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Bolivia, laboratorio de una nueva estrategia de desestabilización

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Bolivia, laboratorio de una nueva estrategia de desestabilización

La prensa internacional nos relata con parsimonia los acontecimientos de Bolivia. Describe el derrocamiento del presidente Evo Morales, señala que es un enésimo golpe en la historia de ese país, pero no logra entender lo que realmente sucede. No percibe el surgimiento de una nueva fuerza política, hasta ahora desconocida en Latinoamérica. Thierry Meyssan señala que si las autoridades religiosas del continente no asumen inmediatamente sus responsabilidades, nada podrá impedir la propagación del caos.

El 14 de octubre de 2019, el presidente Evo Morales anunciaba, en entrevista concedida a la televisora GigaVisión, que tenía en su poder grabaciones que demostraban que personalidades de la extrema derecha y ex militares estaban preparando un golpe de Estado en previsión de que él volviera a ganar la elección presidencial.

Pero lo que sucedió no fue un golpe de Estado militar sino el derrocamiento del presidente constitucional. Nada permite pensar que el nuevo régimen sea capaz de estabilizar el país. Estamos viendo el inicio de un periodo de caos.

Los motines iniciados el 21 de octubre, y que llevaron al presidente y al vicepresidente de la República, a la presidente del Senado, al presidente de la Cámara de Diputados y al vicepresidente del Senado a dimitir uno tras otro, no cesaron con la entronización de Jeanine Áñez, la segunda vicepresidente del Senado, el 12 de noviembre. El partido político de la señora Áñez, el Movimiento Demócrata Social, sólo cuenta con 4 diputados y senadores de un total de 130. Y su decisión de instaurar un nuevo gobierno sin representantes de los pueblos originarios (pueblos que los occidentales llamarían “indígenas”) llevó a los miembros de esos grupos étnicos a lanzarse a las calles, en lugar de los grupos de matones que habían sacado del poder al gobierno del presidente Evo Morales.

Mientras la violencia interétnica se propaga por todo el país, la prensa boliviana publica relatos sobre las humillaciones públicas, las violaciones y el diario conteo de manifestantes muertos a manos de la policía y el ejército.

Si bien es evidente que el ejército está respaldando a la nueva “presidenta” Áñez, nadie sabe exactamente quién sacó del poder al presidente Evo Morales y se estima que pudo ser tanto una facción local como una transnacional o ambas. La reciente anulación de un megacontrato para la explotación del litio boliviano puede significar que algún competidor invirtió en el derrocamiento del presidente Evo Morales.

Lo único seguro es que Estados Unidos se alegra del giro que han tomado los acontecimientos, pero es posible que Washington no haya intervenido para provocarlos, aunque ciudadanos y funcionarios estadounidenses están probablemente implicados, como indicó el director del SVR ruso, Serguei Narichkin.

La publicación de una conversación entre la nueva ministra colombiana de Exteriores, Claudia Blum, y el embajador de Colombia en Estados Unidos, Francisco Santos –conversación grabada en un café de Washington– no deja lugar a dudas: el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, se opone actualmente a toda intervención en Latinoamérica; abandona al individuo que se autoproclamó presidente de Venezuela, Juan Guaidó, lo cual inquieta al antivenezolano gobierno de Colombia, y rechaza todo contacto con los numerosos aprendices golpistas latinoamericanos.

Esto nos muestra que la nominación de Elliot Abrams como representante especial de Estados Unidos en Latinoamérica no sólo fue una concesión a cambio del cierre de la investigación del fiscal Robert Mueller sobre la supuesta «trama rusa» sino también una astucia para acabar con la influencia de los neoconservadores en la administración estadounidense. El “diplomático” Abrams se portó tan mal y cometió tantos errores que destruyó en unos meses toda esperanza de intervención imperialista estadounidense en Latinoamérica.

En todo caso, el Departamento de Estado es actualmente una zona de desastre: los altos diplomáticos desfilan uno tras otro por el Capitolio para prestar testimonio contra el presidente Donald Trump ante la comisión de la Cámara de Representantes encargada de destituirlo.

Pero, si la administración Trump no está orquestando lo que sucede en Latinoamérica, ¿quién está haciéndolo? Todo indica que aún no han desaparecido las redes que la CIA instauró en ese continente en los años 1950-1970. Cuarenta años después, esas redes siguen existiendo en numerosos países latinoamericanos y logran actuar por sí mismas con un mínimo de respaldo externo.

LAS SOMBRAS DEL PASADO

Cuando Estados Unidos decidió iniciar contra la URSS su estrategia de containment, el primer director de la CIA, Allen Dulles, y su hermano, el secretario de Estado John Foster Dulles, reciclaron numerosos líderes de las milicias ultranacionalistas creadas por las potencias del Eje utilizándolos en la lucha contra los partidos comunistas. Esos elementos, previamente evacuados por Estados Unidos de los países donde habían perpetrado numerosos crímenes durante la Segunda Guerra Mundial, fueron agrupados en el seno de la Liga Anticomunista Mundial (WACL, siglas en inglés), la cual organizó en Latinoamérica el «Plan Cóndor», una estructura de cooperación entre los regímenes proestadounidenses de Latinoamérica para secuestrar y asesinar líderes revolucionarios en cualquier país donde buscaran refugio.

Fue así como, después de haber participado en el golpe militar que instaló en la presidencia de Bolivia al general René Barrientos, en 1964, el general Alfredo Ovando puso la búsqueda del Che Guevara, en 1966, en manos del nazi Klaus Barbie, quien había sido jefe de la Gestapo en la ciudad francesa de Lyon. Después de ser capturado por el ejército boliviano, Guevara fue asesinado a sangre fría, por orden del dictador Barrientos, en 1967.

