Los mequetrefes del Midagri

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Editorial Diario UNO

Según el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, se entiende por mequetrefe a «una persona entremetida, bulliciosa y de poco provecho». Su origen es la expresión árabe muhatrif o arrogante. En América Latina su acepción es más simple: «persona insignificante en lo físico o lo moral».

El recuerdo del significado de esta palabra viene al tanto porque, en un arranque de locuacidad, Óscar Zea, titular del ministerio de Desarrollo Agrario (Midagri), respondió a las críticas de Clímaco Cárdenas, presidente de la Convención Nacional del Agro Peruano (Conveagro), afirmando en RPP: «¿Quién es Conveagro?, hay un mequetrefe que dice que representa a los gremios, a los agricultores, y realmente no representa a nadie. Hay un señorcito hablando mal del ministro, hablando mal del ministerio y yo les voy a pedir con mucho respeto que no me vuelvan hablar de Conveagro. Ese señorcito no existe y no representa a nadie».

Por su puesto, Clímaco Cárdenas no es un mequetrefe. Los psicólogos consultados por el exabrupto del ministro, coincidieron en señalar que en realidad la expresión había sido un acto fallido, dirigido contra el secretario general del ministerio, Paul Jaimes, quien había venido tratando al ministro, precisamente, como un mequetrefe, pues disponía nombramientos, elaboraba decretos y resoluciones y coordinaba con otros ministros, como si él mismo fuese el jefe del sector, bajo la excusa de que el ministro no era una persona preparada, es decir que era un mequetrefe. Confirma esta apreciación el hecho de que la misma entrevista radial el ministro rompió sus barreras mentales y «mequetrefeó» al secretario Jaimes diciendo: «Un funcionario que esté cuestionado tenemos que cambiarlo porque no hay ninguna razón de que continúe porque nadie es imprescindible, hay profesionales que lo pueden reemplazar… la decisión está dada, al señor lo vamos cambiar, porque lo tenemos que sacar, no hay ningún argumento. Lo saco y punto».

Pero, solo un día después de que los presuntos mequetrefes lo cuadraran, el ministro Zea retrocedió sin inmutarse. «Pido disculpas a Conveagro por las expresiones vertidas» dijo apenado (solo le falto añadir «se me chispoteó») y, peor aún, en una demostración de su poder sobre el secretario general dijo «Lo conmino a seguir entregando su capacidad al servicio de la función pública, en beneficio de los más necesitados».

En horas de la noche, las casas de apuesta habían abierto juego sobre ¿quién cree que es el verdadero mequetrefe?

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