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Especial

Se viene contraataque terrorista

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Se viene contraataque terrorista

Raúl González, experto en temas de narcotráfico y terrorismo, expone en este artículo la situación en el Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM) y advierte que las fuerzas del orden no logran ganar el apoyo de la población y que, tras las derrotas sufridas con las muertes de varios de sus jefes, los remanentes terroristas pueden haberse recuperado y estar listos para volver al ataque.

Ahora que se anuncia la erradicación de la hoja de coca en el VRAEM, resulta pertinente analizar las relaciones que existen entre la población y las Fuerzas Armadas para evaluar las condiciones existentes en la zona.

La muerte de “Alipio” y “Gabriel”, dos de los líderes más importantes del Sendero del VRAEM, ocurrida el 11 de agosto del 2013, fue indiscutiblemente el más duro golpe recibido por esa columna, y el mayor éxito obtenido por el gobierno y los militares peruanos en los últimos catorce años; fecha en que fue detenido Óscar Ramírez Durand, “Feliciano”.

Desde entonces, “Alipio” logró convertirse en el principal cuadro militar del Sendero del VRAEM; y “Gabriel”, el menor de los hermanos Quispe Palomino, el responsable político del trabajo en La Convención, se encumbró como el cuadro con mejor manejo social y mediático de esa columna armada.

Por esa razón, y en teoría, solo quedan ahora dos de los hermanos Quispe Palomino en la dirección de la columna: “José” y “Raúl”. El primero es considerado el ideólogo del movimiento y “Raúl” es un cuadro operativo con una preparación militar respetable y con toda la experiencia que le dejan un poco más de 33 años de alzamiento en armas.

La exitosa operación militar demostró que con buena y oportuna información de inteligencia, sí se podían dar golpes certeros y eficaces. Sin embargo, nada más se ha logrado.

EL GRAN PROBLEMA DEL VRAEM
Como si el tiempo no hubiera dejado enseñanza alguna, el gran problema que el país tiene en el VRAEM, lo ha expuesto repetidamente el exjefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, almirante José Cueto, aunque haya hecho muy poco por resolverlo:

“Otra gran desventaja es la población del VRAEM. Tratándose de una de las zonas de producción de hoja de coca y de cocaína, donde se ha instalado una economía del narcotráfico, los pobladores consideran como enemigos a las fuerzas del orden porque representan el fin del negocio de la droga. Por eso simpatizan o respaldan a los terroristas, porque actúan como el brazo armado del narcotráfico, del que depende su subsistencia. Por eso, cada vez que las fuerzas del orden decomisan droga, automáticamente Sendero Luminoso ataca en alguna parte del VRAEM“. (La República. 19 de agosto de 2012).

La razón es una. Como durante este último año se ha priorizado el trabajo de inteligencia, y este lo realiza ahora la policía peruana, con la cooperación de más de una agencia norteamericana, lo que ha ocurrido en el VRAEM es que las Fuerzas Armadas, como no había sucedido antes, se encuentran totalmente distanciadas de la población que las considera ahora como el enemigo principal; aunque sea lamentable, antes que a la columna senderista de los Quispe Palomino.

Este divorcio existente entre las Fuerzas Armadas y la población que se ha acrecentado en los últimos dos años, es relevante porque, a diferencia de lo que ocurrió a fines de los ochenta, la población del VRAEM, es decir, los productores de coca y los que viven de la economía de la coca, no perciben que ellos y las Fuerzas Armadas tengan un enemigo común: la columna del VRAEM. Por el contrario, consideran que los militares son sus enemigos principales.

La población del VRAEM estima, con o sin razón, que los militares han sido enviados para acabar con el tema de la coca y que esa es la verdadera razón por la que los Estados Unidos apoyan al gobierno en la lucha contra el llamado “narcoterrorismo”.

Raúl González
Colaborador

Especial

Los indígenas, primeras víctimas de Bolsonaro

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Indígenas. El guaraní Hamilton Lopes y su hija, frente a su choza, donde su familia vive muy precariamente en tierras sin demarcar y con amenazas de expulsión, en la frontera de Brasil con Paraguay.

