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Especial

Golpe, furia, Perú y poesía

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Golpe, furia, Perú y poesía

JOSÉ LUIS AYALA

 

El Perú es una nación multilingüe, en cuya dinámica histórica, conviven varias naciones, cuyos orígenes ancestrales y proyección, se entrecruzan con serios conflictos aún no resueltos. De modo que tampoco hay un solo idioma sino varios que se desencuentran permanentemente, y aun así los escritores, producen una extraordinaria diversidad de literaturas con características propias. La cultura dominante y oficial se expresa en español. Las otras culturas cautivas se expresan en idiomas que han logrado sobrevivir al genocidio cultural.

Paolo de Lima que es el editor del libro “Golpe, furia, Perú”, dice en una parte de la presentación: “Doscientos años cumple este este 2021 el Estado-nación peruano. Un aniversario que se encuentra englobado dentro de esta constatación anotada por el gran pensador Aníbal Quijano: ‘Hay un hecho de la cultura de América toda, y en la de América Latina en particular, que implica a todo el mundo de hoy en su globalidad y que precisa ser reconocido, puesto en cuestión, debatido y evacuado: la colonialidad del poder. Ese es el primer paso de dirección a la democratización de la sociedad y del Estado; de la reconstrucción epistemológica de una racionalidad alternativa’ (Cuestiones abiertas’ 767). Dentro de dicha dirección se enmarca la propuesta del presente libro, que indaga en el discurso poético las formas desde los cuales se nos ofrecen sentidos distintos a los oficiales y estandarizados que, en el caso de nuestro país, están imbuidos de la colonialidad, del poder, mecanismo que supone explotación /dominación y el racismo”. 1

Los poetas analizados son: Alejandro Romualdo, Manuel Scorza, Pablo Guevara, José María Arguedas, Mirko Lauer, Manuel Morales, Juan Ramírez, José Watanave, Gloria Mendoza Borda, Carlos López Degrégori, José Antonio Mazoti, Domingo de Ramos, Ana Varela, Luis Fernando Chueca, Josémári Recalde, Roberto Zariquiey y Mónica Carrillo. Los críticos responsables del análisis son: Luis Alberto Rojas, Amal Ait Nani, Riccardo Badini, Gustavo Buntinx, Martín Campos, Luis Fernando Chueca, Enrique E. Cortez, Giancarla Di Laura, Andrea Echevarría, Christian Fernández, Paul Forsayth, Judith Paredes Morales, Cinthya Torres, Juan Carlos Ubilluz, Víctor Vich y Juan Zevallos Aguilar, quienes “desentrañan con rigor, lucidez y pensamiento crítico”, a cada poeta.

Sin embargo, no se ha tomado en cuenta la pregunta que precisamente suscribe Paolo de Lima: “¿Quién le canta al Estado-nación?” No solo lo hacen los poetas urbanos que escriben en español, sino también quienes se expresan en quechua, aymara y lenguas de la amazonia. Los precursores de este trabajo son Edmundo Bendezú, Alejandro Romualdo, Gonzalo Espino, Ricardo González Vigil y Ugo Carrillo.

Nadie pondría en duda la calidad literaria de Eduardo Ninamango, Dida Aguirre ni de Isaac Huamán. Ninamango escribió en quechua Pukutay/ Tormenta, Dida Aguirre: Arcilla, además está Odi González, un poeta con una poesía extraordinaria. Es preciso mencionar a Rubén T. Yucra Ccahuana (Cusco), Alcides Ruiz de la Vega Tenorio (Ayacucho), Yheny Susana Quispe Mamani (Puno), Wendy Milady Bellido Palomino (Ayacucho), Nicéforo Saúl Gómez Arone y, Luz María Castro Quispe.

Fue Alejandro Romualdo quien inició los trabajos reivindicativos de la poesía en lenguas ancestrales. Luego lo hizo Ricardo González Vigil. Enseguida Manheim, Martin Lienhard, Jean-Philippe Husson, Claudia Rodríguez, Cesar Itier, Alan Durston como Alison Krogel. Gonzalo Espino y Mauro Mamani. Los poetas más jóvenes en quechua son Carlos Huamán y Edwin Lucero Rinza, autor del libro Runapa Ñawin, escrito en quechua.

