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Especial

La agresión contra José Carlos Mariátegui en 1918

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José Carlos Mariátegui

La agresión sufrida por el joven José Carlos Mariátegui en junio de 1918 por parte de oficiales del ejército, luego de publicar su artículo El Deber del Ejército y el Deber del Estado (Nuestra Época N° 1) es uno de los capítulos más olvidados por aquellos que se preocupan por la libertad de expresión y de prensa en nuestro país.

En el texto titulado El Deber del Ejército y el Deber del Estado (Malas Tendencias), Mariátegui sostiene que: “La oficialidad está compuesta, en un noventa por ciento, por gente llevada a la escuela militar una veces por la miseria del medio y otras veces por el fracaso personal”. Esta afirmación fue asumida como una ofensa por los oficiales quienes ingresaron a las oficinas del medio escrito y arremetieron contra el periodista. Alberto Tauro del Pino narra que:

“En la tarde del lunes 24 de junio, y dirigidos por el teniente José Vásquez Benavides, los oficiales irrumpieron tumultuariamente en el edificio del diario El Tiempo, cuando José Carlos Mariátegui se disponía a escribir su colaboración para la edición del día siguiente. Las voces acaloradas y el recio taconeo de las botas colmaron la oficina de la redacción, hasta aislar al joven periodista. Desconcertado éste, incorporóse al lado del pequeño escritorio que ocupaba; inútilmente pretendió iniciar un diálogo, y apenas atinó a dirigir hacia el grupo una mirada penetrante. La palidez de su rostro destacaba en las pulcras líneas de su traje oscuro; su pequeña figura parecía perdida o abrumada por cuantos lo rodeaban o desde atrás se empinaban para divisarlo; y ante él, atlético, cetrino, vociferante, el teniente mencionado descargó su violencia contra el inerme escritor”.

La interpretación más difundida es que los oficiales reaccionaron violentamente porque Mariátegui afirmó que eran oficiales no por vocación militar sino por frustración personal pero, la violencia pública era parte del trabajo de los militares. Formaron las llamadas “fuerzas de choque” de los candidatos durante los procesos electorales en las primeras décadas del siglo XX. Manuel Vicente Villarán afirma que “Las autoridades apoyaban y dirigían a uno de los bandos. Soldados con disfraz o sin él, tomaban parte en el combate cuando era necesario”. Los soldados también intervenían en esta violencia sin ningún tipo de restricción. Las autoridades de turno tenían en los soldados las fuerzas violentistas perfectas para continuar en el poder.

Así como actuaban impunemente durante las elecciones, esa misma impunidad les permitió atacar a un periodista de opinión. La violencia era parte de su actuar diario. Todo lo solucionaban así. Por eso Mariátegui escribió en el mismo artículo que: “No exageramos. Muy grave, muy grave, sería que el ejército del Perú quisiera señalarles a los poderes públicos una orientación de su gusto. El grado de militarización que al país conviene no debe ser indicado de ninguna manera por el ejército. Es imprescindible que los poderes públicos elijan libremente la dirección primaria de la política gubernamental…Un jefe militar que se pone de pie, delante de un auditorio militar también, para manifestar que hay que recomendarle al congreso que haga esto y que hay que quejarse de que no haya hecho aquello es, por eso, un jefe a quien se tiene que mirar como una amenaza”.

Entonces, la agresión no es sólo por la primera afirmación, lo es principalmente porque Mariátegui se opone al militarismo. A esa intervención prepotente y pública que realizan algunos oficiales del ejército sobre la política del Estado y de los gobiernos. Pero, el pretexto para la agresión fue tomar sus ideas como un conflicto personal contra los oficiales.

Nuestra época

Luis Fernán Cisneros escribió en La Prensa que: “Ese periodista atacado ayer tiene una hoja de servicios honrosa en el periodismo y en la literatura. No es un cualquiera. Merece, por sus dotes, el aprecio que le concede el público. Podrá estar equivocado; pero en su espíritu cabe el convencimiento de su error, si alguien se lo prueba. Y sobre todo, en el Perú los periodistas podemos discutir todas nuestras instituciones democráticas, inclusive la del ejército”. Es un apoyo a la libertad de expresión que debe existir en un país que supuestamente forma parte de los llamados “Estados Modernos”, es decir, donde la forma de poder existente se enmarca dentro del modelo democrático del sistema capitalista. Incluso, Fernán Cisneros, no contradice a Mariátegui, sólo propone que si alguien no está de acuerdo con sus ideas, que le expongan el por qué de ese desacuerdo, de convencerlo, Mariátegui tendrá la capacidad de reconocer su error. Es decir, pide que debatan las ideas y reconoce la capacidad del Amauta para conceder a su adversario la razón, si la tuviese. Una muestra de la personalidad proba y honesta de José Carlos Mariátegui.

