Petrobatacazo

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Editorial Diario UNO

Hasta el viernes pasado, los medios de comunicación colombianos proyectaban al mundo la imagen de un empate técnico entre los candidatos participantes en la segunda vuelta presidencia,l Rodolfo Hernández y Gustavo Petro. El sábado, cuando ya se guardaba el período de silencio electoral, los medios internacionales y los observadores veían con alarma aprestos de manipulación de la votación en favor del anecdótico «Fito», candidato ahora de las derechas. Petro, que en su época de militante del movimiento M-19 usó el nombre de comandante Aureliano, en implícito homenaje a su compatriota Gabriel García Márquez, no se inmutó y pidió redoblar la vigilancia en mesa en un extraordinario despliegue de personeros en toda Colombia. No se equivocó. Ayer a solo 30 minutos de iniciado el recuento, los resultados empezaron a favorecerlo. 20 minutos más tarde, ya era irreversible. Tanto que Fito tuvo que reconocer rápido su derrota.

Tras la confirmación del resultado, los analistas internacionales destacan el efecto continental de su victoria. Por eso, en Estados Unidos y Europa ya se habla de un giro a la izquierda de América Latina y se vislumbra la aparición de un nuevo eje que una Bogotá, Buenos Aires y Ciudad de México. Todo un cambio histórico, porque México y Colombia eran los únicos dos grandes países de América Latina que no habían tenido un gobierno de izquierda. Peor, todavía, a ellos se podría unir el expresidente brasileño Lula da Silva si en las próximas elecciones presidenciales cariocas, que se realizarán en octubre próximo, impide la reelección del ultraderechista Jair Bolsonaro.

Pero, el problema de Petro no es el continental sino el interno. Va a asumir la presidencia en un país dividido, como Gabriel Boric en Chile, pero a diferencia de cualquier otro país latinoamericano víctima de un espiral de violencia indetenible. Tanto que uno de los problemas más graves de la campaña fue asegurar que no sufriera un atentado contra su vida, peligro que no se ha disipado todavía. Es decir, el candidato del Pacto Histórico no le ha ganado a un cómico conservador sino a los paramilitares que lo apoyaban. Además, hoy a Colombia se le podría aplicar la frase con la que Porfirio Díaz definió a México «tan cerca de Estados Unidos y tan lejos de Dios» debido a la atención norteamericana al tema del narcotráfico, que ha convertido a Colombia en el país más vigilado y más propenso a ser interferido.

Aun así, el Petrobatacazo es una buena noticia. ¡Éxito Aureliano!

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