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De virus, solidaridades y otras plagas del Perú

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En 1970, la solidaridad de la población fue enorme.

El domingo 31 de mayo se cumplió 50 años del gran te­rremoto que vino del subsue­lo, de 7.9 de magnitud en la escala de Richter, que arrojó 70,000 muertos, 20,000 des­aparecidos y 140,000 heridos, 25 ciudades de la costa y la sierra devastadas, un aluvión de barro y piedras que arrasó la ciudad de Yungay y conse­cuencias humanas, sociales, psicológicas y económicas que dejaron huella hasta el día de hoy.

Cinco décadas después, estamos siendo devastados por una pandemia mundial que vino de fuera en avión, se trasladó en combis hasta los barrios marginales de Lima, en buses o a pie hasta las principales regiones del país y en bote hacia las comunida­des indígenas y nativas de la selva amazónica. La respues­ta a estas dos hecatombes apocalípticas por parte de los gobiernos, de los políticos, de los dueños del Perú, de la so­ciedad civil organizada y de la cooperación internacional ha sido diferenciada.

En 1970 teníamos un go­bierno militar revolucionario que buscaba el bienestar de la población con reformas en lo agrario, educativo, cultu­ral, industrial, de relaciones internacionales y actuando centralizadamente con cri­terio, lógica, sentido común, transparencia, honradez y equidad. Preocupándose por los más pobres.

Ahora tenemos un go­bierno y un régimen político en crisis que actúa con criterio neoliberal minero-exportador a ultranza, con lógica de primero la economía que la vida, con sentido común individualista de “el que puede, puede”, con poca transparencia en la infor­mación que proporciona y nin­gún señalamiento sobre que la crisis del sistema de salud tiene responsables pasados y actua­les, con casos indignantes de encubrimiento e impunidad de los corruptos y con una opción preferencial por las inversiones de los grupos más poderosos del país.

En 1970, la solidaridad de la población fue enorme, basa­da en criterios comunitarios y de reciprocidad de las organi­zaciones sociales y comunales que las medidas del gobierno militar alentaron. El gobierno de entonces recibió de inmedia­to la cooperación solidaria de Cuba, de otros países socialistas, de varios países europeos, pero incluso de los Estados Unidos y Canadá.

En lo personal, con varias decenas de estudiantes de la Universidad del Pacífico, de la Universidad Católica, así como las universidades públicas de San Marcos y La Molina, realiza­mos colectas de víveres, abrigo y dinero en Lima, financiamos transporte de ayuda básica ha­cia las zonas devastadas y estu­vimos entre 2 y 3 meses traba­jando en apoyo a las familias damnificadas.

El 31 de mayo también se cumplen 50 años de la inaugu­ración del mundial México 70 con el partido entre las seleccio­nes de México y la URSS. El 2 de junio el Perú jugaba su primer partido contra Bulgaria. Los ju­gadores peruanos llevaron un cintillo negro en memoria de las víctimas del terremoto.

Recuerdo que durante el partido Perú-Bulgaria, yo esta­ba encima de un montón de frazadas solidarias, junto con un grupo de estudiantes, en el campo de fútbol de la Hacienda San Jacinto en Nepeña, valle del Río Santa, a 421 km de Lima, cerca de Chimbote en la costa. Esta hacienda que pertenecía a la familia Larco, un año an­tes había sido expropiada en el marco de la Reforma Agraria y entregada a los campesinos en cooperativa.

Perú iba perdiendo 2 a 1 en el primer tiempo, pero le voltea­mos el partido 3 a 2, algo inédi­to en un mundial. Nos dieron una alegría enorme en medio de la tristeza por la tragedia. Y continuamos repartiendo fra­zadas y alimentos en Nepeña, Chimbote y llenando camiones para ir rumbo a Huaraz y Yun­gay en la sierra del Callejón de Huaylas. En mi caso fueron casi dos meses inolvidables al lado de las comunidades afectadas en la Cordillera Negra, frente al Huascarán y el Huandoy. Re­cuerdos importantes que nos dejaron huella ya que la gran mayoría de las chicas y chicos que fuimos a esas zonas, retor­namos con mucho entusiasmo para cambiar nuestro país. Cin­cuenta años después, aún esta­mos en ello.