El 25 de junio, Mariátegui renunció al diario El Tiempo, ya que, el director de este medio escrito jamás se pronunció sobre los hechos acaecidos contra uno de sus más ilustres y reconocidos periodistas. Mariátegui mandó una carta al señor Pedro Ruíz Bravo –director de El Tiempo- donde le anotó que: “El comportamiento un tanto reticente y otro tanto desleal de Ud. Ante la agresión de que he sido objeto en las oficinas de “El Tiempo”, violadas y vejadas por el tumultuoso grupo de oficiales del ejército que la perpetró, me hace sentir el deber imperioso de apartarme de este diario al cual me trajeron, con la complicidad dolorosa de mi abulia y mi inquietud, solicitaciones de usted”.

Luego de esta carta de renuncia, el Diario El Tiempo editorializó en su edición del día 26 de junio de 1918 “Comprendemos que sólo por irreflexión llegaron esos jóvenes al extremo de no tener en cuenta que la casa y las oficinas de un periódico son inviolables, con la augusta inviolabilidad que les acuerda la ley y que les reconocen la cultura del país, el sentimiento público y la magestad de las ideas. Comprendemos también que el apasionamiento en la defensa de su honor y del prestigio de la carrera a que pertenecen les indujo a prescindir de las fórmulas caballerescas con que es obligatorio solucionar estas cuestiones. Comprendemos, por último, que si hubieran meditado un minuto siquiera en el daño que iban a inferirse con su violencia, se habrían abstenido de echarse en brazos de ella para obtener la satisfacción o la reparación a que se creían con derecho. Pero nada de esto excusa la temeridad de su procedimiento. Lo explica únicamente”. Es decir, en ningún momento un acto o palabra de solidaridad con el periodista agredido, o de condena y rechazo a los agresores, siempre comprensión. Incluso al final legan a la ambigüedad de afirmar que no existe escusa para el acto aunque, comprenden la explicación. El temor de un director –y de los propietarios de un diario- frente al poder del ejército queda patentado en esta actitud de El Tiempo.

Jorge Basadre indica que: “El 26 del mismo mes tuvo lugar una manifestación de solidaridad institucional organizada por los oficiales, con expresiones de adhesión al Gobierno y en ella participó el Presidente Pardo en cuyo discurso se reflejó el hondo resquemor que sentía ante la violenta campaña contra él y su régimen sistemáticamente seguida por El Tiempo. El mismo día renunciaron el Ministro de Guerra coronel César A. La Fuente y el jefe de Estado Mayor coronel Manuel María Ponce a quienes, según parece, disgustaron los acontecimientos que se habían producido”. Es decir, el gobierno de Pardo utilizó el artículo de Mariátegui como un pretexto para atacar al diario El Tiempo, ubicado en la oposición de su mandato. Así, formó un bloque con el sector de los altos mandos del ejército que avalaron la agresión física como una muestra de “lavar el honor manchado”. Pero, existió otro sector de altos mandos que no aprobó esta agresión y, al ser rebasados, decidieron renunciar. Era la época en que los ministros renunciaban a sus cargos cuando se producía un escándalo en sus sectores.

Entre junio de 1939 y setiembre de 1945 la Escuela Militar de Chorrillos fue dirigida por el General José F. Vásquez B. La agresión a Mariátegui no fue castigada y por el contrario quien la dirigió fue premiado. Golpear a un “comunista inválido” habrá sido su heroica carta de presentación y el mejor folio en su legajo de servicio.

 

AUGUSTO LOSTAUNAU MOSCOL

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Entrevista

Rafael López Aliaga:“Yo he hecho el deslinde con el fujimorismo”

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Rafael López Aliaga

Habla el estratega de la campaña electoral de Solidaridad Nacional.

Es muy raro un político que acepte ser de derecha. Y Rafael López Aliaga, secretario general y estratega de la campaña electoral de Solidaridad Nacional, no podía ser menos y en esta entrevista se declara “de centro izquierda” y va más allá. Afirma que su partido tiene una ideología pragmática y toma lo mejor de la izquierda y de la derecha y dice que el modelo económico neoliberal no es inmutable y necesita ser regulado con medidas como las de fijar límites para los intereses a las tarjetas de crédito y establecer un monto mínimo y decoroso de pensión de jubilación. Niega que su lista de candidatos se haya convertido en parapeto de fujimoristas y afirma que se trata de excongresistas que eran invitados del fujimorismo y ahora son invitados de SN. Y afirma que él hace tiempo que deslindó del fujimorismo, aunque defiende a Keiko de las graves acusaciones que le hacen. No niega ni acepta el pasivo que deja el exalcalde Luis Castañeda, con serias denuncias de corrupción, pero le atribuye méritos y le entristece la situación en la que se encuentra.