En carta abierta al presidente Jair Bolsonaro, líderes de los pueblos aruakbaniwa y apurinã, que viven en las cuencas de los ríos Negro y Purus, en el noroeste amazónico de Brasil, protestaron contra el decreto que somete desde ahora las tierras indígenas al Ministerio de Agricultura, gestor de intereses contrarios a los de pobladores originarios.

Los indígenas representarán probablemente la resistencia más inflamable a la ofensiva del nuevo gobierno de extrema derecha en Brasil, que tomó posesión el 1 de enero y cuyas primeras medidas tienden a desmantelar avances durante las tres últimas décadas a favor de los 305 pueblos originarios registrados en este país.

Para eso cuentan con el artículo 231 de la Constitución brasileña, vigente desde 1988, que les asegura “derechos originarios sobre las tierras que tradicionalmente ocupan”, además de reconocerles “su organización social, costumbres, lenguas, creencias y tradiciones”.

A eso se suman reglas internacionales ratificadas por el país, como el Convenio 169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales de la Organización Internacional del Trabajo, que defiende derechos indígenas y condiciona proyectos que los afectan a consulta previa, libre e informada a las comunidades amenazadas.

RESISTENCIA

Fue indígena la más aguerrida resistencia a la construcción de centrales hidroeléctricas que represan grandes ríos amazónicos, especialmente la de Belo Monte, construida sobre el río Xingu entre 2011 y 2016 y cuyas turbinas está previsto que terminen de instalarse este año.

Quitar a la Fundación Nacional del Indígena (Funai) la competencia de identificar y demarcar legalmente las llamadas Tierras Indígenas, transfiriéndolas al Ministerio de Agricultura, significa que se estancará la definición de nuevas áreas y se pondrá en peligro a las ya establecidas.

Habrá una revisión de las demarcaciones de tierras indígenas hechas en los últimos 10 años, anunció el flamante secretario de Asuntos de Tierras de ese ministerio, Luiz Nabhan García, que ahora es el responsable del tema.

García es el líder de la Unión Democrática Ruralista, un colectivo de terratenientes, especialmente ganaderos, protagonista de frecuentes y violentos conflictos por la tierra.

El mismo Bolsonaro ya anunció la intención de revisar el área de Raposa Serra do Sol, tierra indígena homologada en 2005, en medio de batallas jurídicas que terminaron en 2009 con un fallo del Supremo Tribunal Federal, que reconoció la validez de la demarcación.

Indígenas

SUS TERRITORIOS

Ese territorio indígena abarca 17.474 kilómetros cuadrados y cerca de 20.000 pobladores de cinco etnias distintas, en el norteño estado de Roraima, fronterizo con Guyana y Venezuela.

En Brasil existen actualmente 486 Tierras Indígenas homologadas, es decir, con el proceso de demarcación concluido totalmente, y 235 unidades aún por demarcar, de las que 118 están en fase de identificación, 43 ya identificadas y 74 declaradas.

“Los gobernantes hablan, pero revisar exigiría cambios constitucionales o la comprobación de fraudes y vicios en el proceso que no parecen usuales”, matizó Adriana Ramos, directiva del Instituto Socioambiental, organización no gubernamental con una amplia y respetada actuación indigenista y ambiental.

“Ya hubo retrocesos en las primeras decisiones del gobierno, con la mengua del órgano indigenista y separación de sus funciones. También el Ministerio de Salud anunció modificaciones en la política hacia la población indígena, sin presentar propuestas, amenazando empeorar lo que ya es malo”, acotó a IPS desde Brasilia.

“La tendencia es paralizar el proceso de demarcación de tierras, que ya venía muy lento en los gobiernos anteriores” y lo peor es que las declaraciones contra derechos “operan como gatillo para violaciones que agravan conflictos, generando inseguridad entre los pueblos indígenas”, advirtió Ramos.

DEPREDADORES

En los primeros días del año, y del gobierno de Bolsonaro, taladores de madera ya invadieron la tierra indígena del pueblo arara, cerca de Belo Monte, con el riesgo de confrontaciones armadas, señaló.

Los indígenas del pueblo guaraní, el segundo grupo indígena más numeroso del país -detrás del tikuna, que residen en el norte-, son los más vulnerables a la situación, especialmente sus comunidades establecidas en el centrooriental estado de Mato Grosso do Sul.