Víctor Vich, hace un encomiable esfuerzo para tratar de convertir a José Watanave en un poeta social. Como si fuera Vallejo de “España, aparte de mí este cáliz”. Se trata más bien de un poeta intimista y coloquial que desarrolló temas personales. Watanave como todos los poetas antologados tomaron distancia de la realidad cruel y se callaron. Se trata de poetas urbanos hispanos criollos, intimistas, urbanos y confesionales, que no asumieron el compromiso de revelarse contra el injusto sistema imperante.

“En este ensayo me interesa –dice Vich– concretarme solamente en uno de los poemas del libro. Me refiero a aquel titulado ‘La sangre’ que ha sido poco comentado pero que vale la pena ponerlo en primer plano. Muchos críticos han sostenido que, la diferencia de las dinámicas de su generación en la poesía de Watanave no es posible encontrar una crítica política ni una protesta social. El comentario o no es exacto y existen varios poemas al respecto, uno de los cuales he analizado en un trabajo anterior (2013,99-101). Sostengo, es este caso, que el poema ‘La sangre’ es un texto que alegoriza las disputas por la memoria sobre los años de violencia política que sucedió en el Perú y que se activaron luego de la presentación del Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR). A través de un comentario sobre un hecho privado (una enfermedad terminal), el poema constituye una simbológica alegórica que excede a toda historia propiamente personal. El poema empieza diciendo: Los médicos escuchan con estetoscopio”. 2

¿Cuándo habrá una Antología General de la Poesía Peruana en todas las lenguas? Ese día de todos modos llegará. Como dice Heráclito de Éfeso: “El sol es nuevo cada día”.

1.- Golpe, furia, Perú. Poesía y Nación. Paolo de Lima, editor. Editorial Horizonte. Pág. 13. Lima, 2021.

2.- Golpe, furia, Perú. Poesía y Nación. Paolo de Lima, editor. Editorial Horizonte. Pág. 156. Lima, 2021.

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Especial

Congreso unicameral golpista

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Congreso

Jaime Zelada

 

El Poder Legislativo que radica en el Congreso, muestra ignorancia supina acerca de la Política Científica, la Ética Política y la Filosofía de la Constitución. La Política Científica, merced a las políticas gubernamentales, enfrenta los graves problemas nacionales sobre el trabajo, salud, seguridad, servicios públicos e infraestructura. Sin embargo, el Poder Legislativo, enceguecido por “las rabietas”, se coloca de espaldas ante las exigencias sociales de nuestra nación, tal como resulta del análisis que proporciona la descripción científica, la explicación científica, definición científica y predicción científica. En efecto, el jueves 21 de octubre del 2021 en el Diario oficial El Peruano, el Congreso de la República ordena publicar la Ley Nº 31355; que modifica la Cuestión de Confianza, violando la Constitución fujimorista de 1993.

Es decir, “los hijos y ahijados de los progenitores de la Constitución”, la han infringido; no obstante, que “hacen llamados” a defenderla y la declaran inmutable al oponerse cínica y groseramente a la Asamblea Constituyente y Nueva Constitución. Para este “constitucionalicidio”, sus autores han mostrado su auténtica faz, pues lo que buscan con toda evidencia es “la venganza” y no asimilan la derrota electoral del 6 de junio; que sin lugar a dudas es una fecha histórica, pues se derrotó al totalitarismo encarnado en el nazi-facismo que constituye la entraña, la naturaleza y organización de principios del fujimorismo y de sus aliados, los partidos conservadores y retrógrados de la sociedad peruana. Para el fascismo fujimorista no existe, es más, odia a la Ética Política. La Ética Social analiza y fundamenta la conducta de la comunidad y le permite a la sociedad, distinguir el bienestar social y desechar la perversidad y la maldad.

Comprende la investigación de la vida de la comunidad y la tarea fundamental de la filosofía moral, permite a los ciudadanos distinguir lo correcto de lo incorrecto. En este caso, el Congreso unicameral golpista al poner en vigencia la Ley Nº 31355 y supuestamente modificar los artículos 132 y 133, al modificar criminal e intencionalmente han cometido “Delitos contra los Poderes del Estado y el Orden Constitucional”, regulados y penados en el Código Penal.