Con el Neoliberalismo se convenció a la gente que lo mejor era la individualización y que la solidaridad era un invento izquierdista.

Con el Neoliberalismo se convenció a la gente que lo mejor era la individualización y que la solidaridad era un invento izquierdista.

El coronavirus es sólo uno de los tres virus que nos acosan, nos enferman y nos matan. El otro virus es el neoliberalismo que desde hace más de 40 años tam­bién mata personas, culturas, instituciones y recursos natu­rales. Este virus lo impulsamos, desde que Margaret Thatcher y Ronald Reagan nos impusieron el “Consenso de Washington”, un paquete de medidas impues­tas a los países en desarrollo a través del Fondo Monetario In­ternacional, el Banco Mundial y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos que incluía disciplina fiscal, eliminación de los subsidios, particularmente los dirigidos a la educación, salud e infraestructura que favorecían a los sectores más pobres, reforma tributaria favorable a los más ricos, liberalización del comercio, eliminación de las barreras a la inversión extranjera, privatización de empresas estatales, desregulación y seguridad jurídica para el derecho a la propiedad. El tercer virus es el cambio climático, provocado por unos gases basados en combustibles fósiles, en uso excesivo de carnes de res y en la deforestación de bosques, que también mata gente, instituciones y culturas.

Los tres virus eran y son “la normalidad” a la que quieren volver cuanto antes los repre­sentantes de la Confederación Nacional de Instituciones Em­presariales Privadas (CONFIEP), la Sociedad Nacional de Mine­ría, Petróleo y Energía (SNMPE), la Sociedad Nacional de Pes­quería (SNP), la Asociación de Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), bancos y em­presarios para quienes el nego­cio vale más que las vidas.

El Perú no estaba preparado para enfrentar esta pandemia. Tras el autogolpe de Alberto Fu­jimori en 1992, se impusieron las medidas recomendadas des­de Washington, plasmadas en la Constitución de 1993, y desapa­reció lo poco que quedaba de los servicios básicos del Estado. Se privatizó todo lo que se pudo, se destruyeron los sistemas de salud y educación y, lo peor, se convenció a la población que lo mejor era la individualización y que la solidaridad era un in­vento izquierdista.

Al 28 de mayo del 2020, tras 74 días en cuarentena, hay casi 4,000 muertos por esta enfer­medad. La presión de los gre­mios empresariales obligó al gobierno a abrir ciertas activi­dades económicas, incluyendo la minería, construcción y en­trega de productos a domicilio (o delivery, como se le conoce aquí), esta última el ejemplo más clamoroso de la informali­dad que abarca a más de 70 por ciento de la fuerza laboral.

Y la gente sigue muriendo. No hay camas en los hospita­les, no hay equipos, no hay personal. Lo poco que en dos meses ha hecho el gobierno de Vizcarra es loable, pero no es suficiente y nunca será sufi­ciente si el gobierno de turno no empieza a invertir en sus ciudadanos. Tarde o temprano el virus cederá, pero no se debe retornar a seguir haciendo lo mismo. Debe optarse desde ahora por un cambio sustan­cial del modelo de consumo, producción y energético, dejar de ser un país de comercian­tes y prestadores de servicios, para convertirnos en un país de productores de alimentos y fabricantes de valores de uso, no solo de cambio.

Esto supone no orientar la producción primordialmen­te hacia la exportación sino hacia los mercados internos basados en la producción fa­miliar agro-silvo-pastoril-pis­cícola, la diversificación pro­ductiva, el aprovechamiento de la biodiversidad, la agro industrialización, la poten­ciación de la gastronomía, la soberanía alimentaria, el aprovechamiento sostenible de los bosques que son el ori­gen del agua que consumi­mos y la gestión de cuencas hidrográficas, mares, lagu­nas, ríos y humedales.