Batallan por la demarcación de varias tierras y la ampliación de las ya demarcadas en áreas insuficientes, y en esa lucha ya sufrieron el asesinato de decenas de líderes, mientras soportan condiciones de sobrevivencia cada vez más precarias.

Indígenas kariocacupobos, lucen pintados y armados para el combate, antes de participar en una manifestación en Río de Janeiro, en Brasil.

“La grave situación se hace peor con el nuevo gobierno. Nos ahorcan al dividir la Funai y atribuir la demarcación al Ministerio de Agricultura, dirigido por ruralistas, enemigos número uno de los indígenas”, resumió Inaye Gomes Lopes, una joven profesora indígena que vive en la Aldea Ñanderu Marangatu, en Mato Grosso do Sul, cerca de la frontera con Paraguay.

La Funai mantiene sus funciones asistenciales y de defensa de derechos pero pasa a estar subordinada al nuevo Ministerio de la Mujer, Familia y Derechos Humanos, comandada por Damares Alves, una abogada y pastora evangélica de polémicas opiniones.

BOLSONARO

“Solo tenemos ocho tierras demarcadas en el estado y una fue anulada (en diciembre). Lo que tenemos se debe a que muchos murieron, sin que sus asesinos fuesen encarcelados”, sostuvo Lopes, quien imparte clases en una escuela que homenajea en lengua indígena a Marçal de Souza, líder guaraní asesinado en 1982.

“Buscamos formas de resistir y ‘apoyadores’, incluso internacionales. Estoy preocupada, no duermo de noche”, confesó a IPS en diálogo desde su aldea, en relación al nuevo gobierno, cuyas manifestaciones en relación a los indígenas considera “una injusticia con nosotros”.

Bolsonaro aboga por la “integración” de los indígenas, con lo que se refiere a la asimilación con la sociedad blanca, una vieja y sobrepasada pretensión de la élite blanca.

Condenó que los indígenas sigan viviendo “como en zoológicos”, ocupando “15 por ciento del territorio nacional”, cuando suman, según sus datos, menos de un millón de personas, en un país de 109 millones de habitantes.

“No somos nosotros que tenemos gran parte del territorio brasileño, pero sí los grandes latifundistas, los ruralistas, el agronegocio y otros que poseen más de 60 por ciento del territorio nacional”, contrarrestó la carta pública de los pueblos baniwa y apurinã.

En realidad las tierras indígenas suman 13 por ciento de Brasil y 90 por ciento se ubican en la Amazonia, corrigieron los firmantes del manifiesto.

Indígenas

RESPUESTA INDÍGENA Y TEMOR

“No somos manipulados por ONG (Organizaciones No Gubernamentales)”, respondieron a otra acusación “fruto de prejuicios” del presidente.

La paranoia de algunos jerarcas militares, como el ministro del Gabinete de Seguridad Institucional, el general retirado Augusto Heleno Pereira, es que los pobladores de Tierras Indígenas bajo influencia de ONG declaren la independencia de sus territorios, apartándose de Brasil.

El temor obedece principalmente, se aduce, a áreas fronterizas y, peor, a aquellas ocupadas por pueblos que viven en los dos lados de la frontera, como los yanomamis, que reparte su población entre Brasil y Venezuela.

Pero a juicio de Ramos, no son los grupos de ascendencia militar que comparten el poder en el gobierno de Bolsonaro, como los generales que ocupan cinco ministerios, la vicepresidencia y otras funciones importantes, los que más amenazan los derechos indígenas.

Muchos militares activos tienen indígenas en sus tropas y reconocen un papel relevante de los nativos en la defensa de las fronteras, arguyó.

Son los ruralistas, que codician tierras de indígenas, y los dirigentes de iglesias evangélicas, con sus prédicas agresivas, quienes constituyen las amenazas más violentas, dictaminó.

Para otros sectores, como los quilombolas (comunidades afrodescendientes), los campesinos sin tierra y las ONG, también comenzaron tiempos adversos.

Bolsonaro anunció que su gobierno no entregará “un centímetro de tierra” tanto a indígenas como quilombolas y tratará como terroristas a los que invaden haciendas u otras propiedades.

ALGO MÁS

A las ONG, el gobierno las amenaza con “supervisión y monitoreo”. Pero “las leyes son claras sobre sus derechos de organización”, así como la autonomía de las que no reciben aportes financieros estatales, recordó Ramos.