Bajo las dictaduras de los generales bolivianos Hugo Banzer (1971-1978) y Luis García Meza (1980-1981), el nazi fugitivo Klaus Barbie –conocido en Francia como “el Carnicero de Lyon”– y el neofascista italiano Stefano Delle Chiaie –miembro del Gladio italiano que había organizado en 1970 el fallido golpe de Estado del príncipe Borghese en Italia– trabajaron juntos en la restructuración de la policía y de los servicios secretos bolivianos.

Sin embargo, después de la dimisión del presidente estadounidense Richard Nixon, en 1974, ya se había iniciado en Estados Unidos la ola de revelaciones de las comisiones Church, Pike y Rockefeller sobre las actividades secretas de la CIA. El público vio solamente la espuma de esa ola, pero hasta eso era demasiado. En 1977, el presidente James Carter nombraba director de la CIA al almirante Stansfield Turner, ordenándole sacar de la agencia a los colaboradores que habían trabajado para el Eje nazi-fascista y convertir las dictaduras proestadounidenses en «democracias». Así que cabe preguntarse, ¿cómo pudieron entonces el nazi alemán Klaus Barbie y el neofascista italiano Stefano Delle Chiaie convertirse en supervisores de la represión en Bolivia hasta agosto de 1981?

Es evidente que habían logrado organizar la sociedad boliviana de una manera que les permitía no depender del apoyo de Washington y de la CIA. Les bastaban el discreto respaldo de algunos funcionarios estadounidenses y el dinero de un grupo de transnacionales. Los golpistas de 2019 han actuado probablemente de la misma manera.

Durante el periodo de la lucha anticomunista, Klaus Barbie había facilitado la instalación en Bolivia de numerosos fugitivos croatas ustachis que antes lo habían ayudado a él a huir de Europa. Creada en 1929, la organización de los ustachis reivindicaba ante todo una identidad católica croata y contó con el apoyo del Vaticano para luchar contra la URSS. Después de la Primera Guerra Mundial y antes del inicio de la Segunda, los ustachis perpetraron numerosos asesinatos políticos, como el atentado que costó la vida al rey ortodoxo Alejandro I de Yugoslavia durante una visita en Francia. Durante la Segunda Guerra Mundial, los ustachis se aliaron a los fascistas y a los nazis y perpetraron masacres contra los cristianos ortodoxos pero enrolaron a musulmanes.

En total contradicción con el cristianismo original, los ustachis promovieron una visión racialista del mundo, según la cual los eslavos y los judíos no pueden ser considerados enteramente humanos.

Con el fin de la Segunda Guerra Mundial, los ustachis huyeron de Europa hacia Argentina, donde fueron acogidos por el general Juan Domingo Perón. Pero algunos rechazaron el peronismo y prefirieron volver a emigrar. Fueron por consiguiente los más recalcitrantes los que emigraron a Bolivia.

Bolivia, laboratorio de una nueva estrategia de desestabilización

LOS USTACHIS EN BOLIVIA

Ya se sabe que las razones éticas no son motivo suficiente para que la CIA acepte renunciar a un arma. Así que no hay que sorprenderse de que los colaboradores que la administración Carter había expulsado de esa agencia estadounidense hayan colaborado después con el vicepresidente de Ronald Reagan y ex director de la CIA, George Bush padre. Algunos de ellos formaron el “Antibolchevik Bloc of Nations”. Esos elementos eran principalmente ucranianos e individuos provenientes de los países bálticos y de Croacia. Todos esos criminales de guerra están hoy en el poder.

Los ustachis bolivianos se han mantenido vinculados a sus correligionarios en Croacia, principalmente durante la guerra de 1991-1995, donde apoyaron al partido cristiano-demócrata (HDZ) de Franjo Tudman.

En Bolivia, esos elementos crearon la “Unión Juvenil Cruceñista”, una milicia conocida por sus incursiones violentas y asesinatos de miembros del pueblo originario aymara. Uno de los antiguos jefes de la Unión Juvenil Cruceñista, el abogado y hombre de negocios Luis Fernando Camacho, preside actualmente el Comité Cívico Pro Santa Cruz y dirige abiertamente a los matones que expulsaron del país al presidente Evo Morales, miembro de la etnia aymara.

Al mismo tiempo, parece que el nuevo comandante de las fuerzas terrestres de Bolivia, el general Iván Patricio Inchausti Rioja, es de origen croata. En todo caso, es ese general quien dirige actualmente la represión contra la resistencia de los pueblos originarios, luego de haber recibido lo que se ha denunciado como una «licencia para matar», concedida públicamente por la autoproclamada presidente Jeanine Áñez.

La fuerza de los ustachis bolivianos no reside en su número, ya que son sólo un grupúsculo. Si lograron derrocar al presidente Evo Morales es porque utilizan la religión para justificar sus crímenes y, en un país eminentemente católico, pocos se atreven a oponerse abiertamente a quien dice hablar en nombre de Dios.

Los cristianos racionales que leyeron u oyeron las declaraciones de la presidente autoproclamada cuando anunciaba el regreso de la Biblia al palacio de gobierno –en realidad eran los Cuatro Evangelios pero la señora Áñez no parece conocer la diferencia entre esos dos libros– y que recordaron las denuncias de la nueva jefa de Estado sobre los «ritos satánicos» que ella atribuye a los pueblos originarios quedaron estupefactos y creyeron, con desagrado, que esta señora proviene de alguna secta. No, es una ferviente católica.

