José Enrique Rodó: ¿Dónde está ahora Ariel?

    437
    0
    Lady Rojas Benavente, revalora a Rodó en un siglo convulsionado.
    Lady Rojas Benavente, revalora a Rodó en un siglo convulsionado.

    Hubo una época en que quien no había leído “Ariel” (1900) no existía. No podía opinar acerca de valores humanos, educación y menos de pedagogía. Precisamente el libro “José Enrique Rodó: El internacionalismo americano”, edición Enigma en Buenos Aires (2019), a cargo de Lady Rojas Benavente, Concordia University, Montreal, Canadá, permite tener una nueva visión del escritor uruguayo. Es posible también leer textos de Gonzalo Aguiar Malosetti, Nelly Roffé y Wojciech Tokarz.

    -La primera idea del libro es: “Necesitamos definir el con­cepto del intelectual”. ¿De qué se trata?

    -A fines del siglo XIX, la in­tervención de Emilio Zola hacia el abuso político del gobierno francés sobre Dreyfus, facilitó el nacimiento de una conciencia de la responsabilidad ética que atañe a los intelectuales frente a debates sobre problemas na­cionales e internacionales. La incursión del crítico Zola en la política desenmascaró el racismo del Estado francés antisemita al capitán judío, acusado de traidor a la patria.

    Promovió los derechos de los ciudadanos en la república y el establecimiento de la justicia para todos independientemente de su raza, religión y cultura. Además de la plataforma pública, se me­joró el trabajo profesional de los escritores y periodistas, en revis­tas académicas en las Américas y en Europa. Tomaron con gran seriedad el impacto cultural de las nuevas ideas y del arte y sus hacedores, dentro de una sociedad democrática.

    -¿Qué influencia marca­da tuvo las ideas de Rodó en América?

    -Las ideas liberales y civiles de unidad de Rodó y sobre todo su posición frente al arte, antes de publicar su obra mayor, “hora es ya de que procuremos hacer de nuestro arte (si es que de veras aspiramos a tener alguno) obra seria y consciente” (Obras completas, 93) fueron muy bien apreciadas, en una era de confusión.

    Sus propuestas en Ariel, se regaron por el continente y constituyeron un llamado a la juventud americana a movilizarse y transformar la realidad caótica, partidarista y violenta. Tomaron pulso de lo que pasaba en la política, economía, materialismo montante, cultura de copia de modelos extranjeros y presencia peligrosa del capitalismo de los Estados Unidos en la independencia de Cuba de España. El gobierno mexicano regaló ejemplares de Ariel en los centros educativos. Sus ideas fueron difundidas y debatidas en los círculos literarios.

    -¿Cuáles son las coincidencias y visión histórica entre González Prada y Rodó?

    -Ambos intelectuales surgieron en un contexto continental de absolutismo político y conflictos partidarios, de dependencia cultural y religiosa de España, de dispersión social y administrativa.

    Pugnaron por definir los cimientos de cierta legislación que favoreciera los cambios a favor nacional y continental, la autonomía de las economías.
    Rompieron definitivamente en sus discursos con las lacras del pasado colonial y se atrevieron a vislumbrar el presente con esperanza. Rodó afirmó su fe y principio de base, “veo tanta vitalidad, y tanta riqueza, y tanta fuerza almacenada en estas tierras bendecidas por la Naturaleza, que tengo por cuestión de tiempo el triunfo sobre los resabios del pasado y el predominio definitivo de los hombres de pensamiento sobre los caudillos levantiscos.”

    En la misma dirección, González Prada combatió a los gobernantes, a los sacerdotes, a los legisladores que solo se preocupaban de sus propios intereses, no del pueblo.

    -¿Por qué recurrió a un personaje de Shakespeare y no inventó uno propio?

    -Especulando, podemos in­ducir que la apropiación del per­sonaje Próspero, el de William Shakespeare, encarnaba mejor para Rodó su perspectiva civili­zatoria. Un profesor y líder que vehicula sus ideas del espiritua­lismo, estética y ética humanista y paz política, entre la minoría selecta de educandos masculinos del continente americano. Es la conclusión a la que llego en mi ensayo.

    -¿Cómo defines ahora a “Ariel” ante el avance de las ciencias sociales?

    -Un antecedente de las ideas de Ariel, lo encontramos en los Escritos de la Revista Nacional de Literatura y Ciencias Sociales (1895-1897), que Rodó fundó e implementó como una tribuna americana abierta a los españo­les, donde ventiló sus críticas no solamente a la estética atrasada, al oscurantismo ideológico, a las injusticias sociales, al derecho que defiende a los poderosos y otros asuntos sobre la renovación de los pueblos.

    -¿Qué es la larga tradición misógina del colonialismo?

    -Si circunscribo tu pregunta a mi investigación donde comparo las posiciones de estos dos inte­lectuales americanos, José Enri­que Rodó con Manuel González Prada, resulta una evidencia que ni siquiera los más iluminados y visionarios pudieron enfrentar la cuestión de los géneros con altura. La falta de reconocimiento de las autoras y sus fuentes bi­bliográficas cuando se trataba de mujeres novelistas y ensayistas, sigue irritándome.

    Sigue válida la metodología del feminismo peruano, que des­de Aurora Cáceres y María Jesús Alvarado Rivera, dos pioneras y luchadoras, que fueron obligadas a exilarse fuera de Perú, sirva para contrarrestar lo que bien calificas como “la larga tradición misógina del colonialismo”.

    Artículo anteriorMi Tía
    Artículo siguienteGloria bajo sospecha