 

MARIO OSAVA
ECOPORTAL

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Especial

Ballenas: una vez más en peligro

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Ballenas

Japón ha anunciado su retiro de la Comisión Ballenera Internacional (CBI), el foro mundial -firmado el 2 de diciembre de 1946 e integrado por más de 80 estados- constituido para proporcionar una adecuada conservación a las poblaciones de ballenas y posibilitar el desarrollo controlado de su industria.

Su sobreexplotación y la imposibilidad de calcular las capturas sostenidas de este recurso, llevaron a la CBI -cuya sede se encuentra en Brighton (Inglaterra)-, a partir del 23 de julio de 1982, a establecer una moratoria que prohíbe su extracción comercial y autoriza solo delimitadas cuotas con fines científicos.

Uno de los votos a favor fue de España, una nación ballenera. Otros países balleneros como Brasil, Chile, Islandia y Corea del Sur, opuestos a la decisión, finalmente la aceptaron; Japón, Noruega, Perú y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas ejercieron su derecho de objetar esta determinación.

Valiéndose de esa excepción, el Imperio del Sol Naciente extrae entre 200 y 1,200 ejemplares cada año. Según la BBC News Mundo “la decisión de Japón, miembro de ese organismo desde 1951, tendrá graves consecuencias, según los grupos ecologistas, entre ellas que el país podrá cazar libremente especies actualmente protegidas por la CBI, como las ballenas minke”.

Desde su perspectiva, la CBI está comprometida solo en la preservación de esta especie. Un parecer polémico que afecta la especie. Más aún considerando sus antecedentes en relación a su caza con aparentes intenciones de investigación, que han encubierto pretensiones mercantiles.

Felipe Benavides Barreda

Felipe Benavides Barreda, gran defensor de la naturaleza.

UNA HISTORIA EN EL PERÚ

“En materia de ballenas los japoneses tienen fama de ‘atilas’ y el entregarles la licencia de caza exclusiva para capturar ballenas en mar peruano en la década de 1970, fue como nombrar a ‘drácula’ de custodio de niños”, afirmó Felipe Benavides Barreda (1917–1991).

Al respecto, recordemos su despiadada depredación en nuestras costas. Todo empezó cuando se descubrió, el 17 de noviembre de 1954, la presencia -dentro de las 200 millas de mar territorial- de la imponente expedición del magnate griego Aristóteles Onassis (1906-1975), compuesta por el barco “Olympic Challenger” de 18,000 toneladas y 16 buques cazadores de ballenas que lograron obtener una ganancia de cuatro millones quinientos mil dólares de la época.

Las reacciones fueron inmediatas: protestas formales llovieron de Estados Unidos, Gran Bretaña, Dinamarca, Noruega y Suecia. El canciller británico Antonhy Eden fue llamado por la Cámara de los Comunes.

El gobierno inglés indicó que la escuadra estaba asegurada por la firma Lloyd’s, de Londres y, además, no reconocía el límite de las 200 millas. El mandatario de facto Manuel A. Odría respondió: “Los procedimientos y actitudes asumidos por el Perú, en relación con la flota ballenera del citado Onassis, son actos de soberanía, en cuyo respecto mi gobierno no puede aceptar reservas o reclamaciones”.

La fuerza aérea y marítima peruana neutralizaron la presencia de esta flotilla con bombardeos de advertencia. Los destructores Aguirre y Rodríguez apresaron a los navíos “Olympic Victor” y “Olympic Lightning”.

Otros dos buques quedaron arrestados a 40 millas más al sur, frente al puerto petrolero de Talara (Piura). Un quinto estuvo obligado a entrar al muelle. Tiempo más tarde, el empresario vendió por ocho millones quinientos mil dólares su corporación a Kyokuyo Hogei Kaisha Whaling Company.

Ballenas

LA DECLARACIÓN DE SANTIAGO

Benavides evocó estos episodios en su artículo “¿Vandalismo dentro de nuestras 200 millas?”, aparecido en El Comercio, el 11 de abril de 1974: “…Con tres millones de dólares fueron multados, pero el Perú no recuperó las 4,000 ballenas muertas. En el pasado tuvimos una floreciente industria de pesca de cachalotes en la bahía de Pisco. No cerraron sus puertas por quiebra, sino más bien por falta de ballenas. En Paita otra fábrica mataba ballenas azules, el animal más grande que ha existido, quedan hoy en el mundo menos de 900”.