Hace años que venimos denunciando a los responsables del Pentágono partidarios de la estrategia Rumsfeld/Cebrowski. Hemos advertido repetidamente que esos militares estadounidenses pretenden repetir en la Cuenca del Caribe lo que ya hicieron en el Medio Oriente ampliado.

Pero en Latinoamérica, su plan encontraba una importante dificultad: la ausencia de una fuerza regional comparable a la Hermandad Musulmana y al-Qaeda. En Latinoamérica, todas las manipulaciones terminaban volviendo a la tradicional oposición entre «capitalistas liberales» y «socialistas del siglo XXI». Ya no es así. Ahora existe dentro del catolicismo una corriente política que predica la violencia en nombre de Dios. Esa corriente hace posible el caos. Los católicos latinoamericanos se ven ahora ante la misma situación que los sunnitas árabes: tendrán que condenar urgentemente a esos fundamentalistas o serán arrastrados por la violencia que estos predican.

 

THIERRY MEYSSAN
RED VOLTAIRE

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Relación entre generación y clase social en el pensamiento de Pablo Macera

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Pablo Macera

Pablo Macera ha muerto. Y con él, se termina una generación de historiadores que, a la vez, fueron actores políticos de un país en permanente transición. No fue ultraconservador e hispanista como José de la Riva Agüero y Osma. Tampoco fue conservador y tradicionista como José Gálvez Barrenechea o Raúl Porras Barrenechea. Más crítico que Jorge Basadre Grohmann, pero sin la militancia y la organicidad de Alberto Flores Galindo Segura. Pero, siempre fue político y tuvo la valentía de jamás negarlo. En el mundo de los historiadores, todos hacemos política. Aunque, actualmente existe la hipocresía de afirmar “yo no hago política”, pero siempre defienden el actual modelo económico y el sistema vigente.

En política, Macera no apoyó regímenes fascistas como lo hizo Riva-Agüero. No fue Ministro de gobiernos burgueses como lo fue Basadre. Aunque, posteriormente Basadre mostró cierta simpatía por las reformas sociales de Velasco. Flores-Galindo siempre apostó y aportó por una interpretación marxista de la historia del Perú. Pero, Pablo Macera apoyó y se convirtió en el intelectual favorito del fujimorato. Gran error que le pasará factura por siempre. Apoyó un régimen cleptómano que violó Derechos Humanos y con su Constitución Política liquidó cualquier futuro para los peruanos en su propio país.

Pese a ello, se debe reconocer sus aportes de mucha valía. En San Marcos tuvo que enfrentar a la manada aprista que en todo momento lo quiso silenciar. Sus investigaciones y publicaciones son la mejor demostración de su valía como científico social. Además, el acercamiento hacia él, de los estudiantes de orientación socialista, lo convirtió en una suerte de oráculo para tratar de entender la situación futura del país. Es un periodo en el cual Macera fue amado y odiado. Es la principal característica de un maestro. Fue socialista sin ser socialista. Fue marxista sin ser marxista. Fue crítico siendo muy crítico.

Pablo Macera D´allorso publicó en 1977 sus cuatro volúmenes de Trabajos de Historia. En las Explicaciones del Tomo I anotó que:

¨La Generación es la clase social –o fracción de clase- en un momento de su desarrollo y tal como actúa al nivel ideológico. No está constituida en este contexto por la totalidad de los miembros de una clase sino únicamente por aquellos que dentro de ella desempeñan el papel de intelectuales orgánicos o funcionarios ideológicos suyos o que al menos se preparan para serlo. Por esta razón cuando hablamos de generaciones diferentes y sucesivas no estamos hablando necesariamente de clases diferentes. Puede ocurrir al contrario que varias generaciones (sucesivas o no) expresen o representen a una misma clase social. Lo cual no significa que entre dos generaciones pertenecientes a una misma clase no pueda haber oposiciones. Las hay con frecuencia pero se trata, en tal caso, de contradicciones secundarias. Sólo expresan variantes ocasionadas o bien por la respectiva fracción de clase o bien por competencias internas para asumir el liderazgo ideológico dentro de la propia clase en común¨.

Según Pablo Macera, las generaciones están formadas exclusivamente por intelectuales orgánicos o funcionarios ideológicos, aquellos que se dedican a pensar, siendo su dinámica interna producto de la búsqueda de liderazgo. De esta manera, una generación estará marcada por el liderazgo que logró ejercer sobre la clase a la que pertenece y sobre la sociedad donde se encuentra. Las generaciones son minorías de intelectuales que detentan o buscan el liderazgo social. Ese sería el caso del propio Macera y su accionar político parlamentario frustrado y frustrante.

Pablo Macera

Además, Macera agregó que:

“Con relación a este concepto de Generación-Clase hay que considerar algunos problemas. El primero puede ser resumido en una pregunta: en un momento dado ¿puede estar actuando competitivamente varias clases sociales con sus respectivas generaciones e ideologías? La respuesta varía según cuál sea la sociedad implicada. Cuando la clase dominante tiene el control absoluto de la ideología la respuesta será negativa. A lo más pueden presentarse conflictos menores entre fracciones de clase. Donde ese control se ha perdido o es materia de disputa puede haber en cambio la oportunidad del enfrentamiento entre diversas clases. Esta es la situación en el Perú de hoy, y desde algún tiempo, con sus intelectuales de izquierda y de derecha”.