—— ¿Carga usted con todo el pasivo de las serias acusaciones que hay contra el exalcalde Luis Castañeda? ¿Es usted su heredero?

— Vamos por partes. Soy secretario general del partido, que ya tiene 20 años de existencia. Yo he empezado como militante de base, he ido aprendiendo la ideología solidaria, he sido partícipe de todo su desarrollo al servicio de los que más lo necesitan. He aprendido mucho de Lucho Castañeda. Lamento la situación que atraviesa, él ha pedido ya licencia de manera indefinida y me ha tocado asumir el rol de secretario general de Solidaridad Nacional. Pero sí soy heredero de toda la ideología solidaria que la considero de centro-izquierda, porque SN mantiene una vocación de servicio a la gente más lo necesita, con logros como las escaleras solidarias, los hospitales de la solidaridad, los clubes para la gente necesitada, las zonas de recreación, como el Parque de las Aguas; los centros de acogida solidarios, las casas solidarias, creadas por nuestro partido. Yo creo que todo aquello que Lucho ha creado, lo estamos ya desarrollando la gente que él ha formado y yo soy parte de esa generación. Yo no soy juez para juzgarlo, pero con Lucho no se ha aplicado la misma vara que con gente que le ha robado al Perú 25 mil millones de dólares, los Odebrecht, los Graña y Montero y otros que le han robado al país.

— Pero usted como católico debe saber que “el pecado de uno no hace santo al otro”

—Pero como buen católico también considero que la justicia debe ser igual para todos, no debe ser selectiva.

— ¿Se refiere a que otros están presos y Castañeda no?

— Hay otros que están sin ninguna investigación abierta. La señora Mendoza no está investigada, la señora Glave, que ha sido brazo derecho de la señora Villarán, tampoco, como el señor Rey. Se trata de gente que ha estado gravemente comprometida en grandes desfalcos a la ciudad de Lima y están tranquilos. ¿Usted cree que la señora Villarán ha hecho solita todo lo que ha hecho?

— Usted no habla nada de los casos de corrupción del fujimorismo, de la señora Fujimori, que están muy documentados…

— No soy tampoco juez ni abogado de la señora Fujimori, sí me parece que la señora Fujimori tiene que explicar los aportes de campaña que recibió, sin ser funcionaria pública, sino solo candidata y que recibió cuando no era delito, pues es delito solo desde hace unos meses…Pero de eso tendrá que responder la señora Fujimori.

— Usted puede decir que nada tiene que ver con ella, pero en la lista de su partido hay conocidos fujimoristas…

— Pero es gente que no eran fujimoristas, eran invitados, ninguno es militante de Fuerza Popular y los hemos invitado porque hemos visto que se trata de gente valiosa, porque veo el peligro del chavismo, veo el chavismo metido en nuestro país, a través de Cerrón, de la señora Mendoza…

— El 2006, el fantasma del chavismo; el 2011, el fantasma del chavismo; el 2016, lo mismo. ¿Otra vez el fantasma del chavismo? ¿Usted piensa que sea posible seguir asustando a la gente con ese fantasma?

— Mire, para mí el chavismo es lo peor de lo peor, es quitarle la libertad a la gente y hacerla vivir con una cajita racionada de comida, como en Cuba. Un país tan rico como Venezuela se ha cubanizado completamente y yo conozco la experiencia de muchos venezolanos que se han ido al Perú y otros países huyendo de una dictadura.

— ¿Usted cree que el electorado, que ha expresado de diversas maneras sus deseos de cambios, sigue creyendo en el fantasma del chavismo?

—Pero el peligro está presente, la “brisa bolivariana” está en Chile ahorita, ha destrozado a Chile y Perú puede ser el siguiente, cuidado, porque el nuestro es el mismo modelo que el de Chile.

— ¿Está usted diciendo que el modelo económico es inmutable?

— No, para nada. Pero, le explico, a Rosa Bartra la convocamos porque en domina el capítulo económico de la Constitución, que tiene muchos puntos por legislar, para evitar precisamente lo que sucede en Chile. ¿De qué esta harto el pueblo chileno? Del modelo liberal que ha caído en el libertinaje, sin que se proteja a la gente…

— Como acá…

— Como acá, donde un banco mexicano cobra intereses por 240 por ciento al año, a una persona que solo tiene una tarjeta de crédito. Eso hay que cortarlo en seco con un marco regulatorio…

— Pero sus socios fujimoristas, sus amigos fujimoristas, están planteando que no se puede tocar ni con el pétalo de una rosa la llamada libertad económica…

— Yo no soy fujimorista, he hecho el deslinde con el fujimorismo muchas veces, somos un partido muy distinto al fujimorismo, somos gente que ha trabajado genuinamente por la gente más necesitada. Hemos llegado a tener una aprobación de 60, 70 por ciento. Para mí el capitulo económico no es inmutable, yo no soy un fanático.