Es interesante anotar la importancia de la Declaración de Santiago (1952) suscrita por Chile, Ecuador y Perú, entre otras finalidades, para “cuidar de la conservación y protección de sus recursos naturales y reglamentar el aprovechamiento de ellos, a fin de obtener las mejores ventajas para sus respectivos países”.

Igualmente, el Convenio sobre Zona Especial Fronteriza (1954), rubricada por estas naciones, precisó: “La pesca o caza dentro de la zona de 12 millas marinas a partir de la costa está reservada exclusivamente a los nacionales de cada país”. Estos acuerdos facilitaron a las autoridades contar con sólidos argumentos jurídicos orientados a enfrentar la foránea presencia de la actividad pesquera.

En 1966 llegó al Perú el observador de la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN), el renombrado piloto norteamericano Charles Lindbergh -conocido como el “Héroe del Atlántico” por su hazaña al ser el primero en cruzar en su avión el océano Atlántico desde Nueva York hasta París el 21 de mayo de 1927- a fin de solicitar al presidente Fernando Belaunde Terry, su intervención para detener el exterminio de la ballena azul en Paita, donde se había detectado una extracción de 80 especímenes el año anterior.

SÓRDIDAS OPERACIONES

Durante décadas se han diezmado abundantes géneros en peligro. Así lo acreditan las sórdidas operaciones montadas en Paita (Piura) para exportar carne de ballena Bryde al Japón.

Al comienzo de la década de 1970, el Perú suministró el 20 por ciento de las importaciones de carne de este cetáceo al mercado nipón y el 50 por ciento de las adquisiciones de estados costeros con los que la industria japonesa instituyó pactos.

Es decir, esta región se convirtió en un elemento primordial de la estrategia asiática para asegurar la provisión de su carne, en vista de la disminución de las reservas en el Antártico y en el Pacífico Norte.

Sobre esta compleja problemática, Felipe en su discurso “Una voz clamando en el desierto” en el Congreso Mundial sobre Vida Silvestre (Johannesburgo, octubre de 1977), dijo: “El exceso de pesca y de caza de la ballena que algunas naciones aún permiten es un asunto muy serio para la supervivencia de los mares. La ciencia marina no ha justificado aún con seguridad la actual destrucción por el hombre de enormes cardúmenes de peces en todos nuestros océanos. Grandes flotas equipadas con técnicas electrónicas ultra modernas tienen el poder de barrer cantidades masivas de peces a expensas de las naciones más pobres. Seamos honestos y fijémonos en las banderas de propiedad de esos modernos barcos pesqueros. También, fijémonos en el destino del pescado capturado”.

Las gestiones para suscribir el Perú la CBI fueron intensas, prolongadas y complicadas: nuestra patria se adhirió el 18 de junio de 1979. Del mismo modo, la Célula Parlamentaria Aprista (1979) presentó un Acuerdo de Cámara -coincidiendo con la visita de inspección de la embarcación insignia de Greenpeace, “Rainbow Warrior”- tendiente a aceptar la suspensión de su cacería y desplegar su activa protección en nuestro litoral.

VERGÜENZA

No obstante, se perdió prontamente el derecho a voz y voto en la CBI por incumplir con la contribución financiera anual. La delegación peruana, que asistió a la reunión del comité científico de la CBI (1982), debió soportar la humillación de solicitar documentos prestados a otras representaciones y, al mismo tiempo, tener que defender sus opiniones técnicas. Una indudable vergüenza que evidencia el desinterés del Estado peruano.

Asimismo, nuestro país ha quebrado las regulaciones en numerosas ocasiones al apresar cachalotes en exceso -por encima de la cuota fijada-, al extraer tallas inferiores de Bryde y no presentar reportes sobre infracciones y datos estadísticos a la comisión. Todo ello mereció enfrentar acusaciones por exportar de “forma ilegal carne proveniente de animales de tamaño reducido al Japón, quien a su vez la estaba importando en forma incorrecta”.

