LA BRUJA ESCARLATA

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Hay montajes en Lima que extreman el absurdo y la bizarría como esta simpática e imperdible propuesta que combina la insolencia de la patafísica con el teatro del absurdo en versión nacional. Un dueto de actrices cómplices: Abigail Salvador y Steph M. Pinto, plantean una parodia en la que los calculados clichés, los guiños explícitos al histórico poder femenino, la simulación de la magia y el espiritismo con escenas planificadamente sobreactuadas, con intervenciones cómicas en las que se burlan del lenguaje de los tiktokeros y de aquellos que creen en las supersticiones, le dan un aspecto de puesta de escena marcadamente hilarante.

El propio tema sobre la cual gira el asunto escénico es de por sí burlesco y sarcástico. El que una viuda sistemática busque la resurrección de su último novio ante una aprendiz de bruja, que va revelando su humorística astucia, nos dice que lo delirante y lo socarrón ha tomado por asalto la pequeña sala del CAFAE. El requerimiento básico de toda comedia es que nos haga reír, esta pequeña puesta, lo hace con gags incluso imprevistos e involuntarios. El público ríe con sinceridad.

El teatro independiente siempre tiene que tener la osadía y la frescura como características de sus exploraciones escénicas. Desde la elección del tema hasta la propia realización son oportunidades para el despliegue de la irreverencia teatral y que es solo posible desde la independencia y desmesura teatral. En este caso, la proyectada jocosidad atraviesa todas las dimensiones de la puesta, incluyendo la escenografía. Incluso, hasta el tópico, de una bruja escarlata, como una prolongación chistosa del personaje creada por Marvel Comics, es un disparate bien organizado por la dirección y encarnada magníficamente por el par de entregadas y virtuosas actrices. 

 

La sala del CAFAE sigue siendo un espacio para la presentación permanente de teatro joven e independiente y que mantienen una variedad saludable en las puestas limeñas.

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