— ¿Acepta cambiar el capítulo económico de la Constitución? Si es así, lo van a linchar sus aliados fujimoristas o exinvitados fujimoristas, como usted dice..

— No son candidatos fujimoristas, son candidatos solidarios y han sido invitados con claras condiciones. Nosotros tenemos en nuestro ideario muy claro qué queremos hacer con el capítulo económico. Si no se alinean con lo que plantea nuestro partido, no van a tener mucho futuro acá. Nosotros vemos que hay una violación a los derechos de la gente en el capítulo económico. Tiene que haber una regulación de la tasa de interés por las tarjetas de crédito y los préstamos, como se hace en Estados Unidos, en Colombia, en México, donde hay un tope, no se le puede sacar el ancho al cliente, es un abuso…

Rafael López Aliaga

— Aterrice su propuesta, ¿cómo lo haría?

— El mecanismo sería que ese banco que cobra 240 por ciento, al deudor que ha pagado puntualmente sus seis primeras cuotas con ese interés, se le baja el interés a 40 o 30 por ciento, como premio por ser buen pagador. No puede seguir el libertinaje, tampoco en lo tocante a las AFP, para las que planteamos que se defina un monto mínimo de pensión que recibirán los aportantes. No puede ser que después de aportar 30 o 40 años los aportantes tengan una pensión ridícula. Para eso está Rosa Bartra.

— Pero ella nunca presentó ninguna iniciativa que afecte a las AFP…

— Pero ahora está en otra ideología, una ideología más profunda que ella ha asumido, al igual que Yeni Vilcatoma, que ha asimilado nuestro planteamiento de cadena perpetua para los corruptos, algo que se aplica por ejemplo en Singapur. Insisto: nosotros no tenemos la ideología fujimorista, la nuestra es una ideología realista, pragmática, que ve la realidad, los modelos que hay en otros países. Yo estoy de acuerdo con la economía libre, pero con intervención del Estado, con regulación inmediata, en especial para las AFP y los bancos. Y le quiero decir algo más sobre mi deslinde del fujimorismo, hay dirigentes fujimoristas que me han llamado para decirme que deje de atacarlos. Yo siempre he dicho que Montesinos era corrupto, yo he sido su víctima.

— Usted me dice que no es de derecha, pero es del Opus Dei, es uno de los promotores del movimiento “Con mis hijos no te metas” y tiene exparlamentarios fujimoristas en sus listas de candidatos

— Soy del Opus Dei, a mucha honra, pero el Opus Dei no tiene ninguna injerencia en mi pensamiento político. En los estatutos del Opus Dei está cLarísimo que cada persona tiene libertad absoluta en lo que es política y en su vida profesional. Y yo tampoco aceptaría lo contrario, que me sujeten a un dogma. Quienes me conocen lo saben. No me pueden etiquetar como derechista por ser del Opus Dei.

Me mantengo dentro de la visión solidaria que tengo desde hace más de 20 años y que ha sido exitosísima para Lima, que ha dado al mejor alcalde del Perú y que tiene como candidata a la señora Bartra, que es la mejor congresista de la historia del Perú y no soy de derecha, soy pragmático y si veo algo bueno en la izquierda, lo voy a tomar, y si lo veo en la derecha, lo voy a tomar. Ser pragmático es lo actual. Los chinos comunistas ya no son ni de izquierda ni de derecha, porque toman lo mejor de la derecha y lo mejor de la izquierda. No importa el color del gato, con tal que cace ratones.

— ¿Qué otras propuestas tiene Solidaridad Nacional para el electorado?

— Tenemos temas que son resultado del análisis solidario de lo que la gente está sufriendo hoy en el Perú. Yo soy pragmático, trabajo para servir a la gente: Lucha completa contra la corrupción, cadena perpetua para los corruptos; cambios regulatorios en la economía; mayor seguridad ciudadana, que los policías que ahora hacen trabajo de oficina, control de tránsito y seguridad de instalaciones estratégicas, salgan a patrullar las zonas más bravas, donde no hay policía. Que el Ejército se haga cargo de cuidar las instalaciones estratégicas. Así tendríamos 80 mil policías liberados para combatir la delincuencia. Y si se le pide al policía que trabaje más, hay que pagarle más.

En salud, tenemos la exitosa experiencia de los Hospitales de la Solidaridad, donde una consulta cuesta ocho soles, cuatro para el médico y cuatro para financiar el sistema, que funciona solo y que ha sido reconocido y premiado internacionalmente y que por miopía política o celo político no se ha implementado a nivel nacional. Y estamos planteando tener por lo menos un hospital solidario en cada distrito de Lima y en cada provincia del país. No es difícil de hacer, se instalan en contenedores, rápidamente, y cada médico trae los equipos. Estamos hablando de cosas fáciles de hacer. Tenemos 20 años de experiencia, haciendo gestión municipal exitosa con proyección nacional, que se puede replicar nacionalmente. En Educación, creemos en modelos distintos a los actuales.

