Moción de vacancia sin sustento legal

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Ayer, toda la prensa de derecha se refociló en propagandizar la moción de vacancia que el Congreso de la República ha admitido a trámite. Así, el presidente del Parlamento José Williams refirió: «De conformidad con las normas leídas, en la siguiente sesión del Pleno se consultará la admisión de la moción de orden del día de pedido de vacancia de la presidencia de la República. Igualmente, en cumplimiento de las normas citadas, la presidencia comunica que el pedido de vacancia ha sido puesto en conocimiento del presidente de la República».

Con ello, triunfales, supusieron que habían devuelto el golpe a Pedro Castillo, después de la amenaza de cierre del Congreso. Pero no repararon en que la propia moción llevaba en su texto su negación y las razones de su nulidad. En efecto, en su fundamentación de cuestiones de derecho, la moción señala que la Constitución en su artículo 117° fija tres causales de vacancia: “impedir las elecciones presidenciales, parlamentarias, regionales o municipales; disolver  el Congreso… o impedir su reunión o funcionamiento, o los del Jurado Nacional de Elecciones y otros organismos del sistema electoral”.

Pero, ¡oh maravilla!, la moción no precisa en cuál de estas tres únicas causales de vacancia ha incurrido el profesor chotano, pues por ninguna otra se podría decretar su vacancia. Es más, ya que últimamente el Congreso ha decidido que el Tribunal Constitucional es su padrino, podría preguntarle sin dilación cómo se podría vacar al presidente si no existe prueba alguna que haya cometido aunque sea una de estas causales constitucionales.

Los antiguos decían que la ignorancia es atrevida, y este caso lo confirma. ¿Cómo se puede pedir la vacancia bajo una fundamentación jurídica que la niega? Mejor haría Williams en pedir a los estudios de abogados que han participado en la elaboración del mamotreto que devuelvan los honorarios que han cobrado o que, en el mejor de los casos, que presenten una acusación conducente, porque con la moción presentada la vacancia no va a ningún lado, excepto el tacho.

 

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