César Pacheco Vélez determinó que la Generación Novecientos o Arielista y el grupoColónida fue integrada por dos grupos: los nacidos entre 1877 y 1884 (Seniors o mayores), destacando: Luis Varela y Orbegoso “Clovis”; Horacio H. Urteaga; José María de la Jara y Ureta; Luis Fernán Cisneros; Francisco García Calderón; Víctor Andrés Belaunde y Baltazar Caravedo. Y, aquellos que nacieron entre 1885 y 1891 (Juniors o menores), destacando: José Gálvez Barrenechea; José de la Riva-Agüero y Osma; José Antonio Encinas; Felipe Cossio del Pomar; Ventura García Calderón; Alfredo González-Prada; Federico More; Abraham Valdelomar; Luis E. Valcárcel; Manuel Prado Ugarteche; Rubén Vargas Ugarte; etc.

Como se puede percibir, la gran mayoría de estos intelectuales pertenecieron a la vieja aristocracia peruana del siglo XIX. Hijos de hacendados, grandes comerciantes y políticos, su destino ya estaba marcado. Estudiaron en los principales colegios de Lima o capitales de departamentos; luego se encontrarían en San Marcos. Su vida estaría señalada por la actividad reflexiva y creadora. Llegando, la gran mayoría, a cargos importantes en el Estado.

Pero, pese al origen casi común, con el tiempo algunos de ellos decidieron optar por posiciones muy distintas y distantes a su clase social de origen. Por ejemplo, Luis E Valcárcel se convirtió en el pensador indigenista de izquierda más importante del país. Sus trabajos e investigaciones sirvieron para precisar el origen y el desarrollo de la situación de explotación que vivían las grandes mayorías indígenas y campesinas en el Perú rural y urbano. Textos cargados con graves y valientes denuncias.

Otro caso digno de resaltar es el de José Antonio Encinas. Maestro sanmarquino a quien el gobierno de Sánchez Cerro le negó el derecho a ocupar el Rectorado de San Marcos. Incluso, en 1931, formó parte de la Comisión para elaborar un Proyecto de Ley de Elecciones. Dicha Comisión fue conformada por jóvenes intelectuales. Ellos fueron: José Antonio Encinas Franco, César Antonio Ugarte Ocampo, Federico More Barrionuevo, Luis E. Valcárcel Vizcarra, Jorge Basadre Grohmann, Alberto Arca Parró, Carlos Enrique Telaya Ackermann, Luis Alberto Sánchez y Carlos Manuel Cox. Los dos últimos de confesa militancia en el PAP.

Jorge Basadre y Carlos Manuel Cox, desde el principio, mostraron su posición de otorgar el voto a las mujeres mayores de 21 años, letradas y con empleo o estudiantes universitarias. El voto para mujeres de la clase dominante. En cambio, José Antonio Encinas propuso, además de apoyar el voto femenino, el voto para todos los analfabetos.

La posición política de Encinas, y su socialismo convicto y confeso, lo llevaron a luchar por universalizar el derecho al sufragio. Cox, inmediatamente apoyó la posición de Encinas, más por cálculo político-electoral que por convicción ideológica. Ya, desde 1931, las posiciones socialistas de universalizar los derechos, plantearon el derecho al voto del analfabeto, lo que sólo se lograría en 1979.

Entonces, podemos reconocer que, pese al origen social de algunos intelectuales, es la opción ideológica y política lo que determina su accionar a nivel profesional, académico y político. Así, al interior de una generación de intelectuales existen diferentes grupos que se van formando por diversos factores: el ideológico es muy importante, pero no debemos dejar de lado otros más subjetivos como la ética. Aunque, esto último tiende a marcar toda la obra intelectual. La falta de ética permitirá que muchos intelectuales busquen justificar –con su trabajo- las condiciones reales existentes en el desarrollo de una sociedad.

Actualmente, la falta de ética -y de trabajo- ha generado que muchos intelectuales se conviertan en ciegos defensores del modelo económico neoliberal. Para ello, han creado una suerte de “argolla perversa” que denominan “Academia” y lo único que hacen es “valorar” sus publicaciones entre ellos mismos. Así, copando las universidades, dejan leer los textos elaborados por sus amigos y cómplices. Incluso, para fingir que son “verdaderamente académicos” han desarrollado la idea de “cumplir” con las “normas APA” e “indexar” en el ciberespacio. Con lo cual lo único que muestran es su mentalidad dependiente.

Macera es directo cuando señala que:

“El Perú está lleno de conservadores que nada tienen que conservar; ni apellido, ni dinero, ni hacienda, ni tiendas, ni automóviles; gente que debería tener el orgullo de haber sido desposeídos pero que, por el contrario, se apartan de su clase de origen y reniegan de ella, para trepar desesperadamente la pirámide social”.

Muchos de nuestros actuales intelectuales son esos “conservadores que nada tienen que conservar”. Quizás, también, muchos que sintieron como una herida estas palabras de Macera, encontraron en su filiación al fujimorismo, el momento preciso para destruir su imagen de historiador e intelectual. Lo despedazaron como hienas hambrientas y con sed de venganza. Y se olvidaron de sus grandes aportes al conocimiento científico y objetivo de nuestra historia. Porque Macera siempre defendió el carácter científico del conocimiento histórico. Siempre demostró la historia como ciencia. Y el discurso posmoderno y perverso –que tanto lo odió- jamás le “perdonó” esa infame “traición”. Aunque, muchos que trataron a Macera de traidor, ya habían traicionado. De maoístas a posmodernos. Finalmente, los extremos siempre son irreflexivos.