— ¿Qué opina del gobierno del presidente Martín Vizcarra?

— El gobierno actual es el peor gobierno de la historia del Perú. La inversión en infraestructura pública llega apenas al 40% de lo presupuestado. A fin de año van a tener que devolver aproximadamente el 60% del presupuesto para infraestructura. Con todo ese dinero se puede hacer muchísimo, va a haber superávit fiscal. El nuevo Congreso debe aprobar el presupuesto de 2021 para usar ese tremendo superávit y destinarlo a construir colegios dignos, con techo, agua, desagüe; dotarlos de tecnología, con Internet y programas de enseñanza de Internet, escuelas virtuales donde el profesor supervisa, apoyado por la tecnología.

Otro tema que planteamos es que no se puede estar distribuyendo cartillas educativas en las que se le dice a niños de 5 años que una niña puede tener pene -yo tengo las gráficas, para que nadie me diga que estoy inventando- y otra cosa que hacen es hablarles de “Caperucito rojo”, cambiándole de sexo a la Caperucita Roja, y hablarles de sexo anal…

— ¿Usted garantiza que la bancada que logre elegir Solidaridad Nacional no va a sumarse a la reconstitución del fujimorismo?

—Le respondo con un ejemplo clarísimo: Yeni Vilcatoma está pidiendo que Keiko se retire de la política. Y otra congresista que como invitada integró la bancada fujimorista, Nelly Cuadros, está invitada con nosotros por su defensa clarísima de la familia y de la infancia.

-Es difícil de creer…

— No son fujimoristas, eran invitados en Fuerza Popular y ahora son invitados nuestros y si yo veo que tienen una conducta consecuente, van a ser militantes solidarios. Quienes sean elegidos congresistas, de hecho, van a ser invitados a integrar nuestro Comité Ejecutivo Nacional. Y contamos también con otras personalidades de valía como el expremier Luis Solari, una personalidad democrática.

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Especial

¿Por qué Irán desconectó el internet para detener la violencia?

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¿Por qué Irán desconectó el internet para detener la violencia?

Irán sufrió una oleada de violencia que destruyó 730 bancos, 70 estaciones de servicio, 140 inmuebles gubernamentales, y más 50 bases de fuerzas de seguridad. El ataque se paralizó cuando el gobierno apagó Internet y las redes inalámbricas. Claves para entender por qué funcionó una estrategia ampliamente criticada entre sus enemigos.

“La tecnología pondrá a disposición de los líderes de las principales naciones una amplia gama de técnicas para llevar a cabo guerras secretas, para las cuales se necesitará de apenas un mínimo de fuerzas de seguridad en el campo”. Zbigniew Brzezinski, “Entre dos edades: el rol de los Estados Unidos en la era tecnotrónica”. 1970

La República Islámica de Irán, otro escenario de la guerra híbrida, sufrió una devastadora ola de violencia a partir del anuncio de un aumento del 50 % en los precios del combustible. Un gran número de personas se volcaron a las calles durante días y atacaron en enjambre gasolineras, bancos y edificios de gobierno.

Súbitamente, el ataque se detuvo cuando el gobierno desactivó Internet y las redes inalámbricas. El apagón informático duró 6 días. Restablecida la calma, el gobierno iraní culpó a una conspiración extranjera por la ola de incidentes, y detuvo en las últimas horas a 8 personas acusadas de tener vínculos con la CIA.

El “apagón de Internet” fue ampliamente criticado por los enemigos de Irán, que le adjudicaron una sola intención: desconectar al país del resto del mundo para ocultar la “represión”. Sin embargo, hay indicios de que la desconexión de las redes inalámbricas responde a una estrategia militar defensiva que dio en el corazón de un ataque organizado a alta escala.

LA TÁCTICA DEL ENJAMBRE

El balance de la erupción de violencia en Irán no parece el resultado simplemente de una “ola de protestas ciudadanas”. A lo largo de varios días, 730 bancos, 70 estaciones de servicio y 140 inmuebles gubernamentales fueron incendiados. Más de 50 bases de las fuerzas de seguridad fueron atacadas, e incontables comercios privados destruidos.

¿Pueden los ciudadanos de un país realizar tal nivel de destrucción espontáneamente? ¿Cómo se explica el nivel de coordinación colectiva necesario para derribar todas las salvaguardas de seguridad de cada objetivo atacado?

