de culturas y hay pocas personas que tienen de inga y de mandinga. Así, el Perú del Bicentenario es una República secuestrada, donde la realidad y el desencanto social son  cotidianos.  Desgraciadamente, el horizonte carece de una perspectiva.

1.- La República peregrina. Hombres de amas y letras en América del Sur. 1800-1884. Edición a cargo de Carmen Mc Evoy y Ana María Stuven.  IEP. Pág. 341. 2007. Lima. Perú.

2.- La República peregrina. Hombres de amas y letras en América del Sur. 1800-1884. Edición a cargo de Carmen Mc Evoy y Ana María Stuven. IEP. Pág. 343. 2007. Lima. Perú.

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La batalla de Chile

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La batalla de Chile

GUSTAVO ESPINOZA M.

 

José Carlos Mariátegui nos recordaba que la realidad nacional estaba menos desconectada del escenario internacional, de lo que creían nuestros analistas criollos. Y es así. Lo que ocurre en otros confines del planeta nos refleja nítidamente nuestra propia realidad y nos ayuda a comprender lucidamente lo que sucede en nuestro propio suelo. Por eso, hoy hay que mirar al sur.

Septiembre implica, en diversos hitos, la batalla de Chile. El día 4 se recuerda la histórica elección de Salvador Allende en 1970,  que marca la irrupción de la Unidad Popular en la Patria Araucana, y que pintó la región con el rostro del Socialismo.

En contrapartida, el 11 el país fue ahogado en sangre por la insurgencia del fascismo que tras la bota militar apagó temporalmente la causa de ese pueblo, que hoy renace victorioso. Millares cayeron en aquella circunstancia. Unos muertos, otros desaparecidos, los más, detenidos y torturados. Hoy se recuerda, ese septiembre, como el más duro de la historia, pero también como una lección y un reto. Enseñó al mundo la capacidad de la barbarie ,y lo incitó a combatirla siempre.

El día 15 fue asesinado en el Estadio de Chile Víctor Jara, símbolo de la Canción Protesta que llegara un mes antes a las oficinas de la CGTP,  en la Plaza Dos de Mayo, para despedirse luego de una breve visita al Perú. Recordamos siempre que nos dijo antes de marcharse: “el deber me obliga a estar en la Patria”.

El 18 es el Día Nacional de Chile. Y en él se evocan diversos episodios entre los que se entremezclan etapas que se inician en 1810 y culminan 8 años más tarde,. En ellos desfilan las  aguerridas montoneras de Manuel Rodríguez, las batallas victoriosas –Maipú y Chacabuco- en las que flameara muy en alto la bandera de la Independencia de nuestro continente, y el ejemplo de  personalidades de la talla de José Migue Carrera, Bernardo O’Higgins y hasta José de San Martin, hace 200 años.

Y el 23 de septiembre fue víctima del odio Pablo Neruda, el poeta universal que había sido galardonado dos años antes con el Nobel de la Literatura, y que escribió la epopeya de los pueblos en la lucha contra el fascismo. Aunque su muerte aún no ha sido suficientemente aclarada, crece siempre la idea que le quitaron la vida por designio de La Moneda de entonces,

Hace dos años, en septiembre del 2019, surgió ese movimiento de jóvenes que asomó poco más tarde, en octubre, con la toma de algunos vagones del Metro, protestando por el alza de tarifas del Transporte. Al unísono, la gente dijo: no se trata de 30 pesos, sino de 30 años de pavor y sufrimiento. Y fue verdad.

Hoy Chile vive en nuevas circunstancias,  y se rige por un escenario en el que la impronta de los trabajadores y las poblaciones marginadas, encuentran su lugar en la  cima de la historia.

Como en el Perú y en otros confines de América, allí -donde anidó el Neoliberalismo- se perfila su tumba. Y la impronta de las multitudes no se queda en pequeño. No le  basta  a los pueblos luchar hoy  por un salario o por un conjunto de elementales condiciones de trabajo.

La tarea, es construir un país mejor, más humano y más justo. Y por eso, como augurada Allende. Se abren las grandes alamedas, por las que transita el hombre libre.

El ejemplo valeroso del Mandatario caído, trasciende y  alienta a las nuevas generaciones de chilenos. Chicos y muchachas que no tuvieron la posibilidad de vivir la historia, la leen hoy en los ojos de sus padres y de sus abuelos. Y  la sangre de los mártires de aquellas aciagas jornadas, corre hoy por las venas de millones

Para el pueblo de Chile acabó ya la vigencia de la Constitución de la dictadura. Y una nueva Carta Magna se torna indispensable. Por eso abordaron un proceso nuevo, con Asamblea Constituyente incluida, y con las poblaciones originarias al frente. La luz alumbra otra vez el escenario del sur.

Y en noviembre habrá nuevas elecciones, con una derecha divida y en derrota. En los episodios que signarán esa contienda, los trabajadores harán una nueva experiencia de vida, y de trabajo.

Saben que nada está escrito debajo de la tierra, y que nada habrá de caer del cielo. Todo deberá ser conquistado gracias al sacrificio, al valor, y a la lucha de cada combatiente.

Y los que se alzan hoy,  cantan con Neruda: “Yo quiero mi país para los míos, quiero / la luz igual sobre la cabellera / de mi patria encendida /  quiero el amor del día y del arado /  quiero borrar la línea que con odio / hacen para apartar el pan del pueblo / y al que desvió la línea de la patria /  hasta entregarla como carcelero / atada, hasta los que pagan por herirla / yo no voy a cantarlo ni callarlo / voy a dejar su número y su nombre / clavado en la pared de la deshonra”   (fin)

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