Colombia, otra sana envidia

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Colombia, otra sana envidia

Rudecindo Vega Carreazo

 

Hace 2 semanas, Colombia, nuestro vecino país nororiental, acaba de elegir a Gustavo Petro, un guerrillero del M-19 como Presidente de la República. Es el primer presidente de izquierda y fue electo en un proceso muy polarizado y sorprendente. La clase política tradicional de conservadores y liberales que se turnaban en el gobierno por décadas ha sido derrotada. La segunda vuelta electoral realizada el 19 de junio fue una disputa entre 2 bloques diferentes de la política tradicional, Gustavo Petro liderando al Pacto Histórico conformado por gente de izquierda y Rodolfo Hernández (empresario conservador ajeno a la elite política colombiana) de la Liga de Gobernantes Anticorrupción; entre sectores de izquierda progresista y la irrupción de una sector de derecha que no se sentía representada por los tradicionales gobiernos de derecha colombianos; entre un político conocido y cuajado de izquierda y un “outsider” de derecha conservadora.

El ex guerrillero Aureliano (seudónimo de Petro tomado del personaje de Cien Años de Soledad de García Márquez) llega a la presidencia en su tercer intento desde el 2010, es un político consumado, en la lucha, en la calle y en el ejercicio público. Tiene harta experiencia gubernamental al haber sido Alcalde de Bogotá con buena gestión, representante congresal, Senador de la República e incluso diplomático designado en el gobierno de Samper. No es un advenedizo ni en la política ni en la gestión pública; su formación política y su experiencia gubernamental serán útiles y claves para dirigir a Colombia. Ha llegado por la izquierda, con la izquierda y con un mensaje de apertura política al centro y a la derecha colombiana. Mirando Perú queda una simple y sana envidia.

Para aquellos que procuraron, otra vez, arrinconar a Petro como comunista y chavista, esta vez no les resultó. Petro ganó, es el nuevo Presidente colombiano y ese mismo día de las elecciones, a pocas horas de los sondeos electorales, Rodolfo Hernández, el candidato perdedor reconoció y felicito el triunfo de Petro, el Presidente de la Republica Iván Duque (cuyo candidato ocupo el tercer lugar) felicitó al ganador y su más claro opositor y crítico político el ex presidente Álvaro Uribe hizo lo propio. Sana envidia, en Perú el ganador Castillo no fue reconocido por la candidata perdedora y sus aliados, denunciaron fraude que no hubo, no querían dejarlo asumir el gobierno y cuando asumió, su “gestión” ha sido sometida a un asedio permanente de la oposición que procura sacarlo (quizás lo logre) como sea del gobierno. Allá los derrotados han aceptado la victoria del opositor y pensando en Colombia tienden puentes con el ganador. Acá los derrotados, sin pensar en el país, siguen obsesionados con desconocer a las autoridades legítimamente electas. En Colombia sus políticos y gobernantes dan esperanza de construir un mejor país, en Perú nuestros políticos lo están destruyendo.

Hay tres mensajes de Gustavo Petro claves para su nuevo gobierno:

1. Él, nacido en la guerrilla colombiana y aparecido a la vida política en el Acuerdo de Paz de hace 30 años, ha convocado a políticos de todas las tendencias a la paz y la unidad de los colombianos. Un hecho muy ilustrativo es que el Partido Conservador ha aceptado el llamado de Petro y su líder que no estaba de acuerdo ha renunciado para hacer posible ello. En Perú diríamos una convocatoria a un gobierno de ancha base. Hay formación política y experiencia de gobierno, queda desear a Colombia que ello funcione y a nosotros quedarnos con nuestra sana envidia.

2. Gustavo Petro ha precisado que su gobierno de izquierda desarrollará por fin el capitalismo en Colombia y desterrará el feudalismo actualmente existente. Los políticos ideologizados, tradicionales, polarizantes de todo lado quedan off side, no entienden que un gobierno de izquierda tenga el objetivo de desarrollar el capitalismo que tanto reclama como propio la derecha. Petro lo ha dicho, es el trabajo que debe hacer, no porque le guste sino porque es lo que Colombia demanda como paso para construir un país más equitativo y justo. Otra vez sana envidia.

3. Petro anuncia un gobierno responsable con el medio ambiente y centrado en lo productivo más que en lo extractivo, ha señalado que no podemos ser países que eternamente basan su desarrollo en la extracción del gas, petróleo y cobre y, que apostará por lo productivo, la industrialización y el conocimiento. Una propuesta así quisiéramos escuchar en nuestro país y no el sin fin de propuestas ideologizadas y trasnochadas que padecemos. Sana envidia Colombia, sana envidia.

A partir de los últimos resultados electorales en América Latina (Perú, Chile, Colombia) y el probable retorno de Lula en Brasil, es curioso y patético ver como en nuestro país, personas muy ilustradas inclusive, tratan de mostrar un mapa rojo, de izquierdas y de corte “comunista” en nuestra patria grande y utilizan de cucos a los gobiernos de Cuba, Venezuela y Nicaragua, tratan de contrabandear política e ideológicamente unos procesos con otros. Son un insulto al real proceso histórico de cada país, todos muy diversos y nada comparables y son un real desprecio a la inteligencia de los peruanos. Ningún país ni ningún gobierno será modelo o ejemplo de otro, a lo máximo hay que extraer lecciones positivas y negativas de cada uno de ellos. No aspiro a que nuestros políticos alumbren este camino, apuesto porque no lo sigan oscureciendo.

Ojalá nuestra autoridades, intelectuales y líderes de derecha, expliquen que ocurrió con los países de la Alianza del Pacífico: Chile, Perú, Colombia y México, todos en la OCDE y encaminados en “un camino de prosperidad” capitalista y liberal, para que hoy tengan gobiernos de izquierda; algo debe estar mal en sus propuestas que no es responsabilidad de sus opositores. Y que pasó, para que salvo México con Manuel López Obrador (presidente electo el 2018) todos estos países, en plena pandemia Covid, han elegido el último año, gobiernos de izquierda (Perú y Colombia por primera vez) y Chile, por segunda vez, luego de 50 años.

Hoy Colombia es nuestra sana envidia, como lo fue Chile hace unos meses; pero cada país tenemos nuestra propia historia, nuestras crisis y esperanzas, nuestros propios problemas, desafíos y retos; no hay modelos ni ejemplos a seguir, si lecciones a compartir de una enorme cantidad de fenómenos y situaciones parecidas. En Perú tenemos lo nuestro, debemos volver a vernos nosotros mismos, a construir nuestra patria “sin calco, ni copia” y con una inusitada y necesaria creación heroica, debemos peruanizar el Perú para que no se pierda por “la obra o la inacción de los peruanos”.

 

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