¡Miseria por calles y avenidas tiene pies de niños y mujeres!

55
0
¡Miseria por calles y avenidas tiene pies de niños y mujeres!

Herbert Mujica Rojas

 

A veces es la madre con una criatura sobre su espalda, arropada en mantas contra un frío que no perdona. En ocasiones, la mujer, su infante y otro hijo o hija, acompañan su tránsito vendedor de golosinas en cruceros, esquinas, parques, en todas partes. Es el cotidiano menú que exhibe nuestra miseria social, caos sin solución, pobreza humana que no tiene piedad con estos seres humanos, como usted o como yo.

¿Por qué el amanecer de gente muy joven está condenado a sobrevivir casi de la caridad pública, soportar maltratos y miradas odiosas que parecen culpar a quienes deambulan ofreciendo sus golosinas?

¿Por qué –y este es el otro extremo- el casi anochecer de la vejez obliga, para no morir sin algún mendrugo o café oportuno, a ancianos y viejitas que rinden su cansancio también en estas mismas calles?

Los poetas sociales y especialistas de quiosco u ONG, han cantado sus soluciones, escrito sus recetas y hecho NADA MAS que cobrar el precio pactado por esas soluciones que sólo arreglan bolsillos académicos y formales.

Los sucesivos gobiernos enuncian “lucha contra la pobreza” cuando es un crimen sin castigo el que niños, madres y veteranos maltraten sus humanidades expuestos al sol, al frío, al abuso y atropello de sus semejantes abusivos que no hesitan en vituperarlos como si la miseria fuera un crimen voluntario.

El Estado debiera cautelar la vida de sus ciudadanos. Castigar a los padrillos que por el solo placer de pocos minutos comprometen la vida de mujeres que no pocas veces son echadas a su suerte y, literalmente, a la calle.

El crimen de Estado que se perpetra en nuestras sociedades está a la vista. Sucesivos Congresos, Ejecutivos, gobiernos, han prometido y siempre se acordaron de olvidar, una vez arriba, de todos sus cantos de sirena.

Un país que no protege a sus niños, a sus mujeres, a los ancianos y que deja que vulgares rateros esquilmen al Estado, es un territorio en que hampones y delincuentes, tienen la garantía firme que sus atrocidades quedarán impunes.

¿En eso se ha convertido el Perú? ¿En tierra de nadie y de los mandones?

El asistencialismo es precario. Un desayuno, almuerzo o cena, sólo sacia el turno en que es provisto.

¿Han impulsado ideas sobre cómo atacar esta pobreza y miseria, los mal llamados partidos políticos?

Dudas muy serias hay sobre la existencia de estos “partidos”. Más bien asemejan a los clubes electorales del siglo pasado que a golpe de butifarra y pisco, apaleaban a unos u otros, robaban el voto y aclamaban al “triunfador” a la mala.

Por tanto si los partidos no funcionan. ¿Con qué derecho pretenden la confianza ciudadana para asumir gobiernos? Es obvio que harán muy poco o nada por un tema tan común y grotesco como la miseria que flagela las calles del Perú.

¿Y qué papel toca a los medios de expresión? No son pocas las veces que los informadores “superan” cuanto se ve en las calles. Son más “importantes” las cuitas entre los poderosos, las coimas y tramoyas en que viven los hampones de cuello y corbata y el resto “no existe”.

Permanecer silenciosos no ayuda. Ser cómplices mudos de cómo se mueren otros frente a nuestros ojos en plena vía pública, también es una felonía y de las peores.

Hacer que la gente comprenda que todo esto es una barbaridad, sí es tarea del periodismo y es fundamental hacerlo como González Prada cuando invocó a que era hora de romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz.

Artículo anteriorAníbal Torres cuestionó palabras de Lady Camones
Artículo siguienteTaiwán se preparar para la guerra