Entre la soberanía y la traición

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Congresista Manuel Dammert, del Frente Amplio, denuncia que mientras la atención pública se centra en las noticias contra la corruptela, nuevas ambiciones oscuras pugnan por darle al gas del sur un destino que no beneficia a los consumidores.

Manuel Dammert

—¿Qué opina de la decisión del Gobierno respecto a la anulación del proyecto del Gasoducto Sur Peruano?
—La decisión del Gobierno ante las evidencias de coimas pagadas por Odebrecht en este caso, así como el inicio de detención de funcionarios coimeados, llevó a que se declare la nulidad del contrato del gasoducto con Odebrecht. El Gobierno tomó una entre dos opciones. Decidió declarar nulo el contrato al vencer el plazo para el financiamiento de $4,125 millones de dólares que no pudo concretar. De esta forma el Gobierno no recurrió a la cláusula anticorrupción o a un acuerdo entre las partes, que se sepa.

Esta vía tiene consecuencias jurídicas con impredecibles procedimientos futuros. El primer paso es ejecutar una carta fianza por $ 262 millones de dólares. Al año de lo cual se debe realizar una subasta. ¿Con el mismo contrato?

¿Cuál es la propuesta que está haciendo el Gobierno?
-El anuncio definido es anular el pago que como aporte debían hacer los usuarios a través de los recibos de luz. Entre mayo de 2015 y octubre de 2016 pagaron 108 millones de dólares. El Gobierno anuncia que lo va a devolver sin haber precisado la forma.

—¿En qué estado el Gobierno asume el proyecto gasoducto y en qué rumbo lo orienta?
—El proyecto gasoducto está avanzado en un 37% y el 62% de la tubería ya está trasladada al país. El Gobierno anuncia que va a realizar un nuevo estudio para rediseñar el proyecto, lo que puede demorar uno o dos años. Mientras tanto existen contradicciones en los anuncios oficiales respecto a la participación de los socios de Odebrecht. Inicialmente dijeron que todos estaban fuera y solo se limitarían a cobrar alguna cuota del valor contable. Pero el día 24 de enero el presidente PPK anunció que van a continuar Enagas y Graña y Montero, excluyendo solo a Odebrecht.

Este anuncio presidencial aparentemente indicaría que se va a mantener el contrato que fue cuestionado, justo por los sobrecostos incluidos por Odebrecht. Con coimas, encareció el proyecto de 1,500 a 7,300 millones de dólares. Esto es inaceptable.

-¿Qué otro anuncio del Gobierno en la continuación del proyecto?
Mantener el gasoducto sin petroquímica. Esto es, tender el ducto hasta el Nodo Energético para abastecer a las dos centrales eléctricas ya construidas, con una demanda de 320 millones de pies cúbicos de gas que exporte electricidad barata al norte de Chile. El plan B adicional anunciado como reemplazo por el ministro Tamayo, es llevar el gas vía camiones al sur peruano. El Gobierno se ha cuidado de no mencionar, y por tanto obviar, y rechazar a la petroquímica. El plan B es solo un plan bamba, pues a un reducido sector residencial del sur peruano le venderán el gas al precio del balón de GLP, es decir, caro, mientras exportan el gas como electricidad a Chile a precio de subsidio.

-¿Tiene razón el Gobierno para no afirmar la petroquímica como parte del proyecto del gasoducto?
-Es una insensatez. Actualmente existen las condiciones para que una nueva licitación incluya el gasoducto y la petroquímica. El nodo energético demandará 320 millones de pies cúbicos diarios, con una demanda potencial de 820 millones. Además, existen solicitudes de empresas industriales del sur con una demanda de más de 800 millones de pies cúbicos, la que se amplía agregando el consumo residencial y automotriz. La demanda, por tanto, está garantizada.Y la oferta, también está garantizada: en el Lote 58 donde la empresa estatal china ha certificado reservas de 4 TCF, esto es medio Camisea adicional.

—¿Quiénes estarían interesados en otro uso de esas reservas?
—Los que rechazan la petroquímica. Nuestras reservas quieren destinarlas a quemar el gas para producir una energía eléctrica barata para el norte de Chile. También para ampliar las condiciones de exportación a los mercados mundiales, que incluirían el abastecimiento al ventajoso contrato de Enagas que tiene con Chile para exportar a Argentina el gas natural licuado (GNL) a precios de Asia. El Perú perdería definitivamente su renta estratégica del gas y una oportunidad para la industrialización. El saqueo actual exporta al mercado mundial 620 millones de pies cúbicos diarios (pcd), a un precio regalado y abastece solo con 20 millones de pcd al mercado nacional. Aún más, ¡en cualquier momento reemplazan el diseño del Gasoducto Surandino por un “ducto costero”, de Chilca al Nodo del Sur, aduciendo que es más barato, como ya lo quisieron hacer antes, y lo anuncia el Sr. Álvaro Ríos!

—El Gobierno anuncia la relicitación del contrato, ¿en qué términos debería hacerse?
-La relicitación debe hacerse a partir de modificar el estudio del proyecto para incluir la petroquímica y los ramales en el resto del sur. Garantizada la oferta de gas y la demanda de consumo en el Perú, el proyecto podría sí responder a las necesidades estratégicas del sur peruano y del Perú en su conjunto. Para este fin presenté el 9 de enero del 2017 con el Bloque Movimiento Nuevo Perú, el Proyecto de Ley 857-2016 “Proyecto de ley que declara de necesidad pública e interés nacional al Proyecto Integral de masificación del gas natural en el sur del Perú, con la construcción y operación de un Gasoducto del Sur y la creación del complejo industrial petroquímico, articulando el sur, quedando autorizado el Poder Ejecutivo para la convocatoria a concurso, al vencerse la convocatoria anterior, con nuevos aspectos que garanticen su cumplimiento y sancionen cualquier acto de corrupción” . Este proyecto tiene siete artículos que permite las bases para la nueva licitación del GSP.

ADEMÁS

—¿En qué situación está ese proyecto?
—La Comisión de Energía y Minas del Congreso lo tiene en su agenda y debe tratarlo en las próximas semanas. Es la oportunidad para que el Gobierno asuma una perspectiva acorde con el interés nacional y no destruya una inmensa posibilidad histórica que tiene el Perú como desafío inmediato.

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