No cabe duda que Pablo Macera fue un personaje incómodo y contradictorio. De su acercamiento a los grupos más extremistas de San Marcos pasó a las filas de Perú 2000. De mirar críticamente al Perú pasó a bailar junto a Alberto Fujimori y Francisco Tudela. De caminar por la histórica San Marcos pasó a caminar por los pasillos del olvido sin perdón. Pablo Macera ha muerto…”Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo”.

 

AUGUSTO LOSTAUNAU MOSCOL

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La Lima del futuro

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La Lima del futuro

El presente ya configura los rasgosdelfuturo.El espacio y el tiempo se han hecho universales e iguales para todos. Todo el espacio planetario es un solo mercado. Esa tendencia se mantendrá.Tenemos el mismo tiempo, no confundir con la hora y en un clic cerramos un negocio promisorio.

Hemos pasado de la apacible aldea de la que hablaba Luis Alberto Sánchez con olor a jazmines y rosas en la cara (decía Chabuca) a una ciudad andina y cosmopolita, chola, inmensa, con una gran conurbación, tendencia urbana que seguirá en el futuro.Dispondrá de una frondosa clase media, un “Cholo power” con camioneta 4×4, celular de última generación y será pura tarjeta de crédito.

Todas las predicciones del Forum Lima 2000 se han cumplido. Realizado en 1976, Lima se ha extendido desde Casmahasta Asia beach.Lima tiene menos de 5,000 hectáreas para cultivar lo que sustentará a once millones de habitantes. Depende irremisiblemente de la sierra central. Esa tendencia será peor en una capital de puro cemento.

Si no se descentraliza el país con realismo y no con la descentralización falseada actual, Lima seguirá creciendo. Emulando la modernidad global, avanzará quitando playa a los pueblos. Allí Asia beach, nuestro Miami Vice.

Demás está decir que muchas ciudades litoreñas desaparecerán con el tiempo por la fuerza de los tsunamis que impulsen terremotos colosales. Todo el mundo costero, Miraflores, Barranco, Chorrillos, La Punta y ciudades de la costa peruana (como también las émulas La Habana, Miami) desaparecerán bajo el agua dado el aumento del volumen marino fruto del deshielo de cordilleras y glaciares.

La Lima del futuro y la costa peruana no tendrán agua por cuanto los bolsones del líquido elemento están lejos, allá en el Amazonas y el Titicaca. Habrá que desalinizar el agua salobre del Océano Pacífico.

Si no se corrige el transporte vehicular, Lima colapsará por estrés e ineficiencia. Seguirá siendo una ciudad policéntrica muy grande, una de las mayoresentre las 25 ciudades más extensas del planeta.

La Lima del futuro

La inseguridad ciudadana no habrá amenguado por cuanto las leyes de la ganancia y de la competencia se habrán instaurado en los corazones y ello llevará a la batalla de cada día motorizadapor la ley de la selva.

Lima será una ciudad peligrosa, anómica por su descomposición social y moral, tal vez no tan insegura como ahora lo es el downtownde Miami en donde hay que recogerse en sus casas a esode las 6 pm al igual que eldowntown de Los Ángeles, lo que no ocurre en Manhattan de New York en donde aún se puede caminar de madrugada. Río y Sao Paulo ya no son visitables de noche mientras en París, Madrid, Roma aún puedes transitar nocturnamente. Lima, al igual que toda ciudad que se precie, tiene sus zonas peligrosas.

Megalópolis andina y cosmopolita, chola, con gente trabajadora, fuerte, emprendedora, llena de esperanza y fe, de grandes familias, forjadora de una nueva peruanidad, un Perú no solemne sino cultor de eros, festivo, lúdico, divertido, clasemediero, feliz, fraterno y efusivo con el paisanaje, orgulloso de su fútbol, comida y bebidas, optimista.

Se sentirá feliz de haber nacido en el Perú apareciendo en los últimos una Psicología y Sociología de la Felicidad con sus maestrías y doctorados. Este “cholo power” habrá votado en un 88% contra la corrupción y podredumbre tanática en el país y llorará de emoción con “Contigo Perú”, “Y se llama Perú”, “El Perú nació serrano” de los Gaitán Castro y antes con “Muchacho provinciano” y “Triciclo Perú”.

La organización exitosa de los Juegos Panamericanos y el que 40,000 conciudadanos hayan viajado a Rusia a alentar a la selección nacional de fútbol indican cuanta fe y esperanza hay en nuestro país. Somos la barra más festiva del mundo y leal con su equipo, rompiéndose con el estigma de que todo lo hacemos mal. Estamos ante un Perú de triunfosque fortalece la identidad nacional, aunque desconfiemos de la democracia, las instituciones tutelares y las élites políticas.

La juventud, como decía Sartori, configurará al homo videns, pura imagen; al homo consumericus de GillesLipovetsky, al cultor del individualismo, del narcisismo yoista; al amante del presentismo y al homo ludens, la vida como entretenimiento, aquello que irrita a Vargas Llosa.La historia, el pasado será una cosa rara para esta generación de humanos con celular en la mano.

Seremos totalmente digitales, un iphone con dos piernas y dos brazos. Un cerebro iphone, lleno de marcas de ropa y comida. Todo se pedirá por celular y se pagará con tarjeta. Se impondrá como hoy el dinero de plástico.Veremos al joven limeño, jean azul, polo y chamarra, zapatillas, mochila al hombro con un celular en la mano en el que realizará todas las funciones y transacciones de su vida.Si es zurdo desarrollará más ese brazo e igual si es diestro. La función desarrolla al órgano, dicen que decía Darwin. No se separará nunca del celular.