La investigadora Soraya Sepahpour-Ulrich, presente en estos días en Teherán, describe que se utilizó la “táctica del enjambre”: grupos de personas que se comunican con otras mediante mensajes de textos para reunir una muchedumbre en los puntos de ataque. Este concepto es manejado por teóricos de la guerrilla urbana moderna. La consultora RAND, en “Swarming and the Future of Conflict” lo describe así:

“El enjambre ya está surgiendo como una doctrina apropiada para las fuerzas en red para librar el conflicto de la era de la información. Esta naciente doctrina deriva del hecho de que la conectividad robusta permite la creación de una multitud de pequeñas unidades de maniobra, conectadas en red de tal manera que, aunque podrían estar ampliamente distribuidas, aún pueden unirse, a voluntad y repetidamente, para dar golpes rotundos a sus adversarios”.

El enjambre está constituido por unidades pequeñas, dispersas y conectadas a Internet. La táctica depende de un flujo de información robusto, condición necesaria para un enjambre exitoso. Al controlar la comunicación y enviar mensajes de texto a los “manifestantes”, grupos aleatorios se movilizan juntos a uno o varios lugares. El uso de tecnologías de información modernas, desde Internet hasta teléfonos celulares, ha facilitado los planes y las operaciones de pandillas delictivas y grupos paramilitares en escenarios diversos.

Esa es la explicación de cómo la ola de violencia de Irán, que se extendió por muchas ciudades, fue rápidamente paralizada cuando se desactivó Internet y las redes inalámbricas. Este fue un duro golpe, inesperado por los organizadores de la sedición.

Soraya Sepahpour-Ulrich narra que cuando comenzaron los incidentes violentos, los mensajes de texto vía celular aumentaron rápidamente en número, junto con el vandalismo y el comportamiento destructivo: “Esta no era la primera vez que esta táctica se había utilizado en Irán. Pero fue la primera vez que los adversarios de Irán se sorprendieron, incluso conmocionados, al ver que Irán era capaz de cerrar Internet tan rápido para detener la propagación de la violencia y restaurar la calma”.

¿Por qué Irán desconectó el internet para detener la violencia?

SINERGIA DE ELEMENTOS COMO INDICIOS DE GUERRA HÍBRIDA

No siempre el accionar de grupos violentos, ni las protestas populares, están respaldados en planes de mayor envergadura, ni en estrategias militares profesionales. Sin embargo, en este caso, una sinergia de elementos permite inferir que esta ola de violencia en Irán fue impulsada desde el exterior:

Medios internacionales y referentes políticos se movieron en forma convergente para legitimar y “blanquear” la violencia, ya que los mismos hechos, de ocurrir en cualquier país del mundo occidental, serían presentados de una manera completamente opuesta: en lugar de “protestas ciudadanas” se hablaría de “ataques terroristas”.

Reza Pahlavi, el hijo del depuesto Shah de Irán, apareció en Irán International alentando a la gente a protestar en las calles. El secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, tuiteó un mensaje de aliento “al pueblo iraní”. Otros referentes del hostigamiento internacional contra Irán amplificaron las “protestas” en el mismo sentido.

BBC Persian, VOA, Radio Farda e Iran International entre otros medios alentaron a las personas a salir a las calles y protestar. Aunque Irán estaba cubierto por una capa de nieve, la BBC Persa mostró imágenes de “manifestantes” en camisetas. Cuando Internet fue desconectado, los medios extranjeros presentaron “informes espontáneos” desde dentro de Irán, que informaban de los eventos como “testigos presenciales”.

Los destrozos estuvieron circunscriptos a zonas geográficas precisas: “Ninguno de los bancos y estaciones de servicio incendiados, los edificios quemados y las empresas arruinadas no estaban ubicados en las partes pro-occidentales de Teherán”, informa Soraya Sepahpour-Ulrich. “Su vida continuó sin problemas: hogares seguros, negocios seguros”.

EL POTENCIAL MILITAR DE INTERNET Y LAS REDES INALÁMBRICAS

El potencial militar de Internet y sus tecnologías asociadas maximiza las capacidades operativas de escuadrones irregulares dispersos entre la población. Pequeños grupos entrenados, con datos de inteligencia y logística mínima, pueden sembrar el terror en territorios desguarnecidos, y arrastrar a contingentes de jóvenes a una lucha fratricida. También permite sembrar la desinformación y la confusión a través las redes sociales, y/o crear falsas realidades virtuales que se virilizan en las mentes de millones de ciudadanos (y se convierten en involuntarios soldados de una causa ajena a sus intereses).

Otro aspecto sistemáticamente ocultado, además, es el potencial militar de la red de emisiones inalámbricas de la industria civil. No se puede descartar que, a la par del despliegue de grupos armados irregulares y estrategias de reclutamiento de disidentes en los territorios enemigos, la guerra híbrida utilice emisiones de energía electromagnética para inducir cambios en las emociones, en el funcionamiento del cerebro y la salud de las poblaciones.