“Si el Perú quiere beneficiarse algún día de la recuperación de los stocks de ballenas en el Pacífico suroriental es para su interés propio que la CBI sea un instrumento efectivo de cooperación y de regulación internacional. El disminuir la efectividad de la CBI al presentar objeciones a sus decisiones es, a la larga, contraproducente. Por otra parte, se derrota el objetivo mismo de un acuerdo científico internacional”, precisó el informe elaborado en 1982 por el Centro Tinker para Estudios Costeros de la Escuela Rosenstiel de Ciencias Marinas y Atmosféricas de la Universidad de Miami (USA).

La subsistencia de estos majestuosos mamíferos demanda el solidario compromiso de la comunidad internacional; por lo tanto, se hace imperativo respetar la moratoria con el afán de garantizar su existencia en el planeta. Su inteligente aprovechamiento ecoturístico es una opción sostenible a la que debemos apelar en su salvaguarda.

ALGO MÁS

Nunca más actuales las sabias expresiones del afamado poeta, dramaturgo y novelista francés Víctor Hugo (1802–1885): “Primero, fue necesario civilizar al hombre en su relación con el hombre. Ahora, es necesario civilizar al hombre en su relación con la naturaleza y los animales”.

 

WILFREDO PÉREZ RUIZ
Docente, conservacionista, consultor en temas ambientales, miembro del Instituto Vida y expresidente del Patronato del Parque de Las Leyendas – Felipe Benavides Barreda. http://wperezruiz.blogspot.com/

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Especial

En el antiguo Perú la homosexualidad era normal

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Huacos eróticos
José Luis Vargas Sifuentes

José Luis Vargas Sifuentes

—¿Cómo era vista y tratada la homosexualidad en el antiguo Perú?

—Tanto la masculina como la femenina era vista como algo normal, no había condena al respecto. Esto cambió con la llegada de los españoles y la imposición de la religión católica.

La homosexualidad femenina era muy conocida entre los precolombinos. Los incas tenían en gran aprecio a las mujeres que se desenvolvían en el trato social como si fueran varones, gozando de muchos privilegios e incluso podían participar en combates y relaciones entre ellas. El lesbianismo estaba idealizado como conducta sexual en los estratos nobiliarios incas.

Había sociedades matriarcales dentro del mundo inca como lo señala Antonio de Herrera y Tordesillas que revela que algunas etnias de mujeres tenían papeles masculinos y estaban situadas en la zona incaica del Amazonas. Eran conocidas como amazonas. Esos pueblos cultivaron fuertes relaciones comerciales con todo el imperio inca y fueron muy respetadas. Hubo una reina amazona llamada Goboimilla -que significa “cielo de oro”-, que pagaba tributo al emperador con ropa tejida. Los incas denominaban chachankwarmi, kakcha, warkana o komi a las lesbianas.

A esas ‘mujeres varoniles’ se les permitía ir a la guerra, como ocurrió con Chanan Cori Coca, quien peleó valerosamente cuando las chancas atacaron el Cusco, y era muy recordada según versión de Santa Cruz Pachacuti. Su historia es descrita por un historiador de la Universidad Complutense de Madrid, y está consignada en mi libro. Cápac Yupanqui, al parecer, sentía especial predilección por ellas.

—Por alguna lectura supe que los incas tenían relaciones tanto con mujeres como con hombres, ¿eran bisexuales? ¿Esto le permitían al pueblo o era reservado solo para las clases altas?

—La práctica de la sodomía era común en muchos pueblos del imperio, como los cañaris, huancabambas, huancavilcas, yungas y pobladores de Guaylas, según lo relatan Cieza de León, Martín de Murúa y Garcilaso de la Vega, entre otros; aunque fue reprimida, castigada por el inca, y desterrados muchos de ellos, pero se practicaba a escondidas. Sin embargo, y contradictoriamente, se criaban homosexuales para el servicio de los templos, debido a que su presencia formaba parte de sus creencias religiosas.

LA REPRESIÓN DE LOS CONQUISTADORES

—Tengo entendido que la práctica del sexo en esas épocas era totalmente diferente a como la concebimos actualmente. ¿Qué características especiales tenía?

—Cuando hablamos de la sexualidad en el tiempo de los incas debemos tener cuidado de calificar su comportamiento con la mentalidad que tenemos hoy en día. Cuando se habla de que muchos incas se casaban “con su hermana”, debemos entender que lo hacían en acatamiento de su origen divino y para conservar su pureza de sangre.