El bien jurídico protegido, de acuerdo al Título XVI del Código Penal, es el interés del Estado, por la defensa de su personalidad interna contra los atentados a la Constitución del Estado, mediante ofensas a los poderes del Estado y al ejercicio de la libertad de los órganos constitucionales; están impidiendo que, el Poder Ejecutivo cumpla con sus atribuciones y facultades que le asigna precisamente la Constitución. El inter criminis, es decir, el camino tomado por el nazi-facismo y la derecha reaccionaria tiene un objetivo: “la Vacancia Presidencial”. El Congreso unicameral golpista y sus asesores desconocen los principios y métodos de la Interpretación Constitucional, que son los fundamentos de la filosofía del Derecho Constitucional, transgrediendo y violentando conocimientos elementales de la Filosofía del Derecho.

Precisamente, la infracción constitucional de la “tropelía congresal”, que votó a favor de aprobar por insistencia la modificación a la Cuestión de Confianza, deliberadamente han transgredido el todo constitucional respecto de la institución de confianza, regulada en el artículo 99 de la Constitución fujimorista y tendrían que ser procesados en un “juicio político”. Pues la infracción siniestra, irregularmente limita las prerrogativas del Ejecutivo y deja intactas las atribuciones del Poder Legislativo. Esta irregularidad, rompe y termina con “el equilibrio de poderes” y los pesos y contrapesos en el ejercicio del Poder Político. Tanto más, si la propia Constitución fujimorista impone la necesidad de que en casos de Reforma Constitucional se efectúe necesaria e imprescindiblemente a través de un proceso constitucional de reforma, tal como se encuentra regulado en el artículo 32 y 206 del texto constitucional fujimorista. Sin embargo, el Poder Legislativo, por sí y ante sí, merced a una Ley Infraconstitucional transgredió la Constitución.

La exigencia de respeto y acatamiento a la Constitución, se encuentra regulada en el artículo 38 de la Constitución y el deber del Congreso unicameral golpista es de respetar, cumplir, acatar y defender la Constitución. La historia constitucional del país, da cuenta que el voto de confianza en el uso parlamentario data del 19 de octubre de 1878 y aparece posteriormente en la vida institucional del país. Sin embargo, es en la Constitución de 1933, donde aparece diseñada dentro de los alcances que hoy conocemos, obviamente, su funcionamiento guardaba relación con el Congreso bicameral, de conformidad con la Constitución en referencia. A través de los años y del tiempo, fue aplicado y desarrollado en la vida constitucional del país y tuvo sus orígenes en los aportes de uno de sus más connotados gestores: el reconocido Maestro del Derecho Constitucional Manuel Vicente Villarán. También se han elaborado, algunas apreciaciones teóricas sobre la materia en comento; tal como lo sustentado por el Tribunal Constitucional expedida en el 2018; en ella considera la Cuestión de Confianza Obligatoria, en calidad de voto de investidura y la Cuestión de Confianza Facultativa, es planteada por el Ejecutivo como respaldo a las medidas gubernamentales de su decisión.

La Ley de Desarrollo Constitucional sobre la Cuestión de Confianza aprobada por insistencia, pero que transgrede y ejecuta deliberadamente la infracción constitucional debe ser rechazada por todas las peruanas y peruanos. Consecuentemente, invocamos a los Partidos Democráticos (Frente Amplio, Juntos por el Perú y Movimiento Nuevo Perú), y a toda la ciudadanía a mantenernos alertas y vigilantes; puesto que los golpistas, no duermen; muy por el contrario, desarrollan todas sus actividades sin descanso y con toda impunidad, “el dinero les sobra”. El mandato popular: ¡unidad y movilización nacional en defensa de los intereses populares!.

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Desequilibrio de poderes y canibalismo político

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Desequilibrio de poderes y canibalismo político

Rudecindo Vega Carreazo

 

El incesante conflicto entre Congreso y Poder Ejecutivo instalado el 2016 pone en jaque constante a nuestra democracia, al Congreso y al Presidente de la República; hemos tenido jaques mates como nunca en nuestra historia con sobrevivencia democrática. La puja de poder entre dichos poderes ha instalado una especie de antropofagia o canibalismo político donde el interés prioritario del país o ciudadano ha sido olvidado. Meritorio es, y es rasgo sustantivo de nuestra democracia actual, que las crisis se hayan resuelto constitucionalmente y no mediante un golpe de Estado como era costumbre. Nuestra incipiente democracia ha sorteado esta constante crisis porque el poder está distribuido y equilibrado en otros organismos constitucionales; por la carencia de estadistas, debilidad y torpeza política de nuestros partidos y líderes y, qué duda cabe, por una sociedad civil muy atenta a pesar de su “espontaneidad”.