Las ondas son direccionables a distancia, invisibles e indetectables, lo cual las convierten en la materia prima ideal de la nueva Guerra Fría. Hace muchas décadas que las potencias desarrollan programas orientadas a desarrollar este tipo de armamento. Han sido referentes públicos de este tipo de programas Elizabeth Rauscher, física nuclear del Laboratorio de Investigación Tecnológica de San Leandro (EE.UU.); el neurocientífico Michael Persinger; David Krech de la Universidad de Berkeley; José Manuel Rodríguez Delgado, de la Universidad de Yale, o Richard Cesaro, director del Proyecto Pandora. El canadiense John McMurtry recopila cerca de 200 referencias técnicas y bibliográficas sobre el tema, incluyendo patentes y precisas descripciones sobre las bases de funcionamiento de distintas tecnologías.

Un rápido sumario de las armas encubiertas que pueden ser utilizadas en estos conflictos incluye no solo tecnologías de alcance global, sino también múltiples dispositivos locales de alcance corto y mediano, fácilmente ocultables en edificios, así como la propia red de telecomunicaciones de cada país.

Es inquietante calcular que, por ejemplo, las emisiones inalámbricas podrían incrementarse a niveles insoportables para la población, impidiendo el descanso y la concentración, y provocando otros múltiples trastornos sin que nadie pudiera advertir el sabotaje invisible.

Así lo sugiere Barrie Trower, ex agente de inteligencia inglés en el área de microwave warfare. La red mundial de antenas, desarrollada y montada en casi todo Occidente por las mismas corporaciones, se puede convertir en un caballo de Troya insospechado en escenarios bélicos: “El sistema está instalado y funcionando. En cualquier momento, alguien lo puede usar para otros fines”.

 

CLAUDIO FABIAN GUEVARA
Periodista y docente, analista de política internacional. Escribo para Sputnik, Telesur y otros medios

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Enfermedades sociales

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Gente caminando en la calle

Se habla desde hace mucho tiempo de sociedades enfermas. Se dice que nuestra sociedad actual está enferma, que vivimos en una sociedad enferma. Más, ¿qué significa que la sociedad esté enferma? ¿Puede enfermarse una sociedad? De ser así, ¿cómo podría serlo? Este problema no es de poca monta para la filosofía social. No lo ha sido desde lo comienzos del filosofar griego. Para citar nuestro primer ejemplo, ya Platón se refería a la democracia (de su época) como una “fiebre social” .

Siglos después, Marx describiría las condiciones de trabajo en la sociedad capitalista, que conducen a un estado de alienación, como una pérdida del propio ser , la cual “seine Physis abkasteit und seinen Geist ruiniert” . No es difícil de notar que la situación actual no dista mucho de la de hace siglo y medio atrás. Por ello, más parece que la sociedad enferma a los individuos, y no solamente que la sociedad esté enferma.

Así lo notó el sociólogo francés Émile Durkheim al referirse al suicidio : sería la sociedad la que enferma al sujeto porque ella está enferma. Empero, contrariamente a ello, Erich Fromm en Una sociedad sana indica que la sociedad se hace enferma en tanto hay una cantidad no despreciable de individuos enfermos que la enferman.

Como fuere, queda claro que los teóricos sociales han vislumbrado una problemática no poco compleja ni mucho menos sencilla de resolver. No es mi intención darle solución aquí sino solo presentar tal problema y redondear una conceptualización inicial.

En primer lugar, habría que establecer que si una sociedad puede caer enferma es porque con anterioridad puede estar sana o más o menos sana, esto es, en un estado de no sufrimiento, de estabilidad, de funcionamiento, según una normatividad –valga la redundancia– funcional.

Esta dicta una normalidad. Y, esta, a su vez, lo que es normal. ¿Cómo sabemos lo que es normal? Sencillamente lo que se adecua a la norma. ¿Y quién está autorizado a reglar la norma social? No queda más respuesta que la sociedad misma. Exactamente una respuesta circular.

Esto porque en teoría social nos atenemos al objeto de estudio del mismo objeto, sin salir de él; esto es, aquello que llamamos crítica inmanente. No salimos fuera de la sociedad para analizarla y decidir qué es válido y qué no, sino que lo podemos (porque no hay otra opción) hacer siempre desde dentro. No hay otra salida, no hay otro método, porque no podemos salir de la sociedad para verla de fuera, pues de algún modo siempre se la porta con uno mismo.

Por lo que, lo normal en la sociedad lo decide la misma sociedad en cuanto sociedad, esto es, lo que se norma y es normado es decidido por miembros de la sociedad, aunque eso no signifique prima facie que todos tendrían la potestad de realizar lo mismo que esos (pocos) miembros. Lo normal se impone.

Los actores sociales se encuentran con un mundo social ya existente, que les preexiste; ellos se ven como lanzados a ese mundo, y en ese mundo se desarrollan. En sus instituciones se rigen, crecen, aprenden, las critican, las cambian, las nutren, las mejoran o las empeoran. La norma social es un organismo viviente que está en constante movimiento.

