Pobladores de Canta acusan inacción del Es tado ante desastre ambiental

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Pobladores de Canta acusan inacción del Es tado ante desastre ambiental

El derrame de 34 toneladas de concentrado de zinc provenientes de la empresa minera Volcan, propiedad de la trasnacional Glencore, ha causado un desastre ecológico en las comunidades y poblaciones de la cuenca del río Chillón.

El Servicio de Agua Potable y Alcantarillado de Lima (Sedapal) anunció el martes a través de sus redes sociales que, luego del derrame de zinc se ha evaluado la calidad del agua en siete puntos, tras lo cual se ha detectado que en Cullhuay hubo un incremento de 70.8 veces más la concentración del mineral en la zona.

“El análisis del segundo punto (Cullhuay) reveló un incremento de 70.8 veces más la concentración de zinc, en comparación a 500 metros antes del punto de la contaminación”, precisó la entidad en un comunicado.

Asimismo, se informó que el 16 de junio el Equipo de Gestión Integral de Plantas de Sedapal realizó el monitoreo en dichos puntos a lo largo de 100.5 kilómetros del río Chillón para determinar la afectación por el mencionado derrame.

Sedapal también detalló que la presencia del mineral disminuye desde el puente Chaperito en el km 71.5 de la carretera Lima – Canta, y al llegar a la bocatoma de la Planta de Tratamiento de Agua Potable Chillón “no se evidencia la afectación del agua por el derrame del mineral”, y que la empresa “garantiza la calidad del agua potable“.

No obstante, desde el Consejo Departamental de Lima del Colegio de Ingenieros del Perú señalaron en un pronunciamiento que “la respuesta ante esta emergencia requiere sentido de urgencia, la aplicación de tecnologías apropiadas, seguimiento contínuo y transparencia en la comunicación”.

En el comunicado indicaron que el zinc se bioacumula en la cadena alimenticia. Como ejemplo, recordaron que días atrás se reportó la grave afectación que el derrame ha tenido en piscigranjas, generando la muerte de miles de truchas (equivalentes a 600 toneladas), por lo que concluyeron que es casi segura la afectación al ecosistema del río Chillón.

En esa línea, el CIP señaló que “es fundamental que se evalúe con más profundidad el nivel de afectación a las actividades agrícolas y ganaderas que se desarrollan aguas abajo”.

Finalmente, pidieron a las autoridades evaluar las sanciones de ley contra los responsables del desastre ecológico, y a generar una cultura preventiva y no solo correctiva frente a las emergencias ambientales.

 

PROTESTA DE POBLADORES

El lunes, pobladores de Canta bloquearon carreteras y exigieron a las autoridades que atiendan sus demandas, limpien efectivamente el valle y protejan los recursos hídricos.

Específicamente, exigieron al Ministerio de Energía y Minas que recupere el total de las 34 toneladas del mineral vertido, ya que hasta el momento apenas se han recogido cuatro toneladas.

“Esta no es una afectación pequeña, es una afectación a toda una cuenca, la cuenca del Chillón. Por eso, en el Frente de Defensa participamos dueños de piscigranjas, juntas de riego y alcaldes y presidentes de comunidades. Somos todo un pueblo que no quiere que envenenen más a Canta”, precisó Elmer Páez, secretario general del Frente de Defensa de Canta.

También criticó que del lugar del derrame (zona de Cullhuay) solo se haya logrado recoger 5 toneladas de las 34 que cayeron al río Chillón. “¿Y el resto dónde está? Es claro que ha seguido su curso, poniendo en riesgo a las demás zonas de Lima norte”, agregó.

Al respecto, el Ministerio de Salud emitió esta semana una alerta epidemiológica disponiendo que la Diresa Lima y la Diris Lima Norte deberán difundir al personal de salud los síntomas por exposición a zinc para la identificación oportuna, atención médica y otros.

Según consignó la Red Muqui, los pobladores también advirtieron que ya se presentan casos con síntomas de intoxicación por el metal, los que podrían empeorar si las autoridades no toman las medidas pertinentes ya que las aguas del río Chillón son utilizadas para consumo humano, piscicultura, agricultura, ganadería y turismo.

Hay que mencionar que el mineral concentrado de zinc produce toxicidad irreversible en el agua por la exposición prolongada en los ambientes acuáticos y terrestres que conducen a la liberación de los metales que causan efectos tóxicos en los organismos. Además, los riesgos de exposición o inhalación de altas concentraciones del mineral concentrado de zinc pueden causar irritación del tracto respiratorio superior de las personas y puede generar fiebre por los humos metálicos y escalofríos, náuseas y vómitos.

Cabe recordar que el sistema de transporte de minerales desde las unidades mineras se realiza a través de camiones que no tienen los protocolos de seguridad y tampoco un Plan de Contingencia para evitar esta tragedia ambiental. Esto ocasiona que incidentes de este tipo se produzcan frecuentemente.

TRANSNACIONAL CONTAMINADORA

En cuanto a la empresa transnacional Glencore, propietaria de la minera Volcan y de su unidad Alpamarca, propietaria de las 30 toneladas de concentrados de zinc derramados en el río Chillón, este no es el primer incidente en el que ocasiona graves daños al medio ambiente en el Perú.

CooperAcción recordó que sus operaciones en el proyecto Antapaccay, ubicado en Espinar (Cusco), mantiene “serios cuestionamientos por una serie de problemas con el convenio marco que tienen con la provincia cusqueña, y tensiones permanentes con las comunidades a causa de la contaminación por metales tóxicos existente en el entorno”.

Y en Cerro de Pasco, la empresa minera Volcan, de su propiedad, también ha sido seriamente cuestionada por la contaminación ambiental generada, siendo acusada por decenas de familias como la responsable de la contaminación de plomo en la sangre de sus hijos.

Eso no es todo. Glencore, que semanas atrás fue noticia a nivel mundial tras haber admitido ante la justicia de Estados Unidos haber montado un esquema internacional de sobornos y manipulación de precios al más puro estilo Lava Jato, mantiene en el Perú una serie de procesos judiciales que tienen como objetivo la anulación de multas por infracciones ambientales que alcanzan los 19,6 millones de soles.

“La compañía minera Volcan, que pertenece al conglomerado Glencore, es reincidente en infracciones y es la que más multas del Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) ha judicializado. Según el Registro Único de Infractores Ambientales Sancionados por el OEFA (RUIAS), ha cometido 225 infracciones desde el 2010, principalmente por haber excedido los límites máximos permisibles de emisiones mineras, estándares que de ser sobrepasados pueden causar daños a la salud y al ambiente. Otros de los motivos son no cumplir con compromisos o normas ambientales, y no adoptar medidas de previsión y control ambiental”, consignó la semana pasada el portal Salud con lupa.

Tal como refiere el informe, en el Perú, judicializar las multas es una estrategia muy común que emplean las empresas de toda índole. Esto significa llevarlas a un proceso judicial que puede tardar varios años, todo con el fin de retrasar el desembolso del dinero mientras siguen operando.

 

DATO

A través de un comunicado, el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo informó que el director general de Políticas de Desarrollo Turístico, José Espinoza, y funcionarios del sector, se reunieron con los operadores turísticos de Canta para coordinar acciones de apoyo.

Así, se estableció que el Mincetur gestionará la implementación de empleos temporales a través del programa Lurawi Perú, a cargo del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE).

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