La Lima del futuro

Tendrá una nueva mano entonces y nuevos oídos cuando no será sordo tempranamente por el uso de audífonos y medio ciego o miope, confiandono muera atropellado por cruzar las esquinas con celular prendido, audífonos en acción y música a todo volumen. Tal vez sea algo autista por cuanto habrá perdido la noción de socialización con la gente,la que tendrá en su directorio inteligente. Pura inteligencia artificial, digital. Un ciberhumano.

Amores líquidos, superficiales, clamaba elsociólogo Zygmunt Bauman. Ya no amor romántico sino amores convergentes,” hasta que el cuerpo aguante”, no compromisos hasta las últimas consecuencias.Hoy los jóvenes son más liberales en sus relaciones de pareja que la generación de sus padres, aunque cuidado con el cholo posesivo, celoso. La mujer como propiedad privada, el hombre como mi propiedad privada cantaría Lucha Reyes.

Es decir, Lima nunca será una ciudad moderna sino una ciudad conservadora. No tienen que usar una burka las limeñas para saber cómo consumen los celos a sus parejas. Las relaciones serán más epidérmicas y a partir del celular, con sexo seguro, pornografía gratis en el celular. Tendrás así desde la gran biblioteca del mundo hasta la satisfacción masturbatoria o sexo pleno sin contacto físico.

Hablará sobre temas propios de este mundo y de su generación: mundos paralelos, universos paralelos, mundos cuánticos, una cosmología especial, como Max Tegmark que propone cuatro tipos de universos paralelos: uno multidiverso cosmológico, uno segundo o “burbuja inflacionaria”, uno tercero llamado “mundos cuánticos”.

Finalmente, el más abstracto, el multidiverso matemático y a su vez,gozará de esa novedad de poder transmitir corrientes o flujos de datos directamente hacia nuestro cerebro, pudiendo desarrollarse nuevos sentidos, distintos de los programados biológicamente como el tacto, el oído o la vista. Estas nuevas experiencias científicas se sumarán a la informática, cibernética, nanotecnología, biotecnología, estudios del genoma con lo que habrán de afrontar la gran crisis climática, la hídrica, alimenticia, la recesiva, financiera, energética, los valores del futuro.

Surgirán heroínas como Greta Thunberg, así como Malala, la paquistaní.Si triunfa la línea conservadora en aumento en el planeta, tendremos un limeño digitalizado y bien fundamentalista, evangélico probablemente por la fuerza que vienen adquiriendo los evangélicos a nivel mundial. En fin, son los retos del futuro.

 

EDUARDO ARROYO

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Me considero un subversivo

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José Esteban Gonzalo (84)

José Esteban Gonzalo (84), es un intelectual y escritor español nacido para las letras al fragor de la lucha por la libertad y la justicia social en tiempos de la dictadura de Franco. Agitador cultural, como el mismo se define, fue amigo e íntimo de celebridades de la literatura latinoamericana como Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez, Jorge Edwards y Alfredo Bryce Echenique. En esta entrevista, nos narra sus anécdotas y aventuras recorriendo medio ciclo de una existencia fulgurante.

—¿Cómo se siente, luego de haber trabajado por más de 50 años en la edición y promoción de la literatura en España?

—Llevo cerca de 52 años de agitación cultural, de militancia en la izquierda, en el progresismo, y la verdad que me siento muy bien. Mientras haya salud, voy a seguir produciendo y dándole. No he acabado todavía

—Ha publicado, un libro autobiográfico, y hay una parte que nos llama la atención, que es su acercamiento a los escritores peruanos como Vargas Llosa y Bryce Echenique

—Cuando en España llega la libertad y la democracia, acabando el franquismo, pensamos que había que conectar con los hermanos hispanoamericanos, aquellos que hablan nuestro mismo idioma, nuestra misma lengua y que escribían muy bien, y es ahí que decidimos hacer un congreso de escritores. Es allí donde empieza mi amistad con todos estos escritores fogosos y maravillosos de Perú y de América entera. Personalmente, corrí mucho por México, Argentina, y por muchos países.

—Su amistad con Mario Vargas Llosa es interesante, porque mientras él venía de un rompimiento con la izquierda, usted se afirmaba en la militancia al Partido Comunista de España, ¿cómo ha logrado mantener una relación de amistad a pesar de las diferencias políticas y que ha perdurado en el tiempo?

—Si, si, y bueno, yo soy un liberal, intento comprender a la gente, y Mario era un gran escritor. Cuando yo lo conocí, era un jovencito desconocido como yo, entonces, éramos dos jovencitos desconocidos. Luego, él triunfo mucho, yo menos, y escribió unas novelas espectaculares y maravillosas que explicaban no sólo el Perú, explicaban tantas cosas de España, del idioma y esa amistad ha continuado a pesar de todo. En lo personal, yo le sigo queriendo y admirando. También a Alfredo Bryce Echenique, que es un gran escritor, mi gran “amor” peruano, mi amigo, mi hermano, como el me llamaba.

Me siento muy orgulloso que Mario sea amigo mío, y aunque no comulguemos en temas políticos, aun lo llamo al orden, cuando hay que llamarlo al orden

—Y que anécdotas, que recuerdos de la etapa del joven Mario, porque estamos hablando del boom literario en América Latina donde aparecen escritores como Gabriel García Márquez, Jorge Edwar, José Donoso, entre otros.