En ese devenir vivo es que la sociedad puede enfermarse. Y también curarse. ¿Enfermarse respecto a qué? Respecto a sus propios referentes normativos elegidos y decididos en el devenir histórico-social. Así, decimos, una sociedad está sana si responde a los principios normativos que ha asumido qua sociedad, y no porque haya existido –o tenga que existir– algo así como una “Sociedad Sana”.

En segundo lugar, y para entrar al asunto en cuestión, establecemos como enfermedad social a los disfuncionamientos sociales que se traducen en fenómenos que acaecen en la sociedad y hacen daño a un grupo de miembros o a todos los miembros de aquella.

Efectivamente, no basta con la desconexión normativa y la expectativa inmanente entre lo normativo y aquello que no se cumple en el devenir social, sino que esto debe hacer daño a los miembros de la sociedad y, en última instancia, al todo social.

De otro modo, estaríamos solo ante un problema de injusticia social u otro problema social similar. Pero no es así. Nos encontramos ante patologías sociales: fenómenos propios que hacen daño efectivo a individuos y afectan su desarrollo en tanto en cuanto actores sociales, y ello afecta al todo social, degrada la vida social.

Por poner un ejemplo: el tráfico limeño. Es tan intenso que los habitantes de la ciudad de Lima pasan 4 horas diarias en promedio atrapados en el tráfico de sus calles. Esto afecta psicológica y físicamente a los ciudadanos. Pero, sobre todo, hay una afección en el desarrollo de lo que su ciudad, como constitución de su sociedad, debería ofrecerles a cada uno en cuanto individuo y en cuanto ciudadano: condiciones para autorrealizarse. Esta afección configura un daño ya no solo a nivel individual, sino social, e implica al todo social y a lo que la sociedad como finalidad apuntaría: el desarrollo de la libertad de cada sujeto que la conforma o, mejor dicho, a la autorrealización de cada persona.

Habría que consultarles si no a los limeños y limeñas si el tráfico de su ciudad está ayudando a su autorrealización y a lo que, según su sociedad, se consideraría como una vida exitosa y plena, o no.

De igual modo, podríamos mencionar como ejemplos a la persecución ideológica, la invisibilización de personas marginadas, la autoexplotación del emprendedor, el fanatismo de grupos radicales, etcétera. Patologías sociales que hacen daño y por su daño a las condiciones para la autorrealización, configuran su enfermedad.

NOTAS

Cf. F. Freyenhagen, Critical Theory and Social Pathology, en E. Hammer, A. Honneth, et P. Gordon (eds.), Routledge Companion to the Frankfurt School, Londres: Routledge, 2018, p. 1. (Debo agradecer a Fabian Freyenhagen por su manuscrito que amablemente me dio antes de ser publicado).

K. Marx, Ökonomisch-philosophische Manuskripte aus dem Jahre 1844, Seite XXIII, en K. Marx et F. Engels, Werke, Ergänzungsband, B. 40, Berlín: Dietz Verlag, 1968, p. 514. Nuestra traducción de esta frase: “No pertenece a su ser esencial”. (Fischbach traduce “no pertenece a su ser” para la versión francesa:

K. Marx, Manuscrits économico-philosophiques de 1844, p. 120. En la versión inglesa de Milligan, preparada para la famosa casa editorial soviética Edición Progreso (Издательство Прогресс) – él traduce, por el contrario: “intrinsic nature”, en: K. Marx, Economic and Philosophic Manuscripts of 1844, Moscú: Progress Publishers, 1959. Mi decisión de agregar “esencial” debe ser que la palabra alemana Wesen hace referencia a la existencia que pertenece propiamente a un ser – no a la existencia que se posa ahí, en la realidad concreta: Dasein).

Ibid. Las itálicas son nuestras. Traducimos por: “mortifica su físico y arruina su espíritu[/mente]”. De la traducción de Fischbach : « y mortifie son physique et y ruine son esprit » (K. Marx, Manuscrits économico-philosophiques de 1844, París: Vrin, 2007, p. 120).

Cf. E. Durkheim, Le suicide. Étude de sociologie, Paris : Ancienne Librairie Germer Baillière, 1897, p. 450. Ahí él escribió: « On ne peut donc enrayer ce courant de tristesse collective qu’en atténuant, tout au moins, la maladie collective dont il est la résultante et le signe. » Las itálicas son nuestras. “Esta corriente de tristeza colectiva solo puede ser frenada atenuando, al menos, la enfermedad colectiva de la que es resultado y signo.” La traducción es nuestra.

E. Fromm, The Sane Society, Londres: Routledge, 2008, p. 266.

 

RICARDO MILLA TORO

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