Nota aparte merece la enorme solidaridad que en 1970 y años posteriores reci­bimos de Cuba Revoluciona­ria, no sólo con donaciones de sangre – incluido Fidel Castro y los principales diri­gentes – sino con centenas de médicos e ingenieros constructores que vinieron al Perú y se quedaron varios meses y algunos años para apoyarnos, con el aval y agra­decimiento del Gobierno Re­volucionario de entonces y del pueblo peruano.

Qué diferencia con lo que sucede ahora con el Gobierno del Presidente Vizcarra, que luego de dos meses y más del azote pandémico, ha acepta­do finalmente la incondicio­nal ayuda médica cubana y de la República Popular Chi­na. Esto, con una Cancillería alineada con el gobierno de Donald Trump y sustentado­ra del Grupo de Lima contra Venezuela. Grandes diferen­cias, pues…

* Economista licenciado en la Universidad del Pacífico. exViceministro de Desarrollo Estratégico de los Recursos Naturales del MINAM (2011), asesor asesor parlamentario (2016-2017 y 2019). Actual in­vestigador del Instituto para el Desarrollo y la Paz Amazó­nica IDPA y del Foro Social Pan Amazónico FOSPA.

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Política

Boluarte pidió a bancada de Perú Libre “no dejarse llevar por ideas de algunos dirigentes”

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Dina Boluarte

La vicepresidenta de la República y ministra de Desarrollo e Inclusión Social, Dina Boluarte, pidió a la bancada de Perú Libre “mantener la unidad” y “no dejarse llevar por las ideas de algunos dirigentes”. Asimismo, precisó que las discrepancias existentes “deben resolverse dentro del partido”.

“Creo que los temas del partido se atienden dentro del partido. Nosotros con la congresista y hoy ministra Betssy (Chávez) ayer sacamos una carta pero llamando a la militancia de Perú Libre para poder trabajar unidos, con madurez política, no dejarnos llevar seguramente por ideas de algunos dirigentes”, manifestó a la salida de un evento del programa Cuna Más en la región La Libertad.

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Política

Magistrados a evaluar tienen menos de un mes para presentar documentos

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Junta Nacional de Justicia (JNJ)

La Junta Nacional de Justicia (JNJ) convocó a evaluación a 200 jueces y fiscales, quienes tienen plazo de presentar sus documentos hasta el próximo 12 de noviembre.

La presentación de documentos se debe realizar a través de la Ficha Única del Magistrado, una plataforma digital disponible las 24 horas del día.

Entre los principales documentos que deberán presentar, están las muestras de su trabajo. Por ejemplo, un juez deberá presentar muestras de sus fallos para que la JNJ evalúe su comprensión de los problemas jurídicos, su capacidad argumentativa, etc.

También deberán presentar muestras de su eficiencia en la gestión de procesos o investigaciones para evaluar cómo conducen una audiencia o qué tan céleres son respecto a su carga procesal.

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Política

Fiscalía pidió impedimento de salida del país para el embajador de Perú en Venezuela

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Fiscalía pidió impedimento de salida del país para el embajador de Perú en Venezuela

El nuevo embajador de Perú en Venezuela, Richard Rojas, tiene un pedido de 12 meses de impedimento de salida del país por parte del Ministerio Público. Él es investigado por lavado de activos por el presunto financiamiento ilegal de las campañas de Perú Libre.

La tarde de este lunes 18 de octubre la Fiscalía hizo público el pedido en el marco de la investigación que realiza contra Rojas. El pedido fue planteado por la Primera Fiscalía Supranacional Corporativa Especializada en Lavado de Activos y fue presentado ante el Segundo Juzgado de Investigación Preparatoria Especializada en Corrupción de Funcionarios.

Dicho Juzgado deberá fijar fecha de la audiencia en la que evaluará el impedimento de salida contra el actual embajador.

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