—Recuerdo aquellos años maravillosamente bien. La verdad que muchos de estos tíos vivían en Barcelona y no en Madrid. Barcelona, los últimos años del franquismo era una ciudad europea y ahí se vivía otro ambiente. Madrid era más una ciudad castiza y religiosa. Conocer a aquellos escritores fue muy aleccionador, muy instructivo y con todos ellos me lleve muy bien, porque yo prefiero la amistad a la importancia literaria. Todos ellos fueron amigos míos y me siento orgulloso de su amistad.

—¿Y también de las noches de bohemia?

—Hubo de todo, mujeres, alcohol, libros, poemas, canciones, porque fíjate que yo se muchas canciones peruanas, que no me las enseñó Mario, que nunca le he oído cantar, en cambio Bryce fue mi maestro, cantaba valsecitos peruanos maravillosamente bien, cantaba esta: Ayer tu madrecita, murió en el callejón/ Era la gila más buenamoza del callejón/ Yo la quería patita, de Los Troveros Criollos

—¿Esos valses peruanos se las aprendieron con Bryce?

—Todas con Bryce. Yo le cantaba canciones españolas, tonillas, manchegas, y él me cantaba canciones peruanas

—¿Una buena conversación, acompañada de vodka o de wiski?

—Bryce bebía wiski, luego se pasó al vodka. Yo nunca llegue al vodka. Para mí, el vodka es el máximo grado del alcoholismo y debo decir que esa generación era muy alcohólica. También bebía el Gabo. Mario bebía menos, siempre bebía menos. A mí me gusta la gente que beba. A mí siempre me ha engañado la gente que dice que no bebe. Cuando hago negocios con alguien le pregunto, ¿bebes o no?, Ah no!, hasta luego Lucas, ese me engaña.

La gente que bebe vive en otro mundo, un mundo de ensueños, de otras cosas y se siente más libre, más generosa ¿no?. La gente que no bebe es calculadora

—¿Y Mario siempre ha sido así en su vida social, un calculador?

—Pues yo creo que sí, pero te diré que fue Mario quien me hizo probar un pisco sour, bebida que para mí ha sido significativa e importante. Esto es lo que le debo a Mario y no a Alfredo, beber pisco sour

—Sus encuentros con Vargas Llosa se remontan al viejo Café Pelayo de Madrid y estamos hablando de la década del 50

—Si, algo por ahí. Y a Mario alguien le hablo de esas reuniones de escritores antifranquistas que se reunían en el Café Pelayo. Por ese entonces, Mario vivía cerca, por Meléndez Pelayo y es en el Café Pelayo donde empieza a escribir La Ciudad y Los Perros. Luego, se marcha a París donde trabajaba en la radio para América Latina y ahí volví a verlo. Siempre hemos tenido cierto contacto. Y ahora últimamente que vive en Madrid, y que es madrileño y presume que es español y que le gusta más la Paella que el Ceviche

—¿Ha cambiado bastante Mario no?

—Sigo pensando que es más peruano, de derechas, pero peruano. Sabes, él me dijo, Pepe, cuando vayas a Arequipa, tienes que comer chupe de camarones, que para mí resulto ser maravilloso y me la pase toda la semana comiendo chupe de camarones. ¡Y es que me encanta!

Con Mario siempre me he sentido bien, y no es que seamos amigos de todos los días, el lleva una vida de alta sociedad que yo no quiero, ni debo, ni puedo, pero nos llevamos muy bien y su última novela Tiempos Recios me ha reconciliado con su literatura, porque su producción, la de los últimos años, no estaba a la altura de las circunstancias, pero esta sí que lo está. No llega a ser el de La Fiesta del Chivo, pero Tiempos Recios, que es un título de Santa Teresa de Jesús, esta buena

—Una de las cosas que siempre ha llamado la atención y ha concitado cierto morbo es el referido a ese puñete histórico de Mario a Gabriel García Márquez. Usted conoce esa historia…

—Sí, sí que la conozco. No me voy a meter mucho en la historia pero debo decir a favor del Gabo, que siempre quiso hacer las paces con Mario, y Mario nunca quiso hacer las paces con el Gabo. Es más, Mario tiene un libro sobre el Gabo, sobre 100 años de Soledad, un elogio a este libro que nunca ha querido reeditar. Creo que Mario sigue empecinado, muy íntimamente a mi parecer

—¿Fueron problemas de forros?

—Si, si, (Ríe). ¡Y es que los dos eran muy terribles! Se muchas aventuras de Mario que me las contaba la hermana de Bryce, quien me decía: Mario se ha escapado con la ruborosa, una peruana que ha aparecido. Y yo no era quien, para estar pidiéndole cuentas al otro, porque el también hacía lo que podía, (Ríe).

—¿Y es verdad que en una oportunidad usted le enrostra a Mario su militancia en Patria Roja?

—Naturalmente, como veía que Mario se iba más a la derecha en España, pues le dije: ¡Tío, estais hablando con un militante de Patria Roja, te enteras!. Mario me dijo: ¡Uy que horror, que disgusto, es mentira! Yo le decía, pero es verdad, soy de Patria Roja, hasta que uno de sus amigos le dice por ahí que son los amigos de Pepe en El Escorial, que son muy peligrosos, (Ríe). Tengo la confianza para decirle muchas cosas a Mario, y el también a mi claro

—Y como ves en retrospectiva el cambio de postura política, de la militancia en el Partido Comunista a pasar casi a pedir el carnet del Partido Popular o a hacerle ojitos a Abascal de Vox en España

—Es algo lamentable, pero cuando conocí a Mario, en las aventuras que cuenta en Conversación en la Catedral, Mario estaba un poco a la derecha, había roto con la revolución cubana, y ya andaba por peligrosos caminos.

