El mate de las Torres

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Por Aníbal Stacio Panta

 

El gabinete Torres ha caído, con su caída y la crisis total del gabinete con sabor a derrota; aquel qué entiende el juego del poder entiende que es un juego de ajedrez, entiende que esto no es más que un preámbulo para una jugada mayor, un mate, una jugada final. Se inicia, la ronda final en este juego de poder, de esta partida de ajedrez entre los de arriba y los de abajo.

Entre los de arriba habrá quienes intenten negar que la crisis se ha producido y está será su primera jugada, mandar a sus peones y sus alfiles y estos saldrán vestidos de  juristas de «renombre», congresistas animalizados, muchachitos tontos y vulgares periodistas a decir que no hubo negación fáctica de la confianza, que jamás llegó la crisis y que todo está bien, pero si algo nos ha dejado como magistral enseñanza el ex Primer Ministro, es que ninguno de ellos ha poseído realmente la razón, ni el conocimiento que presumen tener como sostuvo Sócrates en  «Apología a Sócrates» escrita por Platón: «Los de mayor reputación están casi carentes de lo más importante para el que investiga según el dios; en cambio otros que parecían inferiores estaban mejor dotados para el buen juicio y es que, durante años aquellos que decían tener conocimiento en realidad no lo tenían o si algo de este poseían no era más que lo superficial”. 

Por eso es que en esta jugada político-jurídica que ha lanzado Aníbal Torres ha acorralado al Legislativo, pese a  que el Congreso sostenga que es inviable  basándose en el reglamento interno del congreso, está claro que se equivoca puesto que el reglamento interno del congreso no es una ley u norma mayor a la constitución, el orden jurídico es claro, no hay mayor ley que la constitución pues es la ley de leyes y como sostiene Aníbal Torres en su libro «introducción al derecho teoría general del derecho» «todos los poderes del estado le deben sumisión» a la constitución ninguno puede contravenir sus fundamentos y estos son claros el Premier puede presentar una cuestión de confianza, si así lo desea, esto establecido así en el artículo 133 de nuestra carta magna.

Así pues siendo legal y políticamente brillante esta acción, el ex Premier ha puesto en jaque al Legislativo, llevándolo al borde de su disolución, lo que sigue ahora es el pedido de confianza del gabinete liderado por Betsy Chávez quien siempre tuvo una buena relación con el ex Primer Ministro y quién sin duda continuará con la misma línea de ataque, esperando la cuenta  regresiva para que se produzca la segunda crisis total del gabinete y por ende el Presidente pueda quedar facultado para disolver el Congreso de la República.

La suerte está echada y casi todas las piezas están en posición, la OEA cómo un alfil, probablemente emita un informe favorable para Castillo, la caballería liderada por Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, llegará al Perú junto a la Alianza del Pacífico y juntos terminarán de poner el jaque a un Congreso cada vez más deslegitimado, liderados por una oposición cada vez más deleznable, perdida en naderías y en una inocultable soberbia. 

Y es que el congreso y la oposición no han entendido lo que Sócrates afirma «Es más sabio, el que, entre vosotros, hombres, conoce, como Sócrates, que en verdad es dignó de nada respecto a la sabiduría», todo lo contrario el congreso y sus aliados creen conocer, creen poder ir en contra del ordenamiento jurídico, creen que controlan de verdad al pueblo y creen de verdad que no hay poder interno ni externo que los pueda parar, sin embargo es la unión interna y externa quien terminará por acabarlos.

Internamente la aprobación del presidente sigue en crecimiento, las bases sociales cada vez más hastiadas del congreso exigen su caída quienes se preparan para llegar a Lima si es necesario y claman popularmente que al único presidente que reconocerán es al presidente Castillo, el hombre por el que votaron. Siendo la cuestión de la soberanía y el poder del pueblo lo que no ha podido entender aún el congreso ni sus aliados, el verdadero poder nace del reconocimiento de otros, se requiere de la aceptación de muchos para poder ejercer ese poder. Por estas razones, esta jugada de ajedrez es monumental, el ex Premier acepta su caída, se sacrifica por lograr un mate y la oposición no se ha dado cuenta aún. 

Y aunque el gabinete Torres ha caído luego de esta jugada no podrán olvidarlo ni sus enemigos, no lo olvidará la historia. Pues se atrevió a enfrentarse a los sofistas modernos.

Y es que solo así contra la corriente es que los grandes alcanzan la gloria, solo así se puede ganar en el juego del poder. Solo hace falta una buena jugada de ajedrez —es un mate de las dos Torres— ha caído el congreso, ha caído su rey.

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