Además, el término ‘hermana’ no implicaba que esta lo fuera de padre y madre, pues el inca que no tenía hermana mujer recurría a la panaca principal, es decir a su descendencia, y tomaba la mujer que fuese más prestigiosa como lo señala el cronista Cieza de León:

Para los incas el sexo era algo normal, no pecaminoso, sucio, abominable, etc., como lo consideraban los religiosos españoles y lo siguen considerando hasta ahora. El sexo tenía una connotación religiosa, la unión de los dos sexos estaba también asociada a la fertilidad de la tierra, los animales y las plantas. Para los incas la mujer era como la Pachamama que para ser fértil necesitaba del dios macho de la lluvia, que la fecundaba con el agua. Producida la ‘cosecha’ (procreación), se iniciaba un período de abstinencia.

—Imagino que a los conquistadores españoles les pareció terrible, por su religión, esas prácticas y de seguro las prohibieron. ¿Qué les decían o cómo les explicaban que las hagan de tal o cual forma?

—Entre los incas la práctica sexual gozaba de amplia libertad pero mientras estuviesen solteros, pues cuando se casaba la mujer se dedicaba exclusivamente a su pareja. Para los hombres, sobre todo de la nobleza, no existían limitaciones, pues practicaban la poligamia. La práctica más común, que data de tiempo inmemorial, llamada servinacuy, tincunacuy, tincunacuspa, sarlasi, topacashca, y otros nombres, fue duramente criticada por los cronistas y combatida, aunque sin éxito, por los conquistadores durante la conquista y el virreinato.

El cruel y despiadado virrey Toledo dictó la Ordenanza VIII que prohibía a los caciques e indios en general tener en su casa hermana suya ni cuñada, tía ni prima hermana ni manceba de su padre, que fueran menores de 50 años; y también al hermano tener en su compañía a hermana menor de 50 años, llegando al extremo de prohibir que alguna india moza sirviera ni dé beber a su hermano, cuñado, tío ni primo si estos fueren menores de 50 años.

Huacos eróticos

—¿Cuáles eran sus posiciones favoritas en la práctica? ¿La disfrutaban por igual hombres y mujeres o había alguna restricción?

—El famoso y muy difundido Kamasutra hindú habla de 64 poses o posiciones amatorias, en gran parte inspiradas en las relaciones entre los animales. En el caso de los incas, nos debemos remitir a los mal llamados ‘huacos eróticos’. Repito lo que dicen los historiadores: no tienen por finalidad excitar el apetito sexual, como hacen las revistas y videos pornos en las redes sociales. La cerámica mochica muestra ocho posiciones, que pueden ser resumidas en cinco con variantes, que no es el caso detallar. Aunque según los huacos la mujer copula generalmente desnuda, pero el hombre no.

Practicaban el acto sexual con la naturalidad que ingerimos nuestros alimentos cada vez que tenemos hambre, como opina la antropóloga Luisa Elvira de la Puente.

—¿Lo practicaban también con animales?

—El contacto sexual entre seres humanos y animales, es decir, la zoofilia, es un lugar común en las mitologías de muchos pueblos. Pero en el arte cerámico mochica, esos contactos son virtualmente inexistentes. Se ve a unas cuantas mujeres con criaturas que tienen cabeza de animales y cuerpo humano, pero es presumible que se trate de seres sobrenaturales o de hombres enmascarados, pero no animales. Existen dos huacos, uno más o menos explícito; y otro, un caso probable de coito humano-animalístico. En ambos el ser humano es femenino. El primero representa a una mujer sentada, arrimada, y quizá abrazando a un pájaro en forma de pingüino, tan grande como ella. La posición de la pareja es similar a la que se observa en las escenas acariciatorias entre humanos.

—¿Lo practicaban en grupo o solo entre dos?

