La lucha por una pensión justa

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    Esta semana, una parte del debate político ha girado alrededor del sistema privado de pensiones. El actual sistema vulnera el derecho a la intangibilidad de los fondos y el acceso a una pensión justa para los afiliados; eso se agrava aún más cuando no existe la debida información para los miles de aportantes, quienes solo esperan que su esfuerzo diario se vea recompensado con una jubilación digna.

    Como señala el Dr. Luis Castillo Paulino, experto en temas previsionales, son casi seis millones de afiliados a las AFP, los que ven aminorarse sus fondos a los niveles de 2014, pues están sufriendo las pérdidas de los mercados financieros internacionales. Para quien no lo sepa, el 41% del fondo de los afiliados están colocados en instrumentos extranjeros.

    Una de las tareas a realizarse actualmente es reducir el límite de colocación de fondos en instrumentos extranjeros, porque es elevado, y eso debe reorientarse hacia mayores oportunidades de inversión en instrumentos nacionales del mercado de capitales, especialmente en infraestructura urbana y rural en el país. Son cerca de 116 millones de soles en juego.

    El 54% de los afiliados recibe una pensión inferior a una remuneración mínima vital; es decir, 83,714 personas afiliadas al sistema privado de pensiones no tienen lo suficiente para vivir. Si a ello le sumamos que el 27% no obtiene ni siquiera lo equivalente a una pensión de sobrevivencia que otorga la ONP, que es de 415 nuevos soles, entonces el panorama es desolador.

    Esto contraviene al artículo 67 del convenio N° 102 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ratificado por el Perú, que establece que el monto de la pensión no deberá ser inferior al 40% de la remuneración del trabajador que se jubile. La pensión promedio del sistema privado es menor del 40%

    El sistema privado ya ha engañado a miles de aportantes con el cuento de la “renta vitalicia”, a quienes se les dio una pensión de entre 600 y 700 nuevos soles por cada 100 mil nuevos soles de su fondo, a cambio de que este fondo pase a las arcas de la aseguradora. Es decir, los afiliados solo reciben la rentabilidad de su fondo, pero su fondo, su capital, ya no les pertenece. Nunca podrán utilizar su fondo ni heredarlo a sus familiares.

    Castillo señala que existen actualmente más de 200 mil solicitudes de desafiliación y 6 mil reclamos a la Defensoría del Pueblo por demoras en trámites de desafiliación. Mientras tanto, las AFP ya se embolsillaron en el año pasado 446,785 millones de nuevos soles.

    Últimamente, se estuvo fraguando una nueva arremetida contra los trabajadores para reducirles su pago de jubilación mensual con el cuento de la esperanza de vida que alguna empresa extranjera había augurado en 110 años. Ningún obrero vive tanto. Felizmente, esa treta empresarial no ha sido implementada.

    Queda claro que el actual sistema privado de pensiones no da para más. Debemos aprovechar este momento para discutir seriamente como sociedad, el modelo de pensiones que queremos construir. Un modelo que garantice universalidad y equidad, donde el Estado garantice una pensión básica para todos los peruanos y peruanas y que puede complementarse con aportes individuales de aquellos ciudadanos que lo deseen voluntariamente.

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