Asaltando la Derrama Magisterial

62
0
Derrama Magisterial

Rudecindo Vega Carreazo

 

Ni en los sueños de algunos profesores ni en las pesadillas de otros, era posible que en nuestro bicentenario republicano un profesor sea nuestro presidente, más inimaginable y menos posible todavía, que ese profesor presidente concrete en su primer día de gobierno la división de su histórico gremio magisterial el SUTEP con el reconocimiento del FENATE (gremio del presidente), que sobre las bases de este procure constituir su Partido Magisterial y mediante el DS N°09-2022-MINEDU del 08 de julio intente tomar por asalto la Derrama Magisterial que es el fondo previsional de los profesores del Perú.

El tema sindical y partidario podrían explicarse y deberían propiciar una autocrítica del SUTEP por haber provocado desde hace años, varios intentos de debilitarlo, coparlo y dividirlo; no prosperaron durante los gobierno de derecha los últimos 20 años y, hoy, en el gobierno de un profesor llegado por la izquierda se concreta el primer día. Sin embargo, lo que no se puede explicar ni permitir es la intervención del gobierno en la Derrama Magisterial bajo el pretexto de democratizarla. La Derrama es una institución privada con fines sociales y de previsión que administra fondos privados de casi 250,000 profesores aportantes; no es una institución pública que administra fondos públicos, la derrama recauda dinero de profesores y no dinero del estado.

El fondo de la Derrama bordea los 3,000 millones de soles, ha sido bien gestionado para llegar a ese nivel luego de que el gobierno les entregara en 1984 prácticamente quebrado. Es un patrimonio muy apetecible para una disputa gremial. El gobierno parecería que desea desaparecerlo más que “democratizarlo”, no tiene otro sentido la norma del DS que faculta el retiro de los fondos de sus aportantes; en el contexto actual, una solicitud masiva de esos fondos está destinada a quebrar la Derrama Magisterial y a desaparecer ese fondo previsional que tantos años ha costado formar a los profesores. Como lo advirtió la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS) respecto de un proyecto de ley similar el 2020, una norma de ese tipo traería perdidas a los propios maestros porque gran parte del patrimonio de la Derrama se encuentran en activos no corrientes que al venderlos para convertirlos en fondos para la devolución tendría que ser a pérdida. En otras palabras, vendiendo el patrimonio recuperarían menos de lo que tienen en sus cuentas, desaparecerían a la Derrama y con ello desaparecerían su fondo previsional al jubilarse.

Otra irregularidad mayor en el DS es que al facultar la devolución de aportes está atentando contra toda la razón de ser de creación de la Derrama, la previsión social y los servicios que brinda la misma. La SBS precisa que no es posible distribuir los fondos de los aportantes en fines totalmente diferentes para los que fue creada la Derrama como es la devolución de los mismos. Bastará que impugnen el DS para que los organismos judiciales y constitucionales frenen este despropósito gubernamental que evidencia su vocación de asalto al fondo social magisterial.

El SUTEP y el FENATE, los que dirigen la Derrama y los que están en el gobierno, como gran parte de la izquierda tradicional, deben haber quedado pasmados con el insólito pero válido pronunciamiento de la CONFIEP (el gremio de gremios empresariales y símbolo gremial de la derecha), que desde la otra orilla “hace un llamado al Gobierno para que derogue dicho Decreto Supremo en aras de preservar la autonomía de la Derrama Magisterial y la administración de los fondos de los maestros del Perú. Asimismo, invocamos a respetar la propiedad privada y no ejecutar medidas que sólo alimentan la inseguridad y desconfianza en el país.”

El gobierno no hará caso al pedido de la CONFIEP, quizás hasta se envalentone más en su decisión; aunque debería saber que ese pedido va más allá de las elites políticas, gremiales y empresariales; que conforme pasen los días seguramente será un sentimiento y convicción de los profesores no querer perder su fondo ante un gobierno que ha dado gigantescas muestras de incapacidad e incompetencia, además de manejo inadecuado y corrupto de los fondos públicos. Es cierto, que en la huelga magisterial del 2017 liderada por el Presidente Castillo fue una bandera el cuestionamiento a la Derrama, pero es cierto también que hoy a un año de gobierno ha dado muestras de inutilidad y corrupción que lo envuelve. La legitimidad ganada en la lucha del 2017 es la perdida hoy en el gobierno.

El inviable DS de asalto a la Derrama, será inutilizado legalmente por las autoridades competentes y, ojalá, sirva para que la propia Derrama Magisterial y el SUTEP que la gobierna mayoritariamente adopten medidas para mejorar y ampliar la oferta de sus servicios, mejorar la participación y representación de los maestros en su dirección y administración. Por todo lo hecho hasta ahora es de suponer que lo pueden hacer bien y mejor. La Derrama es de los profesores y no debería ser botín de nadie, menos una caja abierta para los gobernantes y peor todavía un fondo para incapaces y rufianes. Seguro que los profesores salvarán su fondo social.

El Presidente Castillo, lo que no hace como gobernante, gobernar; desde el gobierno, olvidándose que es el presidente de todos los peruanos y de todos los profesores, se comporta todavía como dirigente sindical en puja por la representación magisterial nacional. No se reconoce ni se siente presidente, jefe de gobierno y jefe de estado; él quisiera ser Secretario General del SUTEP, Presidente de su Partido, Presidente de la Derrama Magisterial y hasta presidente de su propia Confederación. Menudo problema en la que nos metieron Perú Libre con su apuesta presidencial, la orfandad de nuestros partidos y sus candidatos presidenciales, la inexistencia de una clase política con visión de país y la ausencia de una sociedad civil y ciudadanía que participe y exija una mejor oferta electoral.

No tenemos gobernante, menos estadista que esté visionando y dirigiendo el país, apenas tenemos un presidente que está jugando a la lucha política y sindical y está dividiendo al magisterio a nivel nacional. El 2017 desde el magisterio luchó contra el gobierno, hoy desde el gobierno parece luchar contra el magisterio, el 2017 avasalló pero no ganó, hoy avasallará pero tampoco ganará. Lideró y articuló el desencanto contra el SUTEP, con sus errores gubernamentales impulsará la rearticulación y liderazgo del SUTEP. Las bases que políticamente lo catapultaron serán las que gubernamentalmente lo sepultarán. Ojalá, algún día entendamos que se puede y debe gobernar con el pueblo, pero no contra él.

Artículo anteriorSagasti: «La única salida a la crisis es una nueva elección presidencial y congresal»
Artículo siguienteMasificación del gas empezará en Ayacucho