—No existen evidencias de relaciones sexuales grupales, como los célebres bacanales o las orgías en tiempo de los romanos. A lo mucho, como refiere el cronista Pedro Pizarro, era práctica común en los ejércitos incaicos la licenciosa danza de la cachua, baile en rueda, en la que se consumía chicha a discreción, acompañado de sexo libre. Mientras danzaban, solía “sacar el indio a la india que tenía por la mano del corro, y desviándose un trecho se echaba con ella; y cumplida su voluntad se volvía al baile, y ansí lo usaban todos, cada uno en su generación”. Algo parecido a lo que ocurre con los jóvenes que se van los fines de semana a la playa, se emborrachan, llevan a su pareja o a cualquiera que esté dispuesta, se acuestan, vuelven a la fiesta, y aquí no ha pasado nada. El cronista hace hincapié en que estas prácticas en los ejércitos del inca se hacían siempre entre personas que se consideraban del mismo linaje y de la misma generación.

—¿Su práctica era algo normal o había ciertas limitaciones?

—Entre los jóvenes y adolescentes se practicaba el sexo sin ninguna cortapisa e incluso se podía tener hijos. Las relaciones sexuales entre los jóvenes estaban bien vistas. En este tipo de relaciones era habitual que ella quedara embarazada, alrededor de los 18 años, con lo cual demostraba que era fértil y su valor aumentaba. El que la chica fuera demandada era símbolo de atracción, le daba prestigio social y le era más fácil tener pretendientes. Más aún, en los casos en que el servinacuy acababa con ruptura, y había hijos de por medio, estos eran aceptados y se iban con su madre de regreso a su hogar materno. La cosa cambiaba cuando la mujer se casaba, pues en esos casos la mujer mantenía su castidad y se dedicaba a su esposo y a sus hijos. El cronista Pedro Pizarro atestigua que “las mujeres comunes y pobres guardaban castidad a sus maridos después de que se casaban”.

EXISTÍAN “SACAVUELTEROS”

—¿Existía el adulterio? Si la respuesta es afirmativa, ¿cómo reaccionaban frente a los “cuernos”?

—Debido a la poligamia de los hombres de las altas clases sociales, en el Imperio Incaico escaseaban las mujeres. Muchos hombres estaban obligados al celibato forzoso, por culpa de los acaparadores, empezando por los incas, cada uno de los cuales acumulaba un mínimo de 200 concubinas a su servicio, que en algunos casos superaban el medio millar. Como consecuencia de ello, los indios comunes no mataban a su mujer ni rompían con ella si la sorprendían en adulterio, ya que si lo hacían difícilmente iban a conseguir otra. Por tanto, tenían que aceptar convertirse en ‘venados’.

—¿Los jóvenes recibían educación sexual?

—Se ignora si los pobladores del imperio incaico informaban a sus hijos sobre el tema. Lo más probable es que, por tratarse de un pueblo eminentemente campesino, los niños adquirían sus conocimientos por la observación directa de las cópulas entre llamas, perros y otros animales… o viendo a sus propios padres, pues, por lo general, todos dormían en una misma cama.

Otro era el caso de las clases elevadas, entre las que, según lo referido por Bernabé Cobo, existían las ‘nodrizas eróticas” que instruían a los adolescentes acostándose con ellos. Dice el cronista: “Los padres daban a sus hijos cuando eran niños una mujer que los limpiase y sirviese hasta que tuvieran edad… Pero antes de que se casasen, estas amas les enseñaban vicios y dormían con ellos, con el beneplácito de los padres… Y esta nodriza quedaba como manceba del joven, aún después de que él se casaba.” Esto significa que el joven tenía que pagar la enseñanza recibida hasta que su ‘maestra’ se cansara o ya no quisiera.

—¿Qué te motivó a escribir un libro sobre sexo en el Tahuantinsuyo?

—En realidad, la sexualidad en el imperio de los incas era una parte de todo un trabajo muy completo sobre el Imperio de los Incas, desde sus orígenes, la conquista y la lucha por la reconquista; diversos temas como legislación, economía, industria textil, artes, ciencia, tecnología, medicina, universo mágico-religioso, etcétera, incidiendo en temas poco conocidos o no difundidos.

Fue una idea del escritor Enrique Congrains, con quien manejábamos una empresa editorial que dio a luz numerosas publicaciones de diferente temática lo que quedó en suspenso por diversos motivos pero decidí continuar mi investigación en la parte del sexo en diversas publicaciones peruanas y de fuera. Espero publicar el libro en poco tiempo, más aún teniendo en cuenta que vivimos una peligrosa etapa de feminicidios, abusos contra las mujeres y contra la comunidad LGTB (o LGTBIQ).

 

DENIS MERINO
COLABORACIÓN

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