—Conversación en La Catedral una de sus obras monumentales…

—A mí me gusta mucho La Ciudad y Los Perros, Conversación en la Catedral, La Fiesta del Chivo, y me gusta también esta última, Tiempos Recios, pero hay otras que no me gustan como el Elogio de la Madrastra, Los Cuadernos de Don Rigoberto y otras que me parecen malas y se lo he dicho a él.

—Estuvo como invitado el año pasado en la Feria del Libro de Lima, ¿cómo ve a la nueva generación de jóvenes escritores?

—La verdad es que no conozco mucho a los jóvenes escritores. Lo que si me impresionó fue que en la Feria del Libro de Lima había que pagar una entrada. No sé si era pequeña o grande la suma, pero lo cierto es que había cola para entrar. Todos eran gente joven.

Los actos, el de Mario y en el que yo hable, estaban llenos, me quede impresionado, y más cuando en la inauguración el presidente Vizcarra dijo que en Perú no se va a cobrar por leer. Al libro se le quitan los impuestos. Bueno, eso es maravilloso, aunque aquí por eso estamos luchando porque por leer no se debiera de pagar. No sé si lo ha cumplido, pero el presidente lo anunció y eso era muy importante, ya que en el mundo hispano, salvo Colombia, en los demás países se paga impuestos por leer.

—¿Y de los escritores?

—Hay una nueva generación de escritores, lamentablemente es una generación que yo no conozco y de la cual me siento incapaz de juzgarla, pero siento que el porvenir de la lengua española está en Lima, en Bogotá o en cualquier otro lado más que en Madrid. Aunque presumamos que nos encontramos en el culo del mundo.

José Esteban Gonzalo (84)

BRYCE, SU AMOR PERUANO

—¿Y qué me cuenta de su relación con Bryce?

—Bryce es mi “pata”. Lo quiero mucho y me parece un grandísimo escritor y me parece que debiera beber menos

—¿Es verdad ese corrillo que señala que su señora lo pillo a usted y a Bryce en una juerga en su residencia?

—Eso fue algo totalmente inocente. Bryce y yo teníamos mucho éxito, y una de las cualidades de Bryce es que confunde realidad con ficción, pero siempre yo quedaba fatal. Bryce siempre imaginaba historias preciosas. Bryce se hace el pobrecito, decía que estaba solo en Madrid y a las chicas les inspiraba el instinto maternal, era su trampa para “ligar”, (Ríe).

—¿Y sus juergas con Bryce eran con pisco sour también?

—No, eso fue en la casa de Mario. Pero luego con un amigo peruano, Odilón Mucha, montamos una fábrica de pisco sour maravillosa para recibir a las amistades. Te aseguro que en la reedición de mis memorias habrá un capítulo especial para el pisco sour, porque es el coctel que más me gusta y es el mejor. No sé hasta ahora quien inventó el pisco sour, porque yo me temo que los cocteles los inventan los cabrones de los americanos, por ejemplo, sé que el daiquiri, que es el coctel que más gustaba a Hemingway y a mí lo inventaron los gringos hasta que probé el pisco sour. Prefiero que sea un peruano quien haya inventado el pisco sour que un yanqui.

EL PARTIDO

—¿Y cuál fue su lio interno con el dirigente Santiago Carrillo, quien lo acaba expulsando del Partido Comunista de España?

—Me considero comunista, y mucho más incluso de los que militan. El problema del partido era muy difícil a la muerte de Franco. Los dirigentes tenían que volver y pactar con la gente de aquí, y yo estaba en contra de que el partido se bajara los pantalones, y sí que se bajaron los pantalones. Yo seguía los consejos de Jorge Semprún que era mi maestro, y que en España se llamaba Federico Sánchez, por aquel entonces jefe del partido. La policía lo buscaba y jamás consiguieron detenerlo.

Se jugaba la vida. Semprún era un valiente, vaya uno a enfrentarse a la policía de Franco, que era la más torturadora que he visto en el mundo. No seré comunista de partido, pero nunca seré anticomunista y te explico. Yo he sido abogado de obreros, y he visto como la policía española los torturaba. Nosotros no luchábamos por el poder, luchábamos por la libertad, por la justicia social. En verdad, soy comunista más por solidaridad, por fraternidad, que por seguir las doctrinas del Partido Comunista que yo no sabía muy bien cuando me hice militante

—Por un espíritu rebelde…

—Si, por espíritu rebelde, y por la libertad. Además por las condiciones en las que vivía la clase obrera. Y como voy a ser entonces anticomunista si he visto obreros torturados por la libertad. Ellos no ganaban nada, solo luchaban por la libertad, por eso nunca podré ser anticomunista

—¿Y las tertulias en los cafés, eran prácticamente para subvertir al régimen de Franco?

—Yo soy un subversivo. Desde mi época de editor de escritores de la república, reivindicamos a los escritores que habían sido fusilados, a los que estaban en el exilio o a los que la dictadura había silenciado. Y yo que era un cobarde, me he jugado el pellejo muchas veces, ahora me pregunto cómo era yo tan valiente, ¿cómo lo hice?, y no me lo explico, sinceramente.

Quizá una explicación sea, porque antes que editor o agitador cultural, fui abogado de formación, y para ese tiempo, ya existía el Colegio de Abogados de Madrid que era la institución que te defendía. Ahora, la verdad, saldría corriendo como una coneja, (Risas).

—¿Qué te ha marcado en todos estos años de vida Pepe?

—Creo que los 50 años al servicio de la libertad y la literatura. Me quedo con eso.

 

CÉSAR ROBLES AZCURRA

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