200 Años de la entrevista de Guayaquil

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José de San Martín y Simón Bolívar

José Luis Ayala

 

Teníamos la esperanza que con ocasión del Bicentenario de la Independencia del Perú (1821) y la entrevista de Bolívar con San Martín en Guayaquil (1822), se publicarían libros de análisis, reflexión y deslinde.

Es decir, que los científicos sociales meditaran, analizaran y reescribieran acerca de estos temas que deben ser necesariamente revisados. Las versiones oficiales nos han hecho mucho daño moral, de modo que el compromiso era y sigue siendo reescribir la historia del Perú.

No hubo conquista sino agresión de España contra el sistema político del Tahuantinsuyo. Menos Guerra del Pacífico, sino Ataque, agresión y conquista contra el Perú de Chile e Inglaterra. Tampoco Proceso contra Túpac Amaru y los indios seguidores. La sentencia estaba dada antes que terminara el injusto proceso judicial. El juicio contra los guerrilleros Tomás Laymes, Faustino Vilches y Gaspar Santisteban, que defendieron al Perú durante la Campaña de la Breña, fue de lo más injusto. Fueron asesinados en la plaza Huamanmarca de Huancayo, el jueves 2 de julio de 1884.

No es una novedad afirmar que el Perú oficial es antibolivariano, debido a intensa campaña que empezó con José de la Riva agüero y repetida por historiadores oficiales. El incesante odio a Bernardo Monteagudo por haber expulsado a más 400 españoles no ha terminado. En cambio, José de la Riva Agüero ocupa un lugar que no le corresponde. Entonces, es necesario revisar las versiones de José de la Riva Agüero, Rubén Vargas Ugarte y Jorge Basadre, quienes han logrado deformar el subconsciente colectivo.

Con ocasión del Bicentenario de la Entrevista de Guayaquil, Luis Britto García escribe: “Casi no hay episodio de nuestra Independencia que haya suscitado más hipótesis, especulaciones y elucubraciones que la entrevista de Simón Bolívar y José de San Martín en Guayaquil entre el 26 y el 27 de julio de 1822. La suponen unos despiadados pugilatos de fuerzas; otros, como Jorge Luis Borges, sinuosa pugna de caracteres. Sólo es posible comprenderla como el encuentro entre dos planes de liberación, el uno iniciado en Caracas, el otro en Buenos Aires. Ya el 10 de mayo de 1820 escribe Bolívar a Santander desde Cúcuta, primero, para condenar los intentos de mantener la esclavitud pues ‘me parece una locura que en una revolución de libertad se pretenda mantener la esclavitud’, luego, para fijar un objetivo estratégico: ‘si derrotamos a Calzada en Neiva, que no paren nuestras tropas hasta Guayaquil. En esa ciudad debe haber habido alguna revolución” (Lecuna, Simón Bolívar, Obras Completas, Vol. I; p. 435). 1

Simón Bolívar

Durante muchos años, mientras no se contaba con la documentación que ahora se tiene, se especuló mucho acerca de los argumentos históricos tanto de San Martín como de Bolívar. Hasta que ahora es posible tener documentos, que permiten referirse con propiedad a un hecho que marcó la guerra de la independencia contra España. Lo cierto es que la entrevista de Guayaquil marcó el final de la presencia de San Martín y ascenso de Simón Bolívar como libertador de América

Como bien señala Luis Britto García: “El 11 de julio de 1822 ocupa Bolívar Guayaquil al mando de dos mil combatientes y decide su incorporación a Colombia, vale decir, a lo que nosotros llamamos la Gran Colombia. Queda abierto el camino para la liberación del Perú. Para ello, hay que ponerse de acuerdo con José de San Martín, quien poco después arriba en barco a Guayaquil. El misterio sobre los temas de la histórica entrevista queda resuelto por el informe que el Libertador envía el 29 de julio de 1822, por conducto del general José Gabriel Pérez, al ‘secretario de relaciones exteriores de Colombia sobre ‘Las especies más importantes que ocurrieron al protector en las conferencia con S.E. durante su mansión en Guayaquil’: (…) Segunda: El protector dijo espontáneamente a S.E. y sin ser invitado a ello, que nada tenía que decirle sobre los negocios de Guayaquil, en los que no tenía que mezclarse; que la culpa era de los guayaquileños (…)”.

Necesariamente habría que añadir un hecho fundamental. San Martín era partidario de instaurar en el Perú una república monárquica. Por lo que autorizó se buscara un príncipe en Europa. En cambio, Bolívar era partidario de que el Perú como las demás colonias liberadas del yugo español, fueran repúblicas. Ese fue un tema de orden político esencial, fundamental. San Martín, llegó a la cita en momentos en que los hijos de españoles en Lima, se impusieron y condicionaron. Un hecho grave fue que al Protector San Martín, lo abandonó la burguesía de Buenos Aires.

San Martín regresó a Lima y se dio con la ingrata sorpresa, que su ministro Bernardo Monteagudo, había sido censurado y expulsado del Perú. Abrumado por el odio de la oligarquía hispana-criolla, finalmente decidió renunciar el protectorado, abandonar Lima y marchar hacia el amargo exilio. Ese hecho facilitó la llegada del Libertador Simón Bolívar a Lima. Así empezó una nueva era para el Perú y América.

No es una novedad decir que el Perú oficial es antibolivariano, no así el pueblo que tiene conciencia crítica de los hechos. De allí la necesidad de reescribir la Historia del Perú. Ese es un desafío que tienen los científicos sociales. No es posible que asuman un silencio cómplice, menos eludir escribir una nueva historia crítica.

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