Los esperpentos de una diplomacia estrafalaria

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    La crisis diplomática del Perú con Venezuela es un himno a la falta de sentido común en el manejo de nuestra política exterior. No se trata de defender a Maduro que ha arruinado Venezuela convirtiéndola en una sociedad de escasez y un desierto de democracia. Se trata más bien de la cantidad de esperpentos que ha cometido la cancillería y que han terminado por fortalecer la posición diplomática de Maduro frente al Perú.

    ESPERPENTO 1
    La invitación a Maduro en noviembre a la Cumbre de las Américas. Dado los insultos de Maduro al presidente PPK y al retiro de nuestro embajador, por un mínimo de decoro, nunca se debió exponer al presidente del Perú, haciéndole firmar la carta de invitación a Maduro. La debió suscribir el canciller. Eso dictaba el decoro. Error de Luna.

    ESPERPENTO 2
    La premier y la canciller nunca debieron declarar que no podían dejar de invitar a Maduro, señalando que “no se puede dejar de invitar a todos los presidentes de la OEA y a Maduro se le tenía que invitar”. Esto llevó a que el presidente PPK también declare. “Nicolás Maduro está invitado, puede venir”. Dada la situación de deterioro progresivo de la institucionalidad democrática en Venezuela, la canciller no debió ratificar la invitación a Maduro. Menos aún el presidente del Perú. Lo profesional era el silencio. En diplomacia hablar demasiado es fatal. Error de la ministra Aljovín.

    ESPERPENTO 3
    La “desinvitación”. No habrá en la historia de la diplomacia multilateral un caso en que un canciller desinvite a un jefe de Estado, a una reunión multilateral. El gobierno del Perú no tiene facultad ni competencia para vetar la participación de un jefe de Estado de un país miembro de la Cumbres de las Américas. Maduro nos guste o no, tiene la legitimidad para participar simplemente porque su país es miembro de la Cumbre de las Américas. Solo puede impedir su participación una decisión de todos los cancilleres de los países miembros de las Cumbre a través de una concertación previa en el ámbito del Grupo de Revisión de la Implementación de Cumbres (GRIC) Que es el mecanismo de preparación, organización y seguimiento de las cumbres.

    El Perú no puso el tema de Maduro en el GRIC. Lo llevó de frente a los cancilleres. Otro grave error. Y los cancilleres le dijeron No. Ninguna cancillería seria, por más enemiga de Maduro, podía participar del procedimiento inaudito de la “desinvitación.” El Perú asumió la decisión unilateral. Y como era natural ningún canciller quiso comprometerse con este esperpento. Ni siquiera aceptaron “tomar nota” de la decisión peruana”. Solo por cortesía dijeron “respetamos la decisión del Perú.” Que no es lo mismo que decir la compartimos. Error de Aljovín, Mercedes Aráoz y asesores diplomáticos.

    ESPERPENTO 4.
    La canciller Aljovín dijo que el Grupo de Lima respaldó la decisión peruana de desinvitar a Maduro. Esto es una falsedad. Ya todos los países lo saben. Y es una falsedad mayor que será criticada en las primeras sesiones de la Cumbre cuando se interpele a la canciller peruana por la desinvitación (obviamente lo harán los países que están en contra, y los hay). También es falso que “la cláusula democrática” de la Declaración de Quebec habilita automáticamente al Perú a desinvitar a Maduro. No es así.

    Si bien el texto de Quebec dice que una ruptura del sistema democrático es un obstáculo insuperable para la participación en las Cumbres de América, dice también que en el caso de una ruptura del orden democrático se harán consultas entre todos los cancilleres de los países miembros de las Cumbres. No dice pues que el país sede tiene potestad unilateral para desinvitar, sino que tiene que haber consultas entre los cancilleres de los países miembros de la Cumbre. Y estas consultas no se han hecho. Error de Aljovín y asesores diplomáticos.

    ESPERPENTO Máximo.
    El auto engaño. Se piensa que se ha ganado por los efectos en la prensa y el impacto de la decisión de desinvitar. Sin embargo, muy pronto el tema de la Cumbre, la corrupción y la democracia, serán eclipsados por un cuestionamiento muy serio de los procedimientos esperpénticos de la actual gobierno de invitar y desinvitar a Maduro. Error de Aljovín y Aráoz.

    Quien gana
    Maduro se victimiza como un miembro de la Cumbre que es injustamente desinvitado, esta situación lo fortalece diplomáticamente. Todo está ahora en manos de Maduro, él evaluará si viene o no. Y si viene no hay base legal migratoria para impedir su entrada, porque todos los venezolanos entran sin visa. Y detener ilegalmente en el aeropuerto a un jefe de Estado miembro de la Cumbre tendrá graves costos para el Perú. Además, es de locos des invitarlo por factores democráticos cuando viene Raúl Castro y también el Presidente Hernández de Honduras, que es acusado de fraude electoral.

    Posible salida
    Ante una inminente llegada de Maduro, la canciller deberá olvidarse de su desinvitación y decir diplomáticamente que no es bienvenido, pero conforme al derecho internacional no puede impedir la participación de un país miembro de la Cumbre de las Américas.

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