Desleales a Castillo, pero no a su bolsillo.

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El sábado 26 de noviembre el Ejecutivo tuvo su peor derrota dentro del Legislativo. De 130 congresistas, solo 10 votaron a favor del Gobierno, mientras que 98 votaron a favor que este aprueba una demanda constitucional contra el Presidente. Solo hubo 4 abstenciones, mientras que 18 no votaron.

Menos de la octava parte del Congreso respaldó a Pedro Castillo y menos de la cuarta parte de las bancadas que son parte de este Gobierno le defendieron. Por primera vez, la mayoría de los parlamentarios que se reclaman de izquierda hicieron una santa alianza con todo el resto de la derecha contra esta administración que dicen apuntalar.

Y, lo que han aprobado es muy serio: solicitar una medida cautelar y una demanda competencial contra el mandatario.

 

Abandonan a Castillo y a Sánchez.

 

De las 5 bancadas oficialistas, solo los 5 integrantes de Perú Bicentenario respaldaron unánimemente a Castillo. Perú Democrático se disparó en varias direcciones. Guillermo Bermejo fue el único de sus miembros en respaldar a Castillo, mientras que otros 4 se abstuvieron o no votaron.

Héctor Valer, quien fuese su primer portavoz y luego Primer Ministro, dimitió de PD cuando el Premier Aníbal Torres estaba por presentar su cuestión de confianza. Valer ha sido el primero en formular una acusación constitucional contra él, quien, a su vez, fue antes su ministro de justicia.

Valer se ha convertido en el congresista donde todo vale. Electo en la lista de Renovación Popular, la más ultra del derechismo, él hoy saluda al «Hayismo Leninismo». Sin embargo, Valer también dice ser anticomunista y del Opus Dei. Él hizo campaña electoral por Keiko Fujimori contra Castillo y apoyó los intentos de López Aliaga y Montoya de llamar a las FF.AA. a que impidan su ingreso a Palacio.

Ninguno de los 4 colegas de bancada de Cambio Democrático de Roberto Sánchez (el único ministro que siempre ha estado en el Gobierno) respaldaron al jefe del partido Juntos Por el Perú, el cual les llevó a sus actuales curules. Todos ellos votaron con el resto de la derecha, al igual que todos los 10 congresistas del Bloque Magisterial, con excepción de Pasión Dávila (quien respaldo a Castillo) y Paúl Gutiérrez, quien estuvo ausente. Esto último es algo muy grave, pues esta es la bancada más afín al maestro Presidente.

Edgar Tello escribió que Castillo «no podría provocar censuras a gabinetes ministeriales para pretender cerrar el Congreso, pues incurriría en infracción y acusación constitucional. Necesitamos ministros de consenso que se pongan la camiseta del Perú y solucionen los problemas del pueblo.» En dicho Twitter, le está advirtiendo al jefe de su movimiento magisterial que él pudiese alinearse con la oposición si busca cerrar y renovar el actual Parlamento. Para Tello, la salida consiste en hacer más y más concesiones a la ultraderecha a fin de calmarla, aunque el problema es que ninguna de esta la sacia. Es más, el hecho de que Castillo haya decidido respetar la fuji-constitución y el modelo económico neoliberal no ha hecho más que hacerle sentir a los golpistas que la mejor forma de irlo a arrinconarlo y «moderarlo» es con más y más conspiraciones y restricciones.

Mucho más leales a Castillo resultaron ser Guido Bellido (quien se abstuvo) o Carlos Zeballos, quien votó en contra..

 

Cerrón vs Cerrón.

 

Finalmente, Perú Libre ha entrado en una desintegración libre. De sus 15 congresistas que le quedan, 7 votaron contra el Gobierno, Alex Flores y Jaime Quito rechazaron la moción de la derecha, y 6 se abstuvieron o no votaron.

Se supone que el Dr. Cerrón, Secretario General de PL, había dado claras instrucciones en sus Twitters que había que aplaudir la cuestión de confianza presentada por el Premier Torres y pedir pronto una nueva para dejar de estar a la defensiva.

 

Su hermano, en cambio, ha hecho exactamente lo contrario, pues fue uno de los primeros en condenar el inicial pedido de Torres y ahora afirma que «disolver el Congreso sería inconstitucional».

Uno de sus asociados en esa bancada, Américo Gonza, exigió que el Premier dimitiera antes de que el Congreso discutiese la moción de confianza. Así quería evitar que este gaste su «bala de plata» y se vea obligado a darle constantes votos de confianza al Gobierno si es que no quiere verse obligado a ser cerrado. Gonza acusó a Torres de ser el gran responsable del impasse al proponer la confrontación, cuando lo que el entonces Premier estaba haciendo era tratar de poner freno a un Congreso donde su mayoría golpista nunca quiso reconocer su derrota electoral, jamás deja de centrarse en buscar remover al Presidente y ahora tampoco le quiere dejar salir al exterior a que asuma compromisos internacionales del país.

Su intento de aferrarse como sea a sus puestos y altos privilegios parlamentarios les están desacreditando ante sus electores. María Aguero, quien fue una de las de PL que votó contra Castillo, fue expulsada por los trabajadores en la marcha del primero de mayo en Arequipa porque ella previamente se había quejado de que su «sueldo de congresista no le alcanza».

Ese desprestigio se va a agigantar más si se cumple el pronóstico del prestigioso constitucionalista Omar Cairo, para quien la demanda del Legislativo será declarada improcedente por el Tribunal Constitucional. Castillo, en vez de amilanarse por la defección de sus congresistas aliados o de que Waldemar diga que él quiere ser un dictador, más bien podría verse obligado a ir ya hacia el cierre del Congreso.

Waldemar es el Secretario de Ideología de un partido que se reclama «leninista». Mientras los bolcheviques iban al Parlamento zarista para denunciar su carácter y solían, por ello, acabar luego presos (algo que inicialmente hicieron los antiguos parlamentarios socialistas peruanos), el eje central de los actuales legisladores de la izquierda criolla pareciera concentrarse en preservar como sea sus curules y las prebendas que estos les otorgan.

¿Acaso prefieren mantener cómo sea hasta julio 2026 al Congreso más golpista, obstruccionista y racista de nuestra historia, antes que buscar cumplir con sus electores para cerrar a la mayor instancia que impide realizar los cambios sociales que ellos prometieron impulsar?.

 

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