A paso de cangrejo. la ineficiencia gubernamental perfeccionada

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Basura en la calle

Rudecindo Vega Carreazo

 

La ineficiencia gubernamental peruana en materia de inversión es una enfermedad crónica y generalizada que ha sido escondida por los buenos resultados macroeconómicos y sociales de los últimos años, no hay gobierno que se salve, podríamos decir que unos han estado peor que otros, y en los últimos años de crisis hemos ido como el cangrejo, manteniendo un paso firme para atrás. En lugar de empeorar nuestra ineficiencia, más propio, es decir que la hemos mejorado, perfeccionado. No es para sentirse orgullosos de este perfeccionamiento, por el contrario da vergüenza, pena y dolor. Un indicador clave, para mensurar esta ineficiencia es el referido a la ejecución de los proyectos de inversión estatal, con él se puede medir efectivamente el funcionamiento gubernamental.

Mejor Perú seríamos si lo que programamos y presupuestamos invertir en un año lo hiciéramos al 100%. Lamentablemente nunca hemos rosado esa cifra, en las últimas décadas, no hay año que no hayamos devuelto dinero al tesoro público. Como si no tuviéramos pobreza, desnutrición, anemia, carencia de infraestructura, colegios, hospitales, canales de riego, agua, luz, pistas, viviendas, necesidades productivas en toda actividad económica, etc. Todos los años hay presupuesto no utilizado o no invertido por ineficiencia gubernamental. No se salva ningún gobierno y dentro de ellos, no se salva ningún nivel de gobierno (nacional, regional o municipal) como tampoco se salva poder estatal alguno, es una enfermedad crónica y generalizada. La relativa y esporádica regular performance de algunas instituciones solo es excepción a la fatídica situación nacional. Hemos estado mal y, hoy, estamos peor.

La información disponible en el Portal de Transparencia Económica del MEF sobre ejecución presupuestal en proyectos de inversión desde el 2014 informan los siguientes porcentajes:

1. Desde el 2014 hasta el 2020 la disminución de la ejecución presupuestal fue una constante, el 2021 hubo una importante recuperación producto de la reactivación económica post pandemia pero sin llegar a años previos y, este 2022, hasta junio existe una pobrísima ejecución presupuestal que de no enmendar augura un segundo semestre catastrófico.

2.Todos los años el Gobierno Nacional ha invertido más que los gobiernos regionales y locales, salvo el primer semestre de este año donde está muy por debajo de la ejecución de las municipalidades y casi igual que los gobiernos regionales. Podemos decir que en ejecución presupuestal el gobierno nacional, este año, producto de su inexperiencia gubernamental, desconocimiento de la gestión pública e impericia hoy está peor que las municipalidades.

Respecto a la ejecución presupuestal en la función legislativa, a cargo del Congreso, el portal de Transparencia informa una situación mucho peor, en este aspecto, a pesar de existir poco presupuesto de inversión ella ha sido nula, los años 2020, 2021 y lo que va del 2022 existe 0% de ejecución presupuestal, el 2019 fue 0.4%, el 2018 fue 2.3%, el 2017 fue 1.7%, el 2016 fue 0.4%, el 2015 fue 4.1% y el 2014 fue 14.1%. No hay excusa, el Congreso en los últimos años enfrascado en una confrontación con el Ejecutivo ha sido nulo en gestionar su propio presupuesto, ha sido de lejos más ineficiente que el Ejecutivo, los gobiernos regionales y locales. Cierto que su función es legislar, fiscalizar y representar pero el dato demuestra que ni para ello son eficientes en gestionar su presupuesto. Los penosos datos del 2014 y 2015 lo único que demuestran es que el Congreso también está plagado de cangrejos en materia de ejecución presupuestal y van ganando la competencia a todos. Lo curioso es que los congresos de estos años, con esa patética ineficiencia, constantemente y a la mala quieren hacerse del ejecutivo y del gobierno destituyendo y suplantando a los electos.

Si a esa mala ejecución presupuestal en proyectos de inversión que año a año devuelve recursos al tesoro público añadimos los recursos desperdiciados en obras mal hechas e inútiles, los recursos inutilizados en obras abandonadas y los recursos robados por actos de corrupción, entonces nuestra situación nacional es peor, a los males de la ineficiencia hay que añadir las práctica corruptas existentes a nivel nacional. Existen informes de la Contraloría General que revelan esta situación y lamentablemente poco o nada hacen los gobiernos para solucionar dicha situación. Hay proyectos y obras culminadas sin utilizar por problemas con las mismas, hay obras abandonadas y sin poder tocarlas por estar judicializadas o por no saber qué hacer para recuperarlas. Repito, no hay gobierno que se salve, tampoco nivel de gobierno ni poder del estado.

También hay prácticas perniciosas e institucionalizadas por la “tecnocracia” del MEF que alimenta y alienta la inejecución presupuestal que le permiten cada año informar su mejor performance presupuestal no por eficiencia en el uso de recursos públicos sino por la falta de ejecución de los mismos; o aquella perversa práctica de otorgar y asegurar recursos a proyectos que no se realizarán en ese año y no dar esos recursos a proyectos que si se puedan realizar; o simplemente a seguir con la perniciosa situación institucional de ser encargado de planificar, programar, priorizar, financiar, supervisar toda la vida de un proyecto de inversión. El desarrollo del país debe salir ya de la visión del cajero que se entusiasma con el paso firme del cangrejo, ese rol ya cumplió su ciclo, hoy necesitamos gestores de desarrollo con una visión nacional.

Además de combatir la ineficiencia y corrupción generalizada en proyectos de inversión es necesario hacer cambios drásticos a la normativa de planificación, programación, presupuesto, sistema de inversión, contratación estatal, control y sanciones administrativas; es una necesidad chocar contra la inercia establecida y defendida por una “tecnocracia” que desea seguir siendo el poder en la sombra y no quiere ceder en nada, es urgente redefinir el rol de un superministerio como el MEF que tiene más poder que la PCM y el Presidente mismo; y es vital luchar contra lobbies, mafias y grupos de presión que existen fuera del estado pero que viven de él y a costa de él. No será ahora, nuestros gobernantes (ejecutivo y legislativo) están para ser arreados para adelante o para afuera ya, ojalá sea pronto, nuestro Perú no puede ni merece parar.

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