En el último lustro, con el equilibrio de poderes y conflicto entre Ejecutivo y Congreso como telón de fondo, hemos tenido 4 presidentes con 3 vacancias; la vacancia presidencial de hecho (renuncia provocada) de PPK, la vacancia real por incapacidad moral de Vizcarra y la vacancia de hecho (solapada por renuncia obligada) de Merino. Hemos tenido tres censuras de gabinete, el de Fernando Zavala durante PPK y durante Vizcarra el de Salvador del Solar que desencadenó la disolución del mayoritario congreso Fujimorista y el de Pedro Cateriano por el nuevo Congreso electo. Hemos tenido dos Congresos con composición muy diferente para un mismo periodo. Y hemos culminado el periodo gubernamental con Presidente de un partido (Morado) que no logró participar en las elecciones del 2016 y una Presidenta del Congreso (la actual Premier) de un partido opositor minoritario en dicho periodo. Nuestro último lustro ha sido una “prueba ácida” a nuestra democracia y hemos sobrevivido. Pena que nuestros políticos no han aprendido y quieren perpetuarnos en sus ocultos intereses y eternos conflictos.

Es canibalismo político que a menos de tres meses de instalado el gobierno de Pedro Castillo y el nuevo congreso tengamos ya dos gabinetes, renuncias ministeriales obligadas, solicitudes múltiples de censura, moción parlamentaria de vacancia presidencial presentada e iniciativas anunciadas de disolución del congreso. Es antropofagia política que esta semana el Congreso de la República por insistencia (el Ejecutivo había observado la ley aprobada) haya promulgado la Ley N°31355 “Ley que desarrolla el ejercicio de la cuestión de confianza” a sabiendas de su inconstitucionalidad y procurando a su favor, el desequilibrio de poderes mediante una amenaza real de jaque mate permanente al Presidente y a su gabinete en particular.

La mencionada ley inconstitucional, más allá del debate jurídico, padece y parece, la “crónica de una muerte anunciada”. Hay hechos que marcan su nacimiento y futuro de manera muy concreta: 1. Ella contraviene una sentencia reciente del Tribunal Constitucional que señala que la cuestión de confianza en el Perú es amplia y no sujeta a restricciones legales. 2. La Ley es una reforma constitucional aprobada como ley ordinaria. 3. La ley inutiliza la potestad presidencial de disolución del congreso ante la censura de dos gabinetes 4. La ley promulgada por el Congreso ha desechado y dejado en trámite otras iniciativas legislativas existentes referidas al mismo tema. 5. El Poder Ejecutivo ha anunciado una acción de inconstitucionalidad. La mencionada ley no nace muerta, vivirá meses, lo que demore el proceso y la voluntad del Tribunal Constitucional, que serán suficientes para prolongar nuestra letanía y crisis ante las arremetidas del Congreso de la República durante su vigencia.

La consecuencia inmediata de esa ley inconstitucional, de desequilibrio de poderes y antropofagia política, que obedece a intereses subalternos en el Congreso es debilitar la presentación del Gabinete Vásquez ante el citado Congreso para solicitar su investidura, ya que esta será procesada en ese marco inconstitucional. Me explico: El gabinete Vásquez, lo que no ocurrió con ningún gabinete en los 28 años de la Constitución actual no podrá ejercer el voto de confianza de manera amplia para defender lo propuesta de gobierno del Poder Ejecutivo y, por el contrario, el Congreso tendrá todo a su alcance para interpretar a su real antojo lo que considere como pedido de confianza porque dicha ley establece que “Solo el Congreso de la República puede interpretar el sentido de su decisión.” En rigor, el pedido de confianza ministerial, como potestad del Poder Ejecutivo ha sido desfigurado e inutilizado porque además de lo normado en dicha “ley” hay la oculta intención del Congreso de ser el único que “puede interpretar el sentido de su decisión” respecto de la solicitud de confianza. Prácticamente no existirá censuras de gabinete y en consecuencia no existirá la posibilidad Presidencial de disolución congresal. Vivir a expensas de la mediocridad y avaricia parlamentaria es lo que se quiere perpetuar.

