Oregon: ¡Ey, nosotros fundamos este país!

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Oregon: ¡Ey, nosotros fundamos este país!

EDUARDO GONZÁLEZ VIAÑA

 

Como catedrático, he vivido tres años en Berkeley y veintitantos en Salem, Oregon, y siempre creí que estaba en Norteamérica. Ahora, después de haber leído Los orígenes hispanos de Oregon, descubro que estaba equivocado y que nunca salí de España.

Resido ahora en Madrid y me acaba de llegar este libro que ha editado Western Oregon University, de la cual soy Emeritus Professor. Se explica en él las campañas que desarrollaron los primeros imperios transoceánicos, España, Inglaterra y Francia, para adueñarse de las tierras indígenas mediante la diplomacia o la guerra.

Como explica la autora, Olga Gutiérrez Rodríguez, dos leyendas se entremezclaron para justificar o condenar la invasión de las potencias. Una, la Leyenda Negra, para la cual España era inquisitorial, atrasada e irredimible. Al contrario, según la Leyenda Blanca, la modernidad política y científica acompañan al mundo anglosajón. El libro en mención trata de narrar una historia sin partir necesariamente de esos supuestos.

El infatigable Instituto de Cultura Oregoniana (ICO), que lidera Matías Trejo de Dios, ha patrocinado este libro que aparece con el sello de WOU y patrocina la embajada del Perú en España.

Hay una compleja urdimbre de esfuerzos europeos para apoderarse de este mundo, y todos los describe Los orígenes hispanos de Oregon, pero, por razones de espacio, prefiero el que tiene que ver con el Perú.

Oregon: ¡Ey, nosotros fundamos este país!

Peruano en el fin del mundo

Francisco de Bodega y Quadra (1743-1794) nació en Lima y se hizo marino en Cádiz. Jefe de la escuadra española del Pacífico, se estableció en Nayarit (México), desde donde partiría hacia el norte de California, durante dos décadas.

La Rusia de mitad del siglo XVIII estaba visitando con frecuencia sospechosa los territorios que luego pertenecerían a California. Se dice que, incluso, cobraba impuestos a las tribus indígenas. Fue entonces cuando España decidió entrar en acción y envió su escuadra en lo que supuestamente eran expediciones científicas para investigar la flora y fauna de esas regiones.

Bodega y Quadra (¡peruano tenía que ser!) desafió el clima, la enfermedad del escorbuto y la carencia de mapas para navegar y explorar el territorio que ocupan ahora los Estados de California, Oregon y Washington. Por fin, fundó la más grande ciudad del Pacífico americano que hoy se llama, injustamente, Vancouver (Canadá).

Vale decir, que un peruano llegó al norte del norte, al fin del mundo.

Al retornar a tierra firme, Bodega publicó sus cartas y notas geográficas y marinas, en las cuales cataloga y describe 400 especies de flora y fauna.

Además, nuestro paisano fue uno de los principales abastecedores bélicos de los nacientes Estados Unidos en su guerra contra el colonialismo inglés.

Afincado en La Habana, Cuba, en el primero de sus viajes hacia la Norteamérica insurrecta, transportó 50 cañones de bronce de 24 libras, 20 mil granadas, 10 mil fusiles, 10 mil bayonetas, 200 mil balas, 100 mil paquetes de pólvora, 10 mil monedas de campaña y 5 mil uniformes militares destinados a los rebeldes partidarios del general George Washington.

 

Madera de Oregon

Junto con otros ilustres navegantes, el peruano Bodega y Quadra es uno de los primeros exploradores del Estado de Oregon y, por ello, su nombre figura de forma destacada en las paredes del Capitolio estatal.

Western Oregon University y la ICO rinden hoy justificado homenaje a los fundadores hispanos del estado.  Debe entenderse, por lo tanto, que los inmigrantes hispanoamericanos podrían recordar eso a los agentes que les reclaman sus papeles de identidad. Algo así como: “¡Ey!, nosotros fundamos este país!”.

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