El Poder Ejecutivo queda atado de manos, su propuesta de gobierno sólo será viable para el Congreso, si se ajusta a lo que la oposición congresal desee escuchar. En situaciones tan polarizadas y crispadas como la actual, es someter al gabinete y al Presidente a la “inestable inteligencia emocional” del Congreso. Si a dicha ley añadimos la voraz intención de la oposición de vacar al Presidente y este sin mayoría congresal o sin una minoría lo proteja la fragilidad Presidencial sin capacidad de disolución congresal estará sujeta a los humores parlamentarios. El histórico presidencialismo constitucional del Perú, solapadamente, inconstitucionalmente, es convertido en parlamentarismo ajeno a nuestra historia, política y constitucional, republicana.

La oposición quiere gobernar para lo que fue electa desde el Congreso y para lo que no fue electa desde el Ejecutivo. Existe en los últimos años una penosa vocación congresal de usurpar la Presidencia de la República, se nota una expresa voluntad de golpismo parlamentario. Hay grupos políticos y congresistas que ven la Presidencia del Congreso como un trampolín de asalto al poder políticamente “legalizado”, un combo único, dos en uno, desde la Presidencia del Congreso se promueve antojadizamente la vacancia presidencial para convertirse en Presidente de la República. Duro, terrible, lamentable lo que nos toca vivir.

Por supuesto que también hay mucha responsabilidad del Poder Ejecutivo y del Presidente de la República, ser un país presidencialista no significa ser un gobierno autoritario y sin límites. En el Perú elegimos mandatarios y no mandamases como parecen entender algunos. El Ejercicio Presidencial y del Poder Ejecutivo también está sujeto a normas constitucionales. Ojalá recuperemos el equilibrio de nuestras autoridades y líderes ante el desequilibrio de poderes y antropofagia o canibalismo político actual. Es lo que el Perú, con justa razón, anhela y reclama.

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Especial

La Confederación, la desmemoria  y la historia

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Andrés de Santa Cruz, a pesar del triunfo de Paucarpata, fue derrotado.

JOSÉ LUIS AYALA

 

Uno de los temas importantes que debió ser analizado con ocasión del Bicentenario, es la Confederación Perú–Boliviana. Se trata de un hecho que hasta ahora no ha merecido el análisis correspondiente. No solo para tener una versión fidedigna, sino sobre todo para conocer mejor el pasado y, aprender para que no se repitan los hechos.

El propósito político de Andrés de Santa Cruz, fue desarrollar un proyecto económico liberal. Pero tuvo una grave oposición. El general Agustín Gamarra, se opuso a un hecho que pudo haber cambiado el curso de la historia del Perú. Lo mismo sucedió con el general Orbegoso, afirmaba que Santa Cruz, le había traído al Perú más problema de los que ya tenía. La otra oposición tuvo el apoyo de peruanos que emigraron a Chile para aliarse contra el Perú. Hay una opinión compartida por muchos historiadores: Andrés de Santa Cruz cometió el grave error de haber firmado el Tratado de Paucarpata. Se equivocó gravemente.

El efímero triunfo de Paucarpata fue su derrota. “En ese entonces –dice Natalia Sobrevilla Perea– Chile estaba repleto de exilados peruanos a quienes la Confederación no daba la bienvenida. Santa Cruz fue en parte culpable de ello. A diferencia de su política de excluir a los antiguos enemigos políticos, que lo habían ayudado a pacificar Bolivia, ahora se había rehusado a aceptar a sus enemigos peruanos en su gobierno”.

Para Diego Portales, el proyecto de Santa Cruz significaba una evidente hegemonía comercial, social y política del Perú en el Pacífico. Pero mucho por más el control de aduanas que eran muy rentables. La doctrina Portales resumió lo que vendría después: “El progreso del Perú es la ruina de Chile. Al progreso de Chile es la ruina del Perú”. Esa idea se proyectó hasta la guerra de agresión y conquista contra el Perú en 1879. Acción bélica financiada por Inglaterra.

Felipe Pardo y Aliaga, combatió con odio visceral a Santa Cruz, lo motejó de la manera más vil. Lo llamaba: Cholo, cholo jetón, Alejandro Huanaco, etc. Es verdad que  Santa Cruz tenía mucho de andino. Pardo y Aliaga era un literato mediocre, criollo racista y enemigo de toda posibilidad de integración. Como bien señala Natalia Sobrevilla Perea: “(Diego) Portales apoyó a Pardo. Lo que lo hizo bastante poderoso. Parecía posible que el candidato preferido de este último acompañaría a la expedición chilena que se preparaba para luchar contra la Confederación. Pero al final Portales apoyó a la facción encabezada por La Fuente”. 1

Debido al Tratado de Paucarpata, Santa Cruz perdonó la vida de chilenos vencidos y  a peruanos traidores. Proporcionó ropa, alimentos, acémilas y guías para que retornaran a Chile. Pero la oligarquía chilena no aceptó no solo la humillación y derrota vergonzosa, sino porque con ese hecho, no había posibilidades ni razones para armar otro ejército y derrotar a Santa Cruz. El ejército chileno-peruano, llamado Ejército Unido Restaurador enfrentó a Santa Cruz en la batalla de Yungay, el 20 de enero de 1839. Nunca fueron juzgados quienes siendo peruanos mataron a soldados peruanos en Yungay.

Natalia Sobrevilla Perea asevera: “La Confederación tuvo muchos enemigos, cuyo deseo era vencer tanto a Santa Cruz como a su proyecto político. Prosiguieron su lucha con la Confederación, a pesar de su fracaso en 1837 en la primera campaña, que terminó con el Tratado de Paucarpata, y finamente lograron ponerle fin en 1839. Aunque luego de su defunción se hicieron algunos intentos para revivirla estos jamás tuvieron éxito, y el sueño de la unión se hizo trizas con el destierro de Santa Cruz a Europa en 1846… Pero en Bolivia se le tenía tal temor y no se le permitió regresar a mediados del decenio de 1850, razón por la cual tuvo que llevar a cabo su campaña presidencial desde la vecina Argentina”.

Este tema debió haber sido debatido para que las nuevas generaciones tengan una visión crítica y a la vez constructiva de nuestro pasado. Por lo que es obvio pensar en la necesidad de reescribir la Historia del Perú. Es una tarea de las nuevas generaciones de historiadores, es una labor que tomará varios años, pero hay que hacerlo de todos modos.

“Aunque hoy en día nadie propone –dice Natalia Sobrevilla Perea– una unión política estrecha entre los Estados de Perú y Bolivia, y aunque la confederación, tal como la imaginaron Bolívar y Santa Cruz, es hoy aún menos viable que hace doscientos años, los pueblos que viven en la frontera sigue siendo los aymaras, quienes han ocupado durante siglos esas tierras por las cuales tanta sangre se ha derramado. Ellos viven tal como lo han hecho desde la Independencia, transitando constantemente entre los tres países sin importantes particularmente en cuál Estado-nación se encuentran”. 2

Sin embargo, la realidad humana, cultural, política y geográfica no es así. El trabajo de Natalia Sobrevilla Perea, es de orden académico en base a lecturas en archivos y bibliotecas especializadas. Los aymaras hoy día hablamos de Nación aymara, diseminada en las Repúblicas de Perú, Chile, Bolivia y Argentina. Respetamos los tratados referentes al Derecho internacional público. Pero al mismo tiempo y más allá de nacionalismos, nos une la memoria social, la historia común, la geografía, la cultura, el idioma, nuestros héroes, sobre todo la necesidad de llegar al poder para establecer el retorno del Tunupa. Y ese día llegará.

Con razón Friedrich Hegel decía: “Historia es el progreso de la conciencia de la libertad”.

Natalia Sobrevilla Perea. Andrés de Santa Cruz. Caudillo de los Andes. Fondo Editorial de la PUCP. Página 205. Lima, 2015.

Natalia Sobrevilla Perea. Andrés de Santa Cruz. Caudillo de los Andes. Fondo Editorial de la PUCP. Página